Entrenamientos

Los errores más comunes cuando se practica deporte en verano

Los cambios en la actividad deportiva provocados por las altas temperaturas no siempre son positivos para el organismo

Los errores más comunes cuando se practica deporte en verano
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J.E.

La práctica deportiva es para muchas personas una parte importante de su día a día. Mantener una buena rutina de entrenamientos es clave para el bienestar físico, y supone un hábito saludable en el día a día.

La planificación del ejercicio es fundamental para la correcta distribución y dosificación de esfuerzos. Sin embargo, más allá de los planes que cada uno pueda realizar, siempre existen factores externos que condicionan las rutinas deportivas.

Uno de ellos es la meteorología, toda vez que los cambios en el tiempo, con temperaturas variables y fenómenos como la lluvia, la nieve o el viento, pueden condicionar sobremanera nuestra práctica deportiva.

El verano es uno de los momentos en los que este hecho se observa con una mayor incidencia. Las altas temperaturas suponen un riesgo añadido que tener en cuenta, obligándonos en ocasiones a tener en cuenta determinados consejos para que nuestro ejercicio no conlleve la aparición de nuevos riesgos o problemas.

A continuación explicamos los principales errores que cometemos, o cuestiones que no tenemos en cuenta, y que pueden condicionar nuestra práctica deportiva estival.

Problemas de hidratación

Es importante cuidar la hidratacion durante el entrenamiento. / Shutterstock

Descuidar la ingesta de agua u otros líquidos que faciliten el adecuado funcionamiento del organismo es uno de los principales problemas que se observan en una etapa del año en la que el cuerpo necesita un mayor aporte. Consumir un mínimo de dos litros de agua diarios es el punto básico que no debemos descuidar. A partir de ahí, es aconsejable tener acceso a un trago de agua en cualquier momento de nuestro ejercicio, algo que puede ser más fácil cuando practicamos actividades como los paseos en bicicleta o el 'running'.

Cambios en la rutina

Los cambios en la rutina de entrenamientos deben ser siempre medidos y planificados. / Shutterstock

Las elevadas temperaturas nos llevan en ocasiones a modificar nuestros hábitos en la actividad física. No es que esto sea malo de por sí, pero hay que tener en cuenta que nuestro organismo agradece el mantenimiento de las costumbres a las que le tenemos habituado. Es por ello que en ocasiones notamos bajones de rendimiento relacionados con una incorrecta distribución de esfuerzos. Trata de planificar tus actividades al máximo, manteniendo determinadas constantes, pero al mismo tiempo introduciendo variables que hagan que el cuerpo no se acomode y sea siempre capaz de optimizar el aprovechamiento del esfuerzo.

Sobreentrenamiento

La elevvación súbita de las cargas de entrenamiento puede llegar a ser un problema. / Shutterstock

Nunca es bueno pasarse de intensidad o de duración en la actividad física, pero el verano es una época especialmente crítica para ello. Es preferible que la evolución venga marcada por la constancia, siendo mejor la lentitud que la rapidez a la hora de incorporar nuevas cargas físicas. Excederse puede desencadenar reacciones fisiológicas indeseadas, que en lugar de mejorar el rendimiento y el aprovechamiento del esfuerzo, lo lastren.

No calentar

El calentamiento es una de las fases más importantes del ejercicio físico. / Shutterstock

En ocasiones en verano decidimos pasar por alto la fase del calentamiento previo a toda actividad física, o hacerlo de manera más ligera al resultar menos agradable con las altas temperaturas. Esto es un importante error, ya que nuestro organismo necesita ponerse a tono antes de ser sometido a cualquier ejercicio de cierta intensidad. Dedícate unos minutos a completar tus rutinas previas a la actividad física con normalidad, y sin saltarte pasos.

Errores con la dieta

Los cambios en la dieta son más frecuentes en verano. / Shutterstock

Muchas veces, el verano nos lleva a modificar nuestros hábitos alimenticios. Comemos más ligero, en cantidades diferentes y con aportes nutricionales mucho más variables. Olvídate de las dietas drásticas o de reducir el aporte calórico de manera notable. Mantén una alimentación adecuada, saludable y variada, dando a tu organismo los nutrientes que necesita para su correcto funcionamiento, pero sin caer en las comidas menos favorables para la salud, en ocasiones también más recurrentes en estos meses centrales del año.

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