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Cómo entrenar en invierno para quemar más calorías

El frío produce en nuestro organismo una serie de respuestas cuando entrenamos que resultan realmente beneficiosas

El esquí es uno de los deportes que se pueden practicar en invierno. 

El esquí es uno de los deportes que se pueden practicar en invierno.  / EFE

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Ha tardado pero finalmente ha llegado el frío. Hasta hace unos días seguíamos realizando actividades al aire libre con termómetros primaverales, manga corta y más horas de luz. Ahora, con la bajada de las temperaturas, apetece de todo menos calzarse unas zapatillas para salir a correr en la oscuridad y se convierte en una muestra de fuerza de voluntad titánica la práctica de deporte al aire libre con temperaturas rozando los cero grados. Todo esfuerzo tiene su recompensa, dicen, y ejercitarse en invierno no iba a ser menos. El frío produce en nuestro organismo una serie de respuestas cuando entrenamos que resultan realmente beneficiosas.

Entre los múltiples beneficios que aporta el ejercicio físico al aire libre en invierno, figuran por ejemplo el aumento de la presión arterial y la capacidad cardíaca, el refuerzo del sistema inmunológico, el aumento de vitamina D y la mejora del estado de ánimo. Básicamente, al tener que elevar más la temperatura corporal dado que la de partida es más baja, el organismo tiene que adaptarse, y al hacerlo, genera más presión arterial que induce un gasto energético mayor para poder generar calor corporal. En resumidas cuentas y simplificando mucho, entrenando con frío quemamos más calorías. ¿Suena bien, verdad?

A la afirmación anterior tenemos que ponerle algunos matices para que sea del todo cierta, y sobre todo segura. En este caso el fin no justifica los medios y de no hacerse correctamente el frío podría terminar arruinando la sesión de entrenamiento. Hay que tener en cuenta varios puntos antes de lanzarse a la calle a correr. Vestir de forma adecuada es uno de ellos. Para que hacer ejercicio en invierno no sea la antesala de un fuerte constipado o gripazo, será necesario abrigarse a consciencia ya que no por ello perderemos los beneficios del “efecto frío”. Cada vez más marcas ofrecen productos técnicos específicamente pensados para protegernos del frío sin restar ni un ápice de comodidad cuando se hace deporte al aire libre.

Equipación adecuada

Una buena camiseta térmica y unas mallas de tejido térmico son un buen punto de partida, pero más allá de lo básico, no debemos descuidar otros ítems cruciales como guantes, gorros y tubulares para el cuello que coloquialmente conocemos como ‘buffs’ por la conocida marca catalana, que ofrece una amplia gama de bragas de cuello, gorros y cintas específicamente diseñados para soportar temperaturas bajas durante la práctica deportiva. La cabeza, las manos y los pies son tres de las zonas por las que perdemos más calor cuando hace frío y que no se deben descuidar.

Por otro lado, los cortavientos o chaquetas tipo 'softshell' diseñados para hacer deporte acostumbran a ser transpirables o impermeables en función del clima en el que se vaya a desarrollar la sesión y suelen incorporar elementos reflectantes que aumentarán la visibilidad del corredor en una época con muchas menos horas de luz. A pesar de lo importante de salir abrigado, abusar de ropa provoca una sudoración extra, que acabará por causar el efecto contrario y el cuerpo deberá compensar la pérdida de calor con un sobreesfuerzo de modo que es preferible vestirse por capas y quitarlas en caso de que empiecen a sobrar.

Calentamiento específico

Una vez equipados como toca, es turno de uno de los momentos que marcarán y determinarán la calidad y seguridad del posterior entrenamiento y al que pocas veces prestamos la atención que merece: el calentamiento.

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Con las bajas temperaturas la elasticidad y la flexibilidad se resienten, y las articulaciones tienden a sufrir más y desarrollar lesiones. De este modo, resulta interesante reservar entre 10 y 15 minutos antes del entrenamiento para realizar un calentamiento específico y permitir así que el cuerpo entre en calor y las articulaciones y la musculatura no se resientan. Además, con el frío los descansos entre series o bloques se recomienda que no sean excesivamente largos, ya que podría llegar a ser contraproducente al enfriarse demasiado el cuerpo y quedarnos sudados pasando frío.

En caso de salir a correr por ejemplo, sería lo suyo realizar ejercicios de movilidad de tobillos, rodillas y cadera, así como algún ejercicio con el peso corporal poco antes de empezar a trotar. Alguna sentadilla o movimientos balísticos con las piernas para ir entrando en calor son buenas opciones así como estiramientos suaves y movilización general de las partes del cuerpo que involucraremos más tarde.