EL TRIÁNGULO

República, federal y laica

Madrid es un ejemplo de crisis prestacional, un modelo de desmontaje de lo público que no ocurre a ese ritmo ni en las otras comunidades del PP

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Isabel Díaz Ayuso.

Isabel Díaz Ayuso.

Si para los españoles, según el último barómetro del CIS, el segundo problema que más nos afecta es la sanidad, el tercero el paro y el cuarto la educación, muy bien, vamos a centrar el discurso político en si preferimos monarquía o república, con un modelo autonómico o federal o si pasamos de ser un estado aconfesional a laico como hace Isabel Díaz Ayuso.

Así, aunque no nos estemos dando cuenta, vamos siempre un paso por detrás de las mentes preclaras, se solucionaran los problemas de gestión de unos servicios públicos que en la comunidad autónoma presidida por la onmipresente cada vez están menos dotados presupuestariamente y por tanto de personal, donde además se intenta un sorpasso de la atención privada sobre la pública, en educación o en sanidad, a través de conciertos, subvenciones directas a las familias, a los centros o adjudicaciones de terreno público para usos privados.

Hay que ver qué honda preocupación por el Estado de derecho y tan poca por la primera parte que le caracteriza según la Constitución como social y democrático. España es un Estado social y democrático de derecho, que además de la libertad como valor superior de su ordenamiento jurídico recoge también la igualdad y el pluralismo político, pero todo esto le debe resultar muy disfuncional, y trocea las definiciones allá donde le vienen bien.

Acusa a una tercera persona sin definir, como en el manual del buen atacante, pero todos sabemos que se dirige a Pedro Sánchez y al gobierno social comunista, que llevamos muchas horas de esta telenovela y sobreentendemos los códigos. Los malos se ve que repudian a la Corona, a la Guardia civil, a los jueces y a la prensa libre, que aún debe de existir la adscrita al Ministerio de Información y Turismo como en 1977, pero esa trama todavía no nos la han desvelado.

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¿Cuánto le estorba a ella el personal sanitario, el educativo, o los dedicados a la tarea asistencial de las personas mayores al servicio de ese mismo Estado por el que tanta preocupación muestra? En este maniqueísmo, hay servidores públicos que los son porque ella lo ha decidido y otros que solo quieren reventar el Estado de derecho, y así luego nos asustaremos con las manifestaciones en defensa de lo público, aunque siempre tiene el argumento de que son de parte.

Aunque el caso de Madrid es además de un ejemplo de la crisis prestacional, un modelo de desmontaje de lo público que no ocurre a ese ritmo ni en las otras comunidades presididas por el Partido Popular, el malestar se va a extender como la pólvora porque los problemas afectan a todo el territorio español, y no será por el rey, los estados federados o el catolicismo.