Toca encender la luz en la cloaca

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El excomisario José Manuel Villarejo, en una fotografía de archivo.

El excomisario José Manuel Villarejo, en una fotografía de archivo. / EFE/Javier Lizón

Aunque en los últimos días vuelve a estar en boga, hace años que en España se conoce la existencia de una policía "política" o "patriótica" o directamente "cloaca" que se instaló en el ministerio de Interior y que, por vías absolutamente ilegales, reprobables y con fondos reservados, trató de frenar el proceso de independencia de Cataluña o de pararle los pies al extesorero del PP Luis Bárcenas cuando, acorralado por la justicia, parecía dispuesto a tirar de la manta contra el que fue su partido.

Los policías de la cloaca hicieron eso -entre otras cosas- y uno de sus máximos exponentes, el comisario José Manuel Villarejo (quien ahora concede entrevistas televisivas de complicada digestión para audiencias no especialistas en su historial), grabó cientos de conversaciones con todo tipo de personajes de la vida pública que, en muchos casos, resultan implicados, salpicados o conocedores de sus fechorías.

Esas grabaciones le fueron requisadas por la policía judicial cuando fue detenido y, desde hace un tiempo, son publicadas periódicamente por la prensa. Como el contenido de sus ya célebres diarios. Pero el periodismo de calidad no debe actuar de caja de resonancia de informaciones que puede resultar más o menos morbosas. Ni de atender a intereses políticos o fuentes contaminadas: toca separar el grano de la paja, lo relevante de lo anecdótico y jerarquizar las noticias. Además de hacer un exhaustivo trabajo de investigación para comprobar, hasta donde sea posible, la veracidad de los hechos que se sugieren en esas grabaciones o anotaciones. El objetivo de las revelaciones debe ser arrojar luz sobre acontecimientos que la ciudadanía merece conocer, porque contribuye al fortalecimiento democrático.  

Esa es precisamente la labor que se ha comprometido a hacer EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, cuya redacción está volcada en arrojar luz sobre esa cloaca que tanto daño ha hecho al Estado y a sus cimientos, sea el gobierno que fuera el que reclamara sus servicios. Recientemente, se han podido leer en este diario informaciones que ligan a jueces con actitudes poco aceptables por su relación con el comisario Villarejo; los detalles de una trama urdida por el mismo agente y algunos de sus cómplices para empujar a prisión al expresidente del Barca, Sandro Rosell o los indicios de una relación llamativa entre el expolicía y la que fuera secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, de quien llega insinuar que le pudo saldar pagos de una deuda a través de una empresa pública. Eso, en plena ‘Operación Cataluña’ y ‘Operación Kitchen’ contra Bárcenas.

De algunas de las informaciones citadas se podrían derivar nuevas actuaciones judiciales, como en el caso de Rosell. Bien. Pero eso es el ámbito de la justicia. El del periodismo es combatir la oscuridad, aún más si se trata de cloacas que amenazan la integridad de la democracia. Encender la luz ante los que tienen mucho que ocultar.

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