MANTENIMIENTO DEL HOGAR

El aparato con el que mantener las persianas perfectas

Así puedes hacer esta tarea de la forma más rápida: se suele olvidar esta zona que acumula tanta suciedad

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El aparato con el que mantener las persianas perfectas

¿Cómo limpiar correctamente una persiana? | Foto: A.D. / Vídeo: PI STUDIO / PI Studio

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En el hogar a menudo nos inundan las ganas de procrastinar. La limpieza requiere paciencia y constancia. Es necesaria, pero no es de extrañar que sintamos una gran pereza, ya que a veces los resultados duran pocos días. Y es que hay tareas que son muy poco agradecidas.

Limpiar las persianas es una de ellas. Es una parte de la casa que se suele olvidar y, sin embargo, puede cambiar por completo la vista de la fachada. Higienizarlas supone un gran esfuerzo y un tiempo considerable. Por ello, es importante conocer todos los trucos caseros que puedan agilizar esta faena.

¿Cómo limpiar correctamente una persiana?

No es lo mismo limpiar la persiana por fuera que por dentro, especialmente si no tenemos acceso a la persiana por la parte exterior. Además, hay que tener en cuenta de qué material está hecha nuestra persiana: madera, PVC, plástico, aluminio... La naturaleza de cada persiana reclama un tipo de producto diferente.

Por otra parte, el color también será determinante a la hora de limpiar; ya que el blanco, que es uno de los colores más típicos en este elemento, resulta un poco más dificultoso.

Con un poco de jabón neutro y agua limpia podremos sacar brillo a nuestras persianas independientemente de su material. Sin embargo, cuando la suciedad está muy pegada, se pueden utilizar productos más específicos (que no sean abrasivos) o ayudarnos de una vaporeta.

Limpiar la persiana por la parte de afuera

Cuando tenemos acceso al exterior de la persiana, la limpieza es mucho más sencilla: bajamos la persiana de forma parcial para que las lamas queden abiertas y podamos alcanzar las típicas ranuras donde más se acumula la suciedad.

A continuación, cogeremos un cepillo de cerdas blandas y limpiaremos bien de arriba abajo para deshacernos de la suciedad. Tras frotar la persiana, debemos aspirarla tanto por dentro como por fuera.

Ahora, libre de polvo, pasamos una bayeta con agua y jabón neutro, de izquierda a derecha y de arriba abajo. Si siguen saliendo muchos residuos, será necesario aclarar el paño. Cuando esté bien limpia toda la superficie, es importante secar la persiana con un trapo de algodón y hay que dejarla desenrollada para luego limpiar el interior.

Si no tenemos acceso al exterior de las persianas, la solución tradicional es abrir el cajón superior donde se enrolla la persiana. Deberemos coger una escalera y, con un cubo lleno de agua y jabón, limpiar la parte visible de la persiana enrollada. A continuación, habrá que desenrollarla un poco hasta que ya no veamos la parte recién aseada y quitaremos la suciedad de la siguiente vuelta. Hay que repetir el procedimiento hasta que hayamos limpiado la persiana al completo.