CONGRESO FEDERAL

Miedo en el Gobierno por el auge de la derecha: Sánchez pide a los suyos pisar más calle

El miedo a que PP y Vox sumen mayoría absoluta sobrevuela por encima de la inyección de energía que ha supuesto el cónclave en Valencia. Así lo ha reconocido el líder socialista a barones y ministros en las conversaciones que ha mantenido en los últimos días

Pedro Sánchez rodeado de la nueva Comisión Ejecutiva del PSOE en la clausura del Congreso del partido.

Pedro Sánchez rodeado de la nueva Comisión Ejecutiva del PSOE en la clausura del Congreso del partido. / ROBER SOLSONA

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Pedro Sánchez tuvo la certeza de que se abría un nuevo ciclo político y que él no estaba preparado para afrontarlo el día en que el PSOE sucumbió en las elecciones en la Comunidad de Madrid. Si tuvo dudas, las disipó rápido. Llamó de inmediato a los responsables que estaban preparando el 40º Congreso Federal, hasta ese momento, sin apenas directrices. Pidió los borradores, y como no le convencieron en absoluto, puso a trabajar a sus colaboradores más directos. Les dio instrucciones claras para rearmar al partido, consciente de que lo había dejado en los huesos después de tres años de concentración de poder en la Moncloa y de que, en ese estado de debilidad, resultaría quimérico ganar elecciones.

Cinco meses después, Sánchez sale del Congreso Federal más fuerte, con un partido emocionalmente unido, y, ahora sí, conectado con un Gobierno que también ha renovado. Pero en este tiempo la derecha ha conquistado posiciones. El miedo a que PP y Vox sumen mayoría absoluta sobrevuela por encima de la inyección de energía que ha supuesto el cónclave en València. Así lo ha reconocido el líder socialista a barones y a ministros en las conversaciones que ha mantenido en los últimos días.

Según algunos de sus interlocutores, se ha mostrado "muy preocupado" por el avance de la derecha en el nuevo ciclo electoral: eventuales adelantos en Andalucía y Comunidad Valenciana el año que viene, autonómicas en primavera de 2023 y unas generales que el calendario sitúa a final de ese mismo año. La duda en el aire es si es mejor avanzar para hacerlas coincidir en un 'supermayo' en el que el presidente beba de las fuerzas de los barones, o bien agotar la legislatura para sacar provecho de la presidencia europea, que Sánchez ostentará en el último semestre.

Con este calendario en el horizonte, Sánchez ha reclamado a sus ministros que sean más cercanos a la ciudadanía, que estén más presentes en el territorio, que hagan quilómetros y escuchen a la gente. "Ha pedido salir de los despachos y pisar calle", resume un presidente autonómico. "Hay partido, tenemos tiempo de remontar y ganar, pero tenemos que trabajar ya", coincide otro dirigente territorial. Los socialistas explican que el secretario general se ha mostrado inquieto especialmente por el arraigo y la normalización de una ultraderecha que se ha incorporado al tablero político y ha dejado de dar miedo.

LOS RIESGOS

El contexto hasta las elecciones de 2023 tampoco va a ser tan halagüeño como se preveía. Sánchez tiene la mirada puesta en una inflación disparada por el incremento del precio de la electricidad, según reconocen en su entorno. La dificultad para revertir esta tendencia y el peligro de estanflación que los analistas empiezan a vislumbrar inquietan al presidente. El temor a un invierno duro, con familias vulnerables sin poder pagar un recibo de la luz desbocado y con las facturas al alza, admiten, puede erosionar a un Gobierno que se autodenomina el más progresista de la historia.

Aunque los datos de la recuperación son positivos y el empleo mejora, preocupa también que los 140.000 millones de los fondos europeos queden encallados por la burocracia y no permeen lo suficiente hacia la sociedad.

En el PSOE y en el Gobierno asumen que el PP va a aprovechar estos indicadores (el precio del megavatio, la inflación, y la parálisis de los fondos) para arremeter contra el Gobierno, pero, sobre todo, contra la figura de Sánchez. Los conservadores están convencidos de la erosión del presidente. Sus encuestas internas, explican, muestran desgaste y falta de confianza, de modo que hurgan en la herida. Las intervenciones públicas de los dirigentes conservadores persiguen cuestionar la credibilidad de Sánchez.

Frente a esa ofensiva de desgaste, el equipo del presidente trabaja para mejorar la imagen de frialdad que le ha acompañado desde que llegó a la Moncloa. Cuatro visitas a La Palma en un mes para tratar de reconfortar a los afectados por la erupción volcánica es una muestra de esa nueva etapa en la comunicación.

Pero más allá de las campañas de imagen, los dirigentes socialistas detectan una evolución en la personalidad del presidente, una transformación que ha sido, quizá, el asunto más tratado en los corrillos congresuales. "Esto [la unidad del PSOE] no sería posible sin el proceso de evolución psicológica del presidente", sostiene un dirigente socialista. "La pandemia le ha cambiado. Está menos duro, ha dejado atrás ese carácter distante, es más empático, escucha", resume un líder territorial. "Ha madurado, ha crecido como presidente. Ha aprendido que no puede estar permanentemente mirando las heridas del pasado" coincide un miembro del Ejecutivo. Todos apuntan a una evolución personal de Sánchez, a las que él mismo ha reconocido "noches en blanco" durante lo peor de la pandemia, pero señalan también a Óscar López, su nuevo jefe de Gabinete, como muleta imprescindible para ese crecimiento. 

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