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Fotos íntimas de Kim Kardashian, bullying y "juegos mentales": trabajadores de Adidas hablan de Kanye West

Los ex miembros del equipo de Yeezy aseguran en una carta abierta que el rapero usó "el miedo y la manipulación"

Kanye West.

Kanye West. / JEAN-BAPTISTE LACROIX / AFP

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Adidas, el último socio que le quedaba a Kanye West, rompió con el rapero el pasado mes de octubre tras verter una serie de comentarios antisemitas en las redes sociales que la firma calificó de "inaceptables, odiosos y peligrosos". Pero lo cierto es que los responsables habrían estado más que al tanto de su "comportamiento problemático". Más de dos docenas de ex empleados de Adidas y Yeezy −la colaboración de moda entre la compañía alemana y el artista− describieron en exclusiva a Rolling Stone una "cultura de oficina abusiva", que incluía pornografía; fotografías de su ex mujer, Kim Kardashian, desnuda; y acoso.

Junto a colaboradores creativos, los empleados han afirmado a la revista que "mostró pornografía al personal de Yeezy en las reuniones; discutió sobre esto; y mostró una fotografía íntima de Kim Kardashian en entrevistas de trabajo". También habría mostrado un vídeo explícito y fotos de su ex mujer y madre de sus cuatro hijos, así como sus propios vídeos sexuales a los miembros del equipo de Yeezy.

Nadie, según los empleados, frenó este comportamiento. En una reunión en agosto de 2017, West comenzó a gritar que los Yeezy aún no estaban a la altura de sus estándares y luego se acercó a una empleada senior, la miró y le dijo: "Quiero que me hagas un zapato que pueda follar". Lo cuentan varios asistentes. Dos de ellos reconocen que los representantes de Adidas, entre los que se incluía el vicepresidente, no lo confrontaron. Otro asegura que directamente "no se hacía nada".

"Patrón muy enfermizo hacia las mujeres"

El martes 22 de noviembre por la noche, varios ex empleados de alto rango de Yeezy enviaron una carta a los miembros de la Junta Ejecutiva y al nuevo CEO de Adidas, en la que les instan a abordar "el ambiente tóxico y caótico que creó Kanye West" y "un patrón muy enfermizo de comportamiento depredador hacia las mujeres” durante la asociación Yeezy-Adidas. 

“Él, en años pasados, explotó con las mujeres en la sala con comentarios ofensivos, y recurría a referencias sexualmente perturbadoras cuando brindaba comentarios sobre el diseño", prosigue la carta de los empleados, que denuncian que ni ellos tendrían que haber recibido ese tipo de comentarios, ni "el liderazgo de Adidas los debería tolerar jamás".

Por todo ello, acusan a Adidas de carecer de responsabilidad y de "no haber brindado protección a sus empleados durante lo que experimentamos como años de abuso verbal, ataques vulgares y de intimidación".

Ruptura del contrato

La supuesta 'vista gorda' podría venir por motivos económicos. El analista de Morningstar David Swartz estimó que la marca Yeezy aportaba cerca de 2.000 millones de dólares al año a la matriz. Si se estimaba que los ingresos globales de Adidas alcanzarían los 23.000 millones de dólares este 2022 (unos 22.000 millones de euros), las ventas de Yeezy representarían casi el 10% del total.

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Pero el pasado 25 de octubre, Adidas anunció la finalización de un contrato con Ye, asegurando que "no tolera el antisemitismo y cualquier otro tipo de discurso de odio". La colaboración entre el rapero y la firma solo empezó a peligrar después de que West utilizara una camiseta con la leyenda White Lives Matter (las vidas blancas importan, en alusión al movimiento Black Lives Matter) en la Semana de la Moda de París. Unos días después, el rapero publicó una serie de comentarios antisemitas en sus redes sociales y otros medios. Miles de personas (incluidas la modelo Gigi Hadid y la editora y colaboradora de Vogue, Gabriella Karefa-Johnson), abrieron una guerra abierta contra él.

Según la revista Forbes, las pérdidas totales de la firma por su ruptura con West alcanzaría los 645 millones de dólares (unos 619 millones de euros), con la pérdida de ventas de 247 millones este año declarada por la compañía y los 400 millones en ingresos perdidos para 2023 que pronosticaba Aneesha Sherman, analista de Bernstein.