PREMIOS OSCAR 2023

Oscar de escándalo

A un año de la bofetada de Will Smith a Chris Rock, recordamos otros episodios registrados durante las ceremonias de entrega de los Oscar

Oscar de escándalo
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Francisco R. Pastoriza

Si no es usted muy cinéfilo posiblemente ya no recuerde cuál fue la película que ganó el Oscar el año pasado, quién fue premiado como mejor director o quiénes fueron el mejor actor y la mejor actriz. Lo que seguro no olvidó fueron esas imágenes en las que el actor Will Smith dio una bofetada al presentador Chris Rock por los comentarios desafortunados que este hizo sobre la cabeza rapada de la esposa de Smith. Quedarán en las retinas de los espectadores durante muchos años. Fue un incidente que marcó toda la gala y que tuvo consecuencias de todo tipo, desde prohibir al actor asistir a los actos de Hollywood durante diez años a las estrictas medidas de seguridad tomadas por la Academia para evitar que este año se repitan incidentes de este tipo. Porque el escándalo provocado por de Will Smith y Chris Rock no será el último. Pero tampoco fue el primero.

Racismo, sexo, política

Desde que en 1953 la cadena de televisión NBC decidió retransmitir en directo la ceremonia de entrega de los Oscar, cada edición fue creciendo en interés y audiencia hasta convertirse en uno de los eventos culturales más importantes del mundo. Lo que ocurre durante la gala tiene una repercusión internacional tan impactante que ha sido aprovechada muchas veces para trasladar mensajes y reivindicaciones imprevisibles no siempre al gusto de los organizadores, y a lo largo de su historia se han registrado también episodios condenables y hasta escandalosos.

Hattie McDaniel en “Lo que el viento se llevó".

Ahora que se habla tanto de los cambios en el lenguaje de algunas obras literarias para hacerlas más inclusivas, hay que recordar que una de las primeras sobre las que se ejerció este despropósito fue Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchell, para privarla de expresiones que pudieran considerarse racistas. La adaptación al cine de Lo que el viento se llevó consiguió en 1940 ocho Oscar de los trece a los que estuvo nominada. Uno de ellos fue para Hattie McDaniel, que fue la primera actriz negra en recibir un Oscar. Durante la ceremonia Hattie McDaniel no pudo sentarse junto a sus compañeros de nominación y fue relegada a una silla pegada a la pared del fondo de la sala, una escandalosa decisión racista

Si Hattie McDaniel fue la primera actriz de color en ganar un Oscar, el primer actor negro en recibirlo fue Sidney Poitier en 1963 por su papel en Los lirios del valle. Tampoco se pudo librar de las polémicas de racismo porque a la actriz Anne Bancroft, que le entregó la estatuilla, se le ocurrió darle un beso de felicitación en la mejilla, gesto que provocó escándalo entre los espectadores más reaccionarios, que protestaron ruidosamente.

Otro beso polémico fue el de Angelina Jolie a su hermano James Haven en la alfombra roja durante la ceremonia del año 2000, cuando recogió su Oscar por Girl Interrupted. Claro que el beso fue en la boca, por lo que una parte del público censuró el episodio.

Angelina Jolie

Si los Oscar a actores negros fueron tardíos, aún lo fue más la nominación de películas dirigidas por negros. La primera fue Los chicos del barrio de John Singleton en 1992. Hasta 2010 no habría otra nominación para una película dirigida por un negro. Fue Precious de Lee Daniels. Y un director negro no ganó un Oscar hasta que Steve McQueen consiguió una estatuilla en 2013 con “12 años de esclavitud”. Después sería Barry Jenkins con “Moonlight” en 2016. Spike Lee consiguió el de mejor guion adaptado en 2018 por Infiltrado en el KKKlan.

Uno de los escándalos que se recuerdan con más fuerza fue el de la ceremonia de 1973 cuando el actor Marlon Brando no sólo decidió no recoger el Oscar que ganó por “El Padrino” sino que en su lugar envió a Sacheen Littlefeather, una actriz que se hacía pasar por una activista por los derechos civiles de los indios de Norteamérica que, vestida con el traje tradicional de los apaches, leyó un manifiesto de protesta contra el trato que Hollywood daba a los indios americanos en las películas. Como ocurrió con el caso Will Smith y Chris Rock, el incidente hizo que Hollywood modificara las reglas de los Oscar, incluyendo una cláusula de aceptación del premio.

