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La redención de Götze, el héroe que desapareció del mapa y regresó cinco años después

Mario Götze, tras anotar el gol que hizo campeón del mundo a Alemania en 2014.

Mario Götze, tras anotar el gol que hizo campeón del mundo a Alemania en 2014. / Reuters

  • El talentoso mediapunta, autor del tanto que dio a Alemania su cuarta Copa del Mundo en 2014, vuelve a la selección tras lidiar con las consecuencias del éxito precoz y superar un problema metabólico que amenazó con truncar su carrera: “Si pudiera reescribir la historia, marcaría ese gol cuando tuviera 35 años, y luego dejaría de jugar”

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El 13 de julio de 2014, con Alemania y Argentina empatando a cero en Maracaná, Joachim Löw miró al banquillo en busca de soluciones para desequilibrar una final del Mundial que parecía encaminada a resolverse en los penaltis. Ahí encontró a un Mario Götze que, tras haber protagonizado un irregular año de estreno en el Bayern, había perdido su condición de indiscutible en el once de la Mannschaft. “Sal ahí y demuestra que eres mejor que Messi”, le dijo el técnico alemán, en una arenga algo exagerada, aunque terminó por resultar efectiva.

En el minuto ocho de la segunda parte de la prórroga y jugando de falso nueve tras sustituir a Klose, recibió un balón picado dentro del área y, sin dejarlo caer, controló con el pecho y cruzó ante Sergio Romero, anotando el gol que dio a Alemania su cuarta Copa del Mundo, la primera desde 1990. Un tanto que, instantáneamente, le convirtió en héroe nacional y se intuía como el espaldarazo definitivo para que la carrera del talentoso mediapunta terminara de explotar, pero que tuvo un reverso tenebroso.

Me costó procesar todo lo que sucedió. Ahora tengo un poco de tiempo para mirar atrás y entender realmente lo que pasó”, explicó años después Götze, que despuntó en el fútbol europeo con tan solo 18 años, cuando lideró al Borussia Dortmund de Jürgen Klopp siendo un adolescente, ganando dos Bundesligas seguidas (2011 y 2012), una Copa (2012), y llegando a una final de la Champions League, perdida precisamente frente a un Bayern por el que fichó en verano de 2013, ‘traicionando’ al club de su vida.

Todo ocurrió demasiado rápido para alguien tan joven, que se desinfló como si no fuera capaz de asimilar que con solo 22 años había alcanzado la mayor de la glorias con las que puede soñar un futbolista. “Si pudiera reescribir la historia, marcaría ese gol cuando tuviera 35 años, y luego dejaría de jugar”, recordaba el de Memmingen, que en Múnich nunca encontró su sitio, en gran medida por una sucesión de problemas musculares a los que no encontraba explicación y que desgastaron su relación con Pep Guardiola, al que acusó de tener “poca empatía” con él.

Vuelta a Dortmund

Ya en 2016, y tras haber regresado a Dortmund en busca de su mejor nivel, encontró el por qué de sus problemas, al ser diagnosticado con una miopatía, una problema metabólico que causa fatiga crónica y provoca una debilidad muscular que derivaba, en su caso, en fuertes dolores, y que le obligó a parar durante seis meses. “Fue una decisión muy difícil porque tuve que explicárselo al club. Normalmente si tienes una lesión, puedes decir: ‘Mira, tengo una rotura, una fractura, lo que sea’. Pero en cambio, yo tuve que decirles: ‘Tengo algo que no puedo sentir ni ver pero que está ahí”, recordaba.

La situación marcó su segunda etapa en Dortmund y perdió la confianza del club, que después de tres temporadas frustrantes decidió no renovarle. Pero Roger Schmidt, entonces entrenador del PSV, le rescató cuando estaba sin equipo, en el que fue el punto de inflexión definitivo para relanzar su carrera. En una liga de un escalón inferior como es la Eredevisie, Götze se reencontró y tras dos temporadas notables, vio como se le abrían de nuevo las puertas de la Bundesliga el pasado verano, fichando por el actual campeón de la Europa League, el Eintracht de Frankfurt.

Confianza de Flick

En sus primeros meses en Frankfurt, Götze ha conseguido dar continuidad el buen nivel exhibido en Holanda, liderando desde su llegada a un equipo que marcha cuarto en la Bundesliga. Suficiente para Hansi Flick, que dio la sorpresa citándole para el Mundial después de cinco años en los que estuvo ausente de las convocatorias de la selección alemana.

Mario Götze, junto al director deportivo de Alemania, Olivier Bierhoff.

/ EUROPA PRESS

“Todos sabemos que Mario es un jugador brillante, que juega de forma intuitiva y tiene destellos de inspiración. Su recuperación es extremadamente importante, ya que tiene una calidad increíble en el último tercio del campo, hace fluir el juego al primer toque y nos da muchas opciones. Ya demostró lo brillante que es como futbolista y le encuentro muy relajado y maduro en su vuelta”, aseguró el técnico alemán, que se decidió a incluirlo entre los 26 citados tras constatar que "puede jugar 90 minutos tres veces a la semana".

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Doy prioridad al sueño, a la nutrición, a todas estas otras cosas que son muy importantes, especialmente si envejeces como atleta. Siento que la llamada es una recompensa al duro trabajo de estos años”, explicaba el jugador sobre los hábitos que le han ayudado a llegar a Qatar, siendo uno de los cuatro 'supervivientes', junto a Manuel Neuer, Thomas Müller y Matthias Ginter, de la conquista de la última estrella alemana.

A sus 30 años y convertido en un veterano, Götze ha vuelto, y lo hace en un escenario donde sabe lo que es ser el gran protagonista. A buen seguro, no le importaría repetir el final de hace 8 años, a pesar de estar lejos de los 35 y no estar dispuesto a dejar de jugar.