MUNDIAL DE QATAR 2022

Kuol, Mabil y Deng, los refugiados que han llevado a Australia al Mundial

Awer Mabil, en el centro, celebra la clasificación para el Mundial junto a sus compañeros de la selección de Australia.

Awer Mabil, en el centro, celebra la clasificación para el Mundial junto a sus compañeros de la selección de Australia. / MOHAMMED DABOUS / REUTERS

  • Mabil, jugador del Cádiz, nació en un campamento para desplazados de Sudán del Sur situado en Kenia, desde donde viajó la madre de Deng con cinco hijos

  • Kuol, que acaba de fichar por el Newcastle, vino al mundo en un lugar similar en Egipto: "Son jóvenes que vienen de ninguna parte. Inspiran a un país entero", dice su seleccionador

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“Son jóvenes que vienen de ninguna parte y que inician un nuevo camino en sus vidas. Es algo que ya hemos visto en variaciones ocasiones en los Mundiales. Jugadores desconocidos que se revelan e inspiran a un país entero”. Graham Arnold, seleccionador de Australia, no quiso dar una lista de números y nombres sin más para Qatar. Reivindicó las historias personales de tres de sus hombres: Thomas Deng, Awer Mabil y Garang Kuol.

Tres niños refugiados que han jugado un papel fundamental en la clasificación de los socceroos para su sexto Mundial, el quinto consecutivo. Tres futbolistas que admiten haber sentido una responsabilidad mayor que el resto, “para devolver a nuestro país de acogida todo lo que nos ha dado”, según afirmaba Mabil, “y para recompensar el esfuerzo de nuestras madres”, añadía Deng. 

Los dos, como Kuol, llegaron a territorio ‘aussie’ procedentes de campos de refugiados, a los que llegaron sus familias tras huir de Sudán del Sur. Críos que empezaron a comunicarse con el resto a través de un balón, al que identifican como la herramienta de lenguaje más potente. Hoy Deng hace carrera en Japón, Mabil se incorporó este verano al Cádiz y a Kuol, recién fichado por el Newcastle, algunos lo comparan, por su temprana y feroz irrupción, con un mito australiano como Harry Kewell.

FÚTBOL COMO ADAPTACIÓN

Las historias de los dos primeros están conectadas. La familia de Deng huyó de Sudán del Sur en la década de los 90 y pasó varios años en un campo de refugiados de Nairobi, en Kenia. Desde allí, su familia partió a Australia en busca de un futuro.

"El fútbol es una gran herramienta de adaptación. Es un idioma universal. Puedes hacer amigos, simplemente, jugando, lo que hizo que la transición fuera mucho más fácil para nosotros. A mí a mi hermano -también jugador, en los Eastern Lions de Australia-, nos dio un sentido de pertenencia", aseguró el futbolista del Albirex Niigata nipón en una entrevista con ABC Australia.

Su madre se mudó sola con sus cinco hijos después de que su padre se quedara en África para trabajar como médico. Nunca llegaron a reunirse, porque él falleció. En los suburbios de Adelaida, Deng conoció a Awer Mabil. El jugador del Cádiz traía una misma historia personal. Nació en un campamento de exiliados en Kakuma, otra ciudad keniana.

Allí había llegado su madre, embarazada de él, algo que no pudo hacer su padre, fallecido en la guerra que se había desatado en Sudán del Sur. En los refugios de los desplazados, los niños arañaban el tiempo jugando con "pelotas improvisadas hechas de con bolsas viejas de plástico, envueltas dentro de calcetines", según contó Mabil en una entrevista con LaLiga.

FÚTBOL COMO ADAPTACIÓN

En 2018, Deng y Mabil debutaron con la selección absoluta masculina de Australia. Lo hicieron con victoria en un amistoso contra Kuwait (4-0). Era una gran meta alcanzada por dos niños que crecieron como hermanos. La inmigración volvía a enriquecer en Australia al fútbol, que trajeron las comunidades europeas después de la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

El hermano de Deng fue internacional con Sudán del Sur. Él practica swahili y visita África siempre que puede. Ha crecido con el multiculturalismo, que siempre bordea con la exclusión. "Cuando jugaba en Melbourne, después de los partidos daba un paseo. Siempre me encontraba guardias de seguridad mirándome de forma extraña o siguiéndome, pensando que iba a robar. Aprendí a ignorarlo", confesó.

