BOLSA

Iberdrola acaricia silenciosamente un auténtico 'reto país': superar los tres dígitos en Bolsa

Es la mayor eléctrica europea por capitalización y hace tiempo que mira desde arriba a Enel, EdF, E.On… empresas que antaño vinieron a España a comprarse el sector casi al peso

La sede corporativa de Iberdrola en Bilbao.

La sede corporativa de Iberdrola en Bilbao. / Iberdrola

3
Se lee en minutos
Estrategias de Inversión

Siguen llegando mejoras en la valoración de Iberdrola. Este miércoles, CaixaBank BPI, que elevaba su precio objetivo de la eléctrica un 15%: desde 11,70 euros a 13,50. Eso significa pronosticar una capitalización de la compañía de casi 90.000 millones de euros. Y no es la estimación más alta: firmas como Barclays colocan a la energética con sede en Bilbao, que el viernes 17 celebra su Junta de accionistas, en 14 euros, por encima de los 90 billions. Iberdrola sueña con ser una empresa cotizada española con más de 100.000 millones de euros de capitalización. Y, por tanto, ser la primera en romper un nivel inalcanzable para la práctica totalidad de la Bolsa española. Sería una señal de que España tiene empresas que pueden ser consideradas verdaderos líderes mundiales. Las actuales valoraciones de los blue chip domésticos dejan bastante que desear.

Esa cota sólo ha sido alcanzada por una compañía española y hace ya más de 20 años. Fue la Telefónica de Juan Villalonga, que tocó máximos históricos por encima de los 24 euros por título en febrero de 2000, justo a las puertas de los máximos del Nasdaq. En 2007, con Alierta, alcanzó brevemente nuevos máximos de valoración bursátil, pero no de cotización, por los mayores títulos en circulación.

Iberdrola ha ido sumando pasos poco a poco. Un primer hito que causó una enorme satisfacción en la entidad fue el sorpasso a la histórica Endesa en valor de mercado, en un ya lejano febrero de 2005. Entonces, la capitalización rondaba los 18.000 millones de euros, una cifra que parece pírrica hoy.

A las puertas de la asamblea de Accionistas, Ignacio Galán se presenta con una valoración que ha llegado a superar puntualmente la suma de Repsol, Endesa, Naturgy. La compañía ha sido un pequeño oasis en el tedioso (por decirlo amablemente) mercado doméstico en los lustros recientes, codo a codo con Inditex, otro pequeño (casi) epifenómeno bursátil.

La textil también tiene en el camino el objetivo de los tres dígitos en Bolsa incluso hay firmas como Kepler que establecen una valoración por encima de los 100.000 millones de euros. Es la única, sin embargo. Las demás no son tan optimistas.

Pero, mientras Inditex tiene sobre sí misma la incógnita del nuevo equipo de gestión, Iberdrola tiene el liderazgo de Ignacio Galán, casi imposible de calificar: directo, exponencial, rotundo, arrollador, implacable, casi excesivo… Se le pueden poner casi todos los adjetivos y todos serán bastante correctos, siempre que vayan en dirección contraria a atonía, conformismo, uniformidad, indexación... Claramente es un líder que prefiere ponerse colorado una vez antes que ciento amarillo.

Iberdrola está en la pole position para recorrer el siguiente súper ciclo verde”, decían este miércoles los analistas de CaixaBank BPI. “Es un campeón obvio para navegar la transición energética”.

Desde luego, debe ser una compañía que dispare la depauperada Bolsa española, donde la pérdida de valor de los grandes blue chips es dolorosa. De hecho, el término blue chip, antaño tan seductor para los inversores, por cuanto denotaba pertenencia a un índice selectivo, ha quedado obsoleto.

España necesita hace tiempo dos o tres auténticos campeones nacionales, que incrementen el tamaño y la profundidad del mercado. La realidad es que, mientras el Ibex apenas avanza un 13% en los últimos 20 años, después de unos altibajos terribles, Iberdrola ha multiplicado por 4,6 sus beneficios, su valor de mercado casi por 6, los activos por 6,9 y el Enterprise Value por 5,7.

Otro detalle nada menor: Iberdrola es la mayor eléctrica europea por capitalización. Hace tiempo que mira desde arriba a Enel, EdF, E.On… empresas que antaño vinieron a España a comprarse el sector casi al peso.

Habrá que ver qué ocurre en el futuro, que es incierto para todo el mundo. Aunque ya parece ir estableciendo un puente al futuro con el nombramiento de Mario Ruiz-Tagle como CEO de Iberdrola España, los principales obstáculos parecen ajenos a la compañía: cómo puede afectar a los grandes valores el ‘riesgo país’ si realmente se desata una crisis de deuda o asuntos tan folclóricos como el caso Villarejo, muestra de un país que todavía se resiste a actuar en clave Siglo XXI y es capaz de generar episodios esperpénticos, de mezcla y abuso de lo público con lo privado.

Pero si no ocurre nada extraño, la cota de los 100.000 millones en Bolsa está más cerca de lo que parece. Y constituirá un caso del que España podrá presumir.  

Noticias relacionadas