POLÍTICA

Cambio de tono sin concretar acuerdos

El primer pulso parlamentario entre Feijóo y Sánchez exhibió voluntad de mejorar las formas pero dejó en el aire los compromisos

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Pedro Sánchez saluda a Alberto Nuñez Feijoo antes de la sesión de control al Gobierno en el Senado.

Pedro Sánchez saluda a Alberto Nuñez Feijoo antes de la sesión de control al Gobierno en el Senado. / David Castro

Para su puesta de largo en el Senado, donde Alberto Núñez Feijóo protagonizó ayer su primer rifirrafe con Pedro Sánchez, el nuevo líder del PP eligió la economía como terreno de juego -en el que seguramente se siente más seguro- lanzándole al presidente del Gobierno una pregunta retórica: “¿Considera que su Ejecutivo está a la altura de las necesidades de las familias españolas?".

Además de interrogar al presidente para dejar claro quién es ahora el jefe de la oposición, Feijóo tenía la intención de exhibir por primera vez en las Cortes que tiene una alternativa y sentido de Estado ofreciendo una mano al Ejecutivo sin renunciar a la crítica. Con su intervención, que levantó gran expectación, logró convencer a su parroquia, aunque los nervios del estreno y el desconocimiento del formato, además de no concretar qué acuerdos está dispuesto a cerrar, dejaron su primer discurso más deslucido de lo que su equipo pretendía. 

Feijóo incidió en una propuesta de rebaja selectiva del IRPF, controvertida para algunos estudiosos de la economía, y se mostró dispuesto a cooperar con el Gobierno para combatir la inflación. Hubiera sido deseable que ambos líderes dedicaran más tiempo a analizar el cómo. Para ilustrar las amenazas que ve sobre las arcas españolas, el nuevo senador echó mano de la prima de riesgo, que situó en 250 puntos -a pesar de que el indicador estaba en 114 puntos- confundiéndola con el tipo de interés del bono a 10 años (2,5%).

Un error que, como era esperable, el Gobierno no dejó pasar: la ministra de Economía, Nadia Calviño, se encargó de resaltarlo y el entorno del líder gallego intentó desdibujarlo. Luego el cara a cara se adentró en el campo de los reproches mutuos. Si Feijóo le pidió a Sánchez que hiciera más caso al principal partido de la oposición y menos a las “minorías independentistas”, el jefe del Ejecutivo sacó a relucir la renovación pendiente del Consejo General del Poder Judicial.

Conviene no olvidar que en Andalucía se vive una campaña electoral donde se juega mucho: uno, demostrar que su partido no está tan desgastado como apuntan las encuestas. El otro, que el ‘efecto Feijóo’ es algo más que un lema.

En todo caso, es subrayable que el tono del debate fuera vivo, pero sin asperezas y que mejorarán las formas con respecto a la etapa de Pablo Casado. Es un primer paso. Sin embargo, aunque es de agradecer un pulso con menos decibelios de los que acostumbraba a usar su antecesor en el cargo, el cambio no puede ni debe quedarse en el mero ámbito discursivo y sería loable que se plasmase en hechos, cuanto antes.

En este sentido, inquieta que Feijóo no respondiera al requerimiento de Sánchez de renovar los órganos constitucionales. No es un favor al Gobierno, es una obligación constitucional para con los españoles. Si es verdad la promesa de Feijóo de que busca ejercer una "oposición de Estado", toca restaurar cuanto antes la normalidad institucional. Aunque es probable que para llegar a este punto de inflexión haya que esperar a que pasen las andaluzas. Pero no más.

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