UNA IBICENCA FUERA DE IBIZA

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Con escasos días de diferencia se han publicado los resultados de dos informes que han pasado bastante desapercibidos entre el ruido de las nueces aunque representan un termómetro de cómo están los ciudadanos —y no me refiero a achicharrados de calor— que ríase uno del CIS y la intención de voto de cara a unas lejanas elecciones generales que, eso sí, unos u otros publican a bombo y platillo.

El primero, el ‘Informe Reuters’ (Digital News Report 2022). El estudio anual sobre las tendencias globales en el consumo de información, elaborado por el Instituto Reuters y la Universidad de Oxford, señala que el interés global por la información decae mientras aumenta el número de personas que evita, intencionadamente, estar al tanto de las noticias. En concreto en España el interés por las noticias ha caído del 85% en 2015 al 55% en 2022 y la confianza en las noticias en general ha caído del 51% del 2017 al 32% de 2022. Su peor cifra desde 2007. Por primera vez los escépticos en las noticias (39%) superan a los que se fían de ellas (32%). Pero aún más grave resulta la polarización percibida de los medios: la segunda más elevada a nivel mundial, con un porcentaje del 49% —solo detrás de Polonia con un 54%—, muy lejos del 16% de nuestro vecino Portugal.

Los españoles sufrimos lo que el psicólogo clínico David Lewis acuñara, allá por 1996, como ‘Síndrome de fatiga de la información’. Observó que provocaba en sus pacientes ansiedad, pérdida de la capacidad analítica y déficit de atención. Y en esas seguimos. Como ejemplo, cada minuto se suben 500 horas de vídeo a YouTube. Esta exagerada cantidad de información que nos bombardea aumenta de manera exponencial, pero el tiempo disponible y nuestra capacidad de atención son limitadas, provocándonos una infoxicación.

Pero en concreto este hartazgo actual noticioso de los españoles se argumenta por el seguimiento de la larga pandemia y el empacho provocado por tanta elección regional anticipada. Que baje el CIS y lo vea.

Y el segundo informe, que si bien podría aparecer en una sección bien distinta del periódico, tiene una correlación al nivel de si fue antes el huevo o la gallina: el ‘Informe Mundial de Gallup de emociones’ que se realiza anualmente y sirve de base al ‘Informe Mundial de la Felicidad’. Alerta spoiler: la humanidad se muestra más infeliz y más estresada que nunca. La encuesta realizada en 122 países y áreas en 2021 sobre los niveles de preocupación, estrés, dolor físico o tristeza, elevaron el denominado ‘Índice de Experiencia Negativa’ a su mísero máximo histórico.

Es salud saber que habrá quien siga vigilante mientras uno apaga las noticias, porque los carroñeros habitan en las sombras"

¡Por supuesto! Soportamos la pandemia agarrados a la esperanza de que la vida volvería a la normalidad y sin habernos librado del covid, nos llega la viruela del mono. Y la guerra en Ucrania. Y la inflación desbocada, el cambio climático, el encarecimiento de la electricidad y la gasolina; la amenaza de que se corte el grifo del gas… Es urgente que llegue el día en que podamos vivir sin miedos, sin preocupaciones. El cuerpo humano no está hecho para soportar durante largos periodos el estrés y es normal, y hasta sano que, llegado este punto de ansiedad colectiva, haya quien desconecte de la información. La salud —también mental— es lo primero. Pero antes de quemar los televisores y romper las suscripciones a la prensa dejando a esta y tantos columnistas a la merced de las hienas, conviene recordar que también es salud saber que habrá quien siga vigilante mientras uno apaga las noticias, porque los carroñeros habitan en las sombras. Y también es salud prestar toda nuestra atención a esas otras noticias pequeñitas entre tantas páginas grises que son las flores que crecen en la basura.

El lúgubre Informe Gallup esconde una puerta a la esperanza: entre los datos crecientes de preocupación, estrés, dolor físico o tristeza, bajó en un punto el nivel de ira. Y en el Informe Reuters, entre la pérdida de confianza en los medios, 6 de cada 10 españoles declaran que las noticias locales son su temática preferida. ¿Se dan cuenta? A pesar de la saturación —y de que nos sobran los motivos para el cabreo—, nos sigue importando nuestro entorno, ¡nos importan nuestros vecinos!

Porque el ‘Informe Mundial de la Felicidad’ muestra que la pandemia, además de dolor y sufrimiento, avivó la solidaridad de nuestras sociedades aumentando el apoyo social y la benevolencia. Las donaciones a organizaciones benéficas, las ayudas a desconocidos y el voluntariado aumentaron en todas las regiones del mundo. Ninguna mala noticia puede eclipsar la capacidad de las personas para apoyarse mutuamente.

No en vano la Real Academia define así la palabra ‘atención’:

1. Acción de atender.

2. Cortesía, urbanidad, demostración de respeto u obsequio.

Y quizá aún mejor el teólogo y politólogo luterano Reinhold Niebuhr cuando dijo:

“Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia”.

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