CRISIS DE LA COALICIÓN

El comisario europeo no cuestiona a Díaz la negociación de la reforma laboral

  • Gentiloni y la vicepresidenta segunda mantuvieron una larga reunión con cena el lunes en Madrid

  • Sánchez y Díaz no han hablado desde que se desató la crisis hasta el Consejo de Ministros, este martes

 La vicepresidenta y ministra de Economía, Nadia Calviño, junto al comisario Europeo de Economía, Paolo Gentiloni

 La vicepresidenta y ministra de Economía, Nadia Calviño, junto al comisario Europeo de Economía, Paolo Gentiloni / EFE/ Kiko Huesca

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El ala socialista del Gobierno defiende la importancia de que sea Nadia Calviño quien pilote la negociación de la reforma laboral y arguye que se trata, en el fondo, de una preferencia de Bruselas. Esta tesis, deslizada por algunos de los ministerios afectados, se resquebraja, sin embargo, con la evolución de los acontecimientos en las últimas horas. Este lunes por la noche Yolanda Díaz se reunió y cenó con el comisario económico europeo, el italiano Paolo Gentiloni. Según ha podido saber EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, el responsable europeo no hizo ninguna referencia, ni expresó objeción alguna al modo en el que la ministra ha liderado las negociaciones con sindicatos y empresarios desde el pasado mes de marzo. Tras la cena, se incorporaron al encuentro los equipos técnicos del ministerio y de la comisaría europea. Tampoco entonces surgieron dudas o discrepancias sobre cómo se ha coordinado el diálogo social en este tiempo, según afirman fuentes conocedoras de la reunión.

Este hecho debilita la posición de quienes dentro del Ejecutivo defienden que debe ser Calviño la que dirija la negociación en su recta final porque su perfil ortodoxo transmitiría mayor confianza a Bruselas. Y debilita también la ofensiva de Pablo Casado, que trata de movilizar a sus socios europeos y a los empresarios contra la reforma laboral de Díaz con el objetivo de que se mantenga vigente la aprobada por Mariano Rajoy en 2012.

En público, Gentiloni ha preferido la prudencia y ha evitado inclinarse de lado de Calviño o de Díaz. Participó este lunes en el simposio Monitoring the recovery: beyond GDP (siguiendo la recuperación, más allá del PIB) y jugó con la idea de las discrepancias en el seno del gobierno español, pero sin posicionarse. "Soy italiano, entiendo cómo de normal es tener estos debates políticos. Pero el presidente y la vicepresidenta Calviño han dicho que hay unanimidad", se limitó a decir. En efecto, Pedro Sánchez insistió en que es "todo el Gobierno" el que trabaja en una reforma laboral de "consenso", un mensaje que muchos interpretaron como un recado para tranquilizar a Bruselas y trasladar que a partir de ahora Calviño va a estar al frente. La duda era si más tarde, en privado, Gentiloni trasladaría objeciones a la negociación de Díaz. No fue así, no expresó queja alguna.

La hipótesis de que el ministerio de Trabajo ha dirigido hasta ahora la negociación de la reforma laboral sin apenas contacto con la UE y sin aportaciones del resto del Ejecutivo también quedaría en entredicho si se tienen en cuenta las reuniones periódicas que se han realizado con los responsables de Bruselas, encuentros a los que también han asistido Manuel de la Rocha, secretario general del departamento de Asuntos Económicos y G20, y el secretario de Estado de Economía, Gonzalo García Andrés. Fuentes presentes en estas reuniones aseguran que en ningún momento se realizó ninguna queja o protesta por el modo en el que se estaban conduciendo las negociaciones ni tampoco por el contenido que se había abordado en la interlocución con sindicatos y patronal. Es decir, tanto la UE como el ala socialista del Gobierno tuvo en estos encuentros toda la documentación acerca del diálogo.

El encuentro con Gentiloni y las reuniones con la UE y los responsables del departamento de Asuntos Económicos del Gobierno, por lo tanto, cuestionan el argumento de que Díaz debe ser desplazada porque Bruselas traslada dudas sobre su idoneidad por situarse más cerca de los sindicatos y por haber guardado con celo excesivo la información de la negociación.

La magnitud de la crisis abierta entre las dos almas del Gobierno es tal que Sánchez y Díaz no han hablado desde que estalló la controversia, el pasado jueves por la noche hasta que se han visto en la reunión del Consejo de Ministros, este martes por la mañana, en la Moncloa. Fuentes próximas a la ministra de Trabajo apuntan a que Díaz ha sido derivada a otros ministros cuando ha tratado de encauzar directamente el asunto con el jefe del Ejecutivo.

La ausencia de contacto directo sorprende tras la capacidad que ambos han mostrado recientemente para resolver asuntos encallados por discrepancias entre los socios de coalición. El 5 de octubre ambos lograron cerrar el acuerdo de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) al atar también la ley de vivienda. El Gobierno hizo gala de ese encuentro y distribuyó, incluso, imágenes de ambos paseando por los jardines del palacio de la Moncloa tras conseguir el acuerdo.

El ala socialista del Gobierno defiende que, si hasta ahora, la ministra Calviño no ha coordinado la negociación es porque hasta el 14 de octubre el ministerio de Trabajo no envió negro sobre blanco la recopilación de todo lo negociado desde el mes de marzo, el documento de la discordia que habría propiciado esta crisis, la más grave de las múltiples que ha vivido la coalición. Las mismas fuentes apuntan a que nunca supieron lo lejos que había llegado Díaz en su diálogo con los agentes sociales. El ministerio de Trabajo desmiente de plano estas acusaciones y asegura que no solo el resto del Ejecutivo tenía toda la información actualizada sino que, además, cargos de la relevancia de De la Rocha estuvieron presentes en los encuentros con Bruselas.

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