PROS Y CONTRAS

Inmigración: dolor y muerte

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Refugiados ucranianos en Medyka (Polonia) cruzando la frontera.

Refugiados ucranianos en Medyka (Polonia) cruzando la frontera. / REUTERS/Fabrizio Bensch

El grito desesperado de los ucranianos resuena en los rincones del mundo. El eco del hambre alcanza ya las famélicas tierras de Siria, Afganistán, Yemen o Etiopia. A la falta de suministros de trigo y aceite de girasol se suma el encarecimiento del petróleo. No llegan los alimentos, se ahonda en la hambruna. Como una hilera de fichas de dominó, una pieza empuja a otra. Ante la catástrofe que se abate sobre ya múltiples catástrofes, solo quedará el intento desesperado de la huida. Una crisis migratoria superlativa que se sumará a las ya numerosas crisis migratorias. 

En el acuerdo aparentemente precipitado del Gobierno de Sánchez con Marruecos también se encuentran los hilos de sutura que pretenden cerrar la frontera a la inmigración. Una frontera que el reino alauita ha convertido en el juego particular de su cinismo. Pero la desesperación siempre encuentra nuevas rutas.

El empeño no desfallecerá, solo se multiplicarán el dolor y la muerte. ¿Podemos permitirlo? ¿Podemos seguir sin un replanteamiento global del modelo económico y social sostenible y compartido? Que nadie se lleve a engaño. No es (solo) solidaridad, sino supervivencia. Las piezas del dominó seguirán cayendo hasta no quedar ni una en pie.

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