En 1974 el actor David Niven leía un pequeño poema antes de presentar a Elizabeth Taylor, que debía entregar un Oscar. Inesperadamente un espontáneo se coló en el escenario y se exhibió desnudo a la espalda del actor. Era un tal Robert Opel, fotógrafo y activista por los derechos humanos que con este gesto quería reivindicar los de los homosexuales y de la comunidad gay, pero su aparición no estaba en el guion y fue reducido en pocos segundos. Seguramente fue uno de los primeros desnudos frontales masculinos del cine americano.

La actriz Jodie Foster fue galardonada en 1992 con el Oscar por su papel en El silencio de los corderos, película considerada homófoba por grupos activistas de gays y lesbianas como Queer Nation, que protestaron con pancartas cuando la actriz salía de la ceremonia. Se da la circunstancia que poco tiempo después Jodie Foster revelaba su condición de lesbiana.

También se han dado casos de protestas por las decisiones de la Academia. En 1990 la actriz Kim Basinger, al presentar la nominada El club de los poetas muertos, criticó que la Academia no hubiese premiado Haz lo que debas de Spike Lee. Al ver que su reivindicación no suscitaba grandes aplausos, Kim Bassinger animó al público a que aplaudiera con más fuerza. Al día siguiente la prensa destacaba que el vestido que lucía la actriz (que ocupaba cuatro asientos del patio de butacas) era el más feo de toda la historia de Hollywood.

A los organizadores de las galas de entrega de los Oscar no les gusta nada que los presentadores se salgan de los guiones establecidos

En 1974 fue premiado como mejor documental “Hearts and Minds”, muy crítico con la guerra de Vietnam. Su productor Bert Schneider aprovechó la oportunidad para hacer un discurso antibelicista y de agradecimiento al gobierno comunista de Vietnam por las facilidades concedidas para el rodaje cuando recogió el premio, unas palabras que provocaron protestas entre los asistentes a la gala. Para calmar los ánimos, se decidió leer una aclaración en la que se decía que la organización no era responsable de las opiniones de los premiados. El texto lo leyó Frank Sinatra, y Warren Beatty le afeó el gesto llamándole vejestorio republicano.

Porque a los organizadores de las galas de entrega de los Oscar no les gusta nada que los presentadores se salgan de los guiones establecidos. Cuando en 1993 Susan Sarandon y Tim Robbins pidieron que se acogiera en los Estados Unidos a los enfermos de Sida de Haití que estaban recluidos en la base de Guantánamo, el organizador de la ceremonia decidió que nunca más serían invitados porque su actitud era “escandalosa, desagradable y deshonesta”. Esa misma noche tuvo más trabajo porque otro de los premiados, Richard Gere, al recibir su Oscar por Pretty Woman condenó el incumplimiento de los derechos humanos en China y la represión que este país ejerce sobre los ciudadanos del Tibet. Gere tardó veinte años en volver a participar en una ceremonia.

Perdón, me he equivocado

En 1993 optaban a Oscar a mejor actriz Judy Davis, Vanesa Redgrave, Joan Plowright, Miranda Richardson y Marisa Tomey. Contra todo pronóstico, fue esta última la que se llevó la estatuilla, al parecer porque el presentador, el actor Jack Palance, leyó su nombre por error. Nunca se reconoció la metedura de pata y ahí sigue la Tomey con su Oscar por su floja actuación en Mi primo Vinny.

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Menos mal que una equivocación similar fue rectificada cuando en 2016 los presentadores Faye Dunaway y Warren Beatty anunciaron que el Oscar a la mejor película era para La la land. Después de que los productores Emma Stone y Ryan Gosling subieran al escenario y comenzaran a leer su discurso, hubo que interrumpirlo porque se anunció que el Oscar había sido ganado por Moonlight y se había producido una confusión con los sobres.

Para terminar les diré que este tipo de confusiones no son propias únicamente de Hollywood. En los Grammy se registran con frecuencia actitudes inesperadas y declaraciones fuera de guion. En la entrega de los Premios Country Music Asociation de 1975, el cantante Charlie Rich era el encargado de abrir un sobre y anunciar el ganador de la categoría de mejor artista del año, pero a ver el nombre de John Denver, a quien odiaba, sacó un mechero y quemó la papeleta.

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