ANÁLISIS

Feijóo y las siglas del PP

El político que escondía las siglas del partido en sus campañas electorales viene decidido a abrazarlas

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Alberto Núñez Feijóo.

Alberto Núñez Feijóo. / EFE

Nadie aparece en una terna sin que haya coqueteado con la idea en algún momento. Lo digo porque si hubo un eterno candidato para suceder a Mariano Rajoy ese fue Alberto Núñez Feijóo. Y fue porque él así lo quiso. La era de Pablo Casado ha sido un paréntesis de un partido que no estaba preparado para un proceso de democracia interna. Quisieron jugar a las primarias y la cosa salió regular. Cuatro años en los que los populares saltaron una generación de líderes que estaban sobre los 40-50 años para abrazar a la generación millennial criada a los pechos de Nuevas Generaciones

Tras el “ayusazo” que depuso al presidente Casado, el PP recobra las reglas de los partidos tradicionales con pactos entre familias para intentar salir de una crisis importante. El eje Galicia-Madrid-Andalucía ahora mismo controla más del 60% del poder institucional del PP y, por lo tanto, cualquier otro candidato o candidata a las primarias tiene pocas oportunidades en un sistema a doble vuelta en la que los compromisarios tienen la última palabra, todos ellos elegidos por Feijoó, Isabel Díaz Ayuso y Juan Manuel Moreno Bonilla. Por cierto, cabe recordar que fueron los compromisarios los que le arrebataron las primarias en el 2018 a Soraya Sáenz de Santamaría, que había ganado entre la militancia. ¿Cómo hubiera sido un PP liderado por esta mujer? Estamos en vísperas del 8M y merece la pena esa reflexión. 

Un tren directo sin peajes

Sin embargo, Feijóo tiene lo que siempre buscó para venir a la villa y corte para hacer política nacional: un tren directo sin peajes. El político que escondía -desde el drama del Prestige- las siglas del PP en sus campañas electorales viene decidido a abrazarlas. Los dosieres preparados por sus adversarios o enemigos a los que él mismo aludió otrora han dejado de ser un problema para él porque ya no teme que vayan a publicarlos. Aunque conociendo los precedentes de espionaje y construcción de pruebas por parte de sus compañeros de partido en la sede de Génova, quien sabe si el político gallego tendrá siempre la espada de Damocles a la hora de tomar decisiones. 

La gran incógnita es saber cual será la estrategia y dirección del PP de Feijoó. El acuerdo de familias y territorios para su desembarco nacional hacen poco previsible un estilo presidencialista como el que se ha derivado de los procesos de primarias, en el que el que gana tiene la legitimidad para poner a los suyos. Por lo tanto, la estrategia Feijóo de fiarlo todo a su marca personal, desdeñando las siglas del partido, no parece que vaya a poder ponerla en marcha desde Génova. 

Un político coyuntural

Sobre lo de moderado o no, la profesión periodística gallega avisa de que de Feijóo hay tantos como circunstancias, un político coyuntural y pragmático donde los haya. Como líder de la oposición no dudó en atacar con vehemencia al bipartito gallego, al tiempo que los suyos ponían en circulación bulos que todavía no se llamaban 'fakenews', sino rumorología de oposición. Como líder de la Xunta se caracteriza por su estilo tranquilo, desideologizado, gestionando con habilidad tanto su imagen personal -que proyectaba a nivel nacional cuando le convenía- como las polémicas incómodas que evitaba escondiéndose en su kancillería del noroeste peninsular. 

La puesta de largo de su precandidatura como líder del PP dejó un titular: “No he venido a insultar a Sánchez, he venido a ganarlo”. Esta enmienda a la totalidad del estilo Casado no es más que una foto fija. Como líder de la oposición en Galicia se empleó a fondo, así que tiene experiencia como dóberman político. Pero es que, además, la plataforma “ayusista” que le ha permitido hacer el salto a Madrid no se caracteriza por su moderación, sino por la oposición radical, la guerra cultural y la comunicación populista. Sobre Vox, no hay debate en el PP. Moreno Bonilla abrió la veda y desde entonces se le da a la extrema derecha lo que pida para recuperar gobiernos o mantenerlos. A Feijóo se le espera en el combate dialéctico, pero también en el pragmatismo finalista. Si conviene con Vox, con Vox, si convienen con PSOE, con PSOE. Abran paso a la era Feijóo

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