RENOVACIÓN DEL CGPJ

Un rayo de luz: ¿qué está pasando entre el Gobierno y el Poder Judicial?

Nunca tenemos empatía ni consideramos que cada medio hace la guerra por su cuenta. De ahí, que pocos sean fiables. La fidelidad se exige por el rigor

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La ministra de Justicia, Pilar Llop, conversa con el presidente del CGPJ y del TS, Carlos Lesmes.

La ministra de Justicia, Pilar Llop, conversa con el presidente del CGPJ y del TS, Carlos Lesmes. / DAVID CASTRO

El título de este escrito lo explica. No sé por qué es tan difícil encontrar un título que interese al lector y además responda al contenido que se trata de comunicar por el escritor. Los escritores, inmersos en el mundo de sus fantasmas, siempre quieren transmitir una historia digna de ser leída. Porque, ¿para que se escribe? ¿Para ser simplemente escrita o también para ser leída? En definitiva, es lo mismo, leer o escribir forman parte de la misma dinámica epifánica del descubrimiento. De la revelación. Cuando Borges decía que estaba más orgulloso de ser un buen lector que buen escritor, entiendo que se refería a esa fusión de lectura y escritura.

Por costumbre o inercia. Rutina. Abrimos los periódicos para leer (descubrir) las novedades. Sin embargo, desde siglos inmemoriales, las novedades son la repetición de los acontecimientos del ser humano: amor y miseria. Somos tan dados a una u otra cosa, que leemos las noticias con esos ingredientes esenciales. O nos gustan en una amorosa lectura o las rechazamos desde lo que pensamos miserables fuentes o contenidos. Nunca tenemos empatía ni consideramos que cada medio hace la guerra por su cuenta. De ahí, que pocos sean fiables. La fidelidad se exige por el rigor. Por la honestidad intelectual. Por la independencia. Por la ausencia de servidumbre a la ideología acrítica con el poder o con el poder económico subyacente al medio en que el que se expresa la opinión. Damos por bueno o no lo que ignoramos o ignoramos lo que desconocemos. Ignorar y desconocer no es lo mismo. Uno puede ignorar lo que conoce y puede desconocer lo que ignora. La ignorancia campa por sus respetos y con Antonio Machado se “desprecia cuanto ignora”.

En mi campo, ¡cuanta ignorancia y desconocimiento con la Justicia! ¡Qué deriva tan absurda y sorprendente está aconteciendo, a la vista de lo publicado! Un poder ejecutivo en permanente controversia con un poder judicial, que en otras ocasiones ha sido complaciente con los ejecutivos. ¿Qué está pasando? Si en una relación importan los contenidos, más importan sus protagonistas. Por eso, quizás alguien piense que en este conflicto los interlocutores de esos poderes no estén a la altura. Puede ser que en el Poder Ejecutivo, que para un ingenuo e incauto presidente del Tribunal Supremo ya fallecido era el verdadero poder, estén confundidos. Quizás al ejecutivo le transmitan lo que sea el Poder Judicial y la Fiscalía los menos idóneos, preparados o simplemente más oportunistas. No lo sé.

La anomalía democrática que supone el actual estado de relaciones entre el Poder Ejecutivo y el Judicial, quizás esté revelando que los actores del proceso no son precisamente los más idóneos para que un rayo de luz se abra entre estas penumbras que estamos viviendo

Pero lo cierto, es que la anomalía democrática que supone el actual estado de relaciones entre el Poder Ejecutivo y el Judicial, quizás esté revelando que los actores del proceso no son precisamente los más idóneos para que un rayo de luz se abra entre estas penumbras que estamos viviendo. Que, en el fondo, sólo son lacerantes para los ciudadanos y la democracia y no para los sátrapas del poder que, ahondando en su incompetencia, pretenden en razón directa, crecer en su propio beneficio. Dicho sea con todos los respetos.

Porque, en el fondo, no todo está imposible. Un rayo de luz a la esperanza siempre es posible. Y si no, al tiempo. El poeta valenciano Francisco Brines, Premio Cervantes 2020, tristemente ya fallecido, dijo en su poema Después de la infancia, lo siguiente: “El tiempo, en su tarea, lleva el polvo a las cosas, despoja de secretos a los hombres, en el alma se queda germinando”.

Demos tiempo al tiempo para que tal vez se pruebe que en el actual estado de cosas entre el Gobierno y el Poder Judicial, los actores no parecen estar a la altura de las circunstancias y, quizás, un cambio de rumbo de quien pueda hacerlo, iluminado por un rayo de luz, permita que el conflicto actual sea superado con el abandono del presumible dogmatismo y el radicalismo de quienes ahora enconan el escenario.

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