Porque Deng dice sentirse "plenamente australiano, porque he estado aquí desde los cinco años. Es mi hogar. Sin embargo, este tipo de situaciones hacen que pienses que, para algunos, hagas lo que hagas, nunca serás completamente como ellos". Defender la camiseta de la selección de Australia y conseguir la clasificación para el Mundial ha resquebrajado algunos prejuicios.

Mabil anotó el sexto penalti ante Perú en la tanda de la repesca. "Sabía que iba a marcar. Era la única manera de darle las gracias a Australia en nombre de mi familia", aseguró tras la clasificación el jugador del Cádiz, mostrando esa doble mochila que se imponen los jugadores que defienden la camiseta de un país que es el suyo, pero en el que no nacieron. Una circunstancia que comparte con jugadores de hasta 28 selecciones presentes en el Mundial.

OBJETIVO, PUNTUAR

Para Mabil, ir con los socceroos es sanador. "No está jugando mucho últimamente con el Cádiz, pero con la selección cambia mucho. Existen dudas sobre si será titular o saldrá en la segunda mitad, como en los 'playoffs' frente a Perú. Mabil, el jugador negro que más partidos ha disputado con su selección, se siente mucho más libre en los partidos internacionales. Además, es un auténtico símbolo de este país", comenta Diego Martín, de Fútbol Australia, para EL PERIÓDICO DE ESPAÑA.

Sobre Thomas Deng, dice que ha hecho "una tremenda remontada para acabar jugando su primer Mundial. Aceptó jugar en la J2 League (segunda japonesa) para volver a ser titular después de una cadena de lesiones". En cuanto a su estilo de juego, lo define como "un central que puede jugar en ambos laterales y con gran capacidad de anticipación".

Australia buscará puntuar en el grupo D, donde debuta frente a Francia (20:00), prosigue ante Túnez (sábado 26, 11:00 horas) y termina ante Dinamarca (miércoles 30, 16:00 horas). "Llevan sin ganar un partido en un Mundial desde 2010 y el objetivo es poder hacerlo este año, sobre todo ante Túnez. Para ello deberá mostrar el carácter tremendo que desplegó ante Perú en la repesca", asegura Martín. El combinado oceánico solo ha logrado alcanzar una vez los octavos: en Alemania 2006.

En cuanto a la convocatoria de Graham Arnold, se han producido algunas novedades inesperadas, como las bajas de Sainsbury ("más de 60 partidos con los 'socceroos' y marido de la hija del técnico"), Rogic ("mucha calidad, excelente temporada en el Celtic, aunque actualmente con algún problema de salud mental") y Langerak. A esto hay que sumarle que Hrustic, Souttar y Boyle, tres de los mejores jugadores, llegan a Qatar tras salir de lesión.

KUOL, AL NIVEL DE KEWELL

De ahí que el factor sorpresa sea más importante que nunca. Éste recae, principalmente, en Garang Kuol, el tercer jugador de origen sursudanés. "Es el mayor talento de Australia desde Harry Kewell. Hace un año no había debutado como profesional. Ha conseguido fichar por el Newcastle sin llegar a jugar un solo partido entero. Cada 45 minutos genera un gol o una asistencia", asegura el responsable de Fútbol Australia sobre un jugador que nació en Egipto como refugiado de una familia de Sudán del Sur.

Kuol y su hermano, jugador del Stuttgart, recibieron un fuerte apoyo de su comunidad en Shepparton, la ciudad en la que recalaron sus padres. Con apenas 16 años, Garang, se unió a los Central Coast Mariners de la A-League (primera división australiana). Sus vecinos se organizaron para llevarle a los entrenamientos.

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La gran promesa del fútbol australiano se dio a conocer al mundo en un partido que disputó el FC Barcelona contra un equipo de All-Stars australianos. "Generó muchas oportunidades y casi marca. ¿Estamos seguros de que tiene 17 años? ¡Creo que está mintiendo!", aseguró Xavi, técnico azulgrana, tras el duelo.

De hecho, el Newcastle se anticipó al Barça en su fichaje. Pagó 300.000 libras al club que aún lo mantiene en calidad de cedido. Para los hinchas del equipo inglés, Qatar será la primera gran oportunidad de ver en directo a Kuol, acogido por Deng y Mabil en Australia que, a su vez, se ha convertido en un ejemplo de integración, donde todos han puesto de su parte para demostrar a "los sin tierra", como los define el seleccionador Graham Arnold que vivir y soñar son verbos compatibles.