'LEY DEL SOLO SÍ ES SÍ'

Los delitos y las penas

¿Sería decente incluir una disposición transitoria para que fueran ajusticiados los condenados pendientes para que sus víctimas no se sintieran maltratadas por la rebaja?

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La ministra de Igualdad de España, Irene Montero en un acto el pasado domingo. EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda

La ministra de Igualdad de España, Irene Montero en un acto el pasado domingo. EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda

Tras ciertos sucesos cruentos, como la violación múltiple de “La Manada” en los Sanfermines de 2016, ha habido un generalizado consenso tendente a acentuar la protección de la mujer en la normativa penal sobre delitos sexuales. El quid de la reforma, impulsada por la izquierda –con Unidas Podemos de abanderada- estribaba en eliminar la distinción entre abuso sexual y violación, con el fin de dejar de manifiesto que cualquier acto de naturaleza sexual contra la voluntad de otra persona alcanza extrema gravedad, merece gran reproche social y por tanto penas acordes con delitos tan reprobables-.

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La idea es impecable y ha sido llevada a la práctica a impulsos de este gobierno mediante una ley conocida como “ley del sí es sí”, que fue aprobada en marzo y entró en vigor el pasado 7 de octubre. Ha sido un hito muy positivo en la todavía inconclusa lucha de la mujer por el respeto a sus derechos. Pero, lamentablemente, nadie previó que la reordenación de los delitos y las penas podía producir disfunciones: si los delitos más graves ven incrementada la pena, algunos de menor cuantía son sancionados ahora con penas más bajas. Y, como es natural, los condenados en esta situación han solicitado la revisión de la pena, que los jueces están concediendo basándose en el criterio general de que el reo ha de disfrutar de la retroactividad de las leyes penales si estas le benefician. Ha sido un efecto indeseable que el legislador no pretendía pero que tampoco desvirtúa la bondad de la norma.

Un sector del gobierno, señalado por la oposición por no haber previsto este efecto perverso (habría bastado con una disposición transitoria para evitarlo) ha cargado la culpa a los jueces, por “machistas”. Cualquier generalización como esta es profundamente injusta, pero, además, carece de sentido: imaginemos que un país democrático (como USA) decide abolir la pena de muerte; ¿sería decente incluir una disposición transitoria para que fueran ajusticiados los condenados pendientes para que sus víctimas no se sintieran maltratadas por la rebaja?