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Biodiversidad

Hallan un ave que se creía extinta hace 140 años: "Fue como encontrar un unicornio"

Un grupo de científicos encuentra en una isla de Papúa Nueva Guinea un faisán de nuca negra

Hallan un ave que se creía extinta hace 140 años: "Fue como encontrar un unicornio"
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Ramón Díaz

La paloma faisán de nuca negra sobrevive. Hacía 140 años que no se había visto un ejemplar de esta especie, pero hace unas semanas una expedición científica confirmó su existencia en un recóndito bosque de una isla de Papúa Nueva Guinea. Un vídeo y varias fotografías lo demuestran. El sorprendente hallazgo ha emocionado los descubridores: "Fue como descubrir un unicornio".

No se sabe cuántos ejemplares quedan de esta subespecie de paloma faisán, cuyo nombre científico es Otidiphaps nobilis insularis, pero es evidente que está en peligro crítico de extinción, y que probablemente su área de distribución se limite a un pequeño rincón de la isla de Fergusson, conformada principalmente por áreas montañosas y selvas tropicales.

La expedición en busca de esta ave se realizó en septiembre. Estuvo coliderada por Jordan Boersma, del Laboratorio de Ornitología de Cornell, de la Universidad de Cornell en Ithaca, en Nueva York, quien explica que durante gran parte del viaje, parecía que no habría posibilidad de encontrar al ave.

De hecho, fue casi al final del viaje cuando se registró el descubrimiento. "Estábamos a solo dos días del final de nuestro tiempo en la isla Fergusson cuando una de nuestras cámaras remotas grabó al ave caminando y abanicando su cola", explica Boersma.

Los investigadores pudieron tomar imágenes y un vídeo de esta gran ave, que habita en el suelo y tiene una espalda de color amarrando, la cabeza y el cuerpo negros y una cola que se balancea como la de un faisán.

Los expedicionarios sospechan que solo existen ejemplares de la especie tierra adentro en la isla Fergusson. "Es un terreno geotérmico cálido y extremadamente accidentado, entrelazado con ríos sinuosos y denso con insectos que pican y sanguijuelas", detalla la Universidad de Cornell.

"Una experiencia única en la vida"

"Después de un mes de búsqueda, ver esas primeras fotos de la paloma faisán fue como encontrar un unicornio", recuerda Mittermeier. "Es el tipo de momento con el que sueñas toda tu vida como conservacionista y observador de aves", añade.

La paloma faisán de nuca negra es una gran desconocida para los científicos. Había sido vista por última vez en 1883. Se sabe muy poco de esta especie, aparte de dos especímenes recolectados en 1882. Sí pervivía en la memoria de los habitantes de la isla, que habían conservado su nombre, ‘Auwo’, y muchas historias y leyendas de las que es protagonista.

No hay grabaciones de sus sonidos, aunque los investigadores creen que probablemente sonará parecido a una especie diferente de paloma faisán en la parte continental de Papua Nueva Guinea, un sonido que los lugareños comparan con "el grito desesperado de una mujer condenada al ostracismo por su comunidad".

Dibujo de la paloma faisán de nuca negra. / John Gerrard Keulemans

Precisamente el conocimiento indígena fue clave para el éxito de la expedición. Varios lugareños comentaron que habían escuchado a la paloma faisán de nuca negra. Y Doka Nason, experto local en aves, se unió a la búsqueda y aconsejó al equipo dónde buscar. Nason instaló también la cámara que finalmente grabó al ave. "Cuando vi las fotos, estaba increíblemente emocionado", rememora. "Estaba saltando gritando: '¡Lo logramos!’", exclama.

"Fue una experiencia única en la vida trabajar con los isleños de Fergusson para encontrar la paloma faisán y dar charlas en escuelas y pueblos sobre nuestra búsqueda fue lo más destacado", apunta Jason Gregg, otro de los líderes de la expedición.

"Los niños susurraban el nombre local del ave, ‘Auwo’, y todos hablaban al respecto. Estoy muy feliz de saber que esta especie sobrevive y abre oportunidades para aprender aún más sobre ella y su increíble hogar", comenta Gregg.

La amenaza de una empresa maderera

Pero los conservacionistas están preocupados por el futuro de la especie. El principal terrateniente de la zona en la que se encontró el ave explicó al equipo de búsqueda que acababa de firmar un acuerdo con una empresa maderera, una medida que podría destruir el hábitat del faisán de nuca negra y provocar su extinción.

El equipo está buscando financiación para poder volver a Fergusson y tratar de averiguar cuántos ejemplares quedan. "La razón por la que me importa, por la que creo que a todos nos debería importar, es que esta ave ha significado algo y continúa significando algo para la gente local", señala Boersma.

Localización de la isla de Fergussón, donde se hallo a la paloma faisán de nuca negra. / Burmesedays

"Esta especie es parte de sus leyendas y cultura. Si la perdemos, entonces su importancia cultural se perderá junto con el papel que desempeña en este fantástico ecosistema", añade. La comunidad local se mostró también muy emocionada con el descubrimiento.

"Este ‘redescubrimiento' es un increíble faro de esperanza para otras aves que se han perdido durante medio siglo o más”, destaca Christina Biggs, gerente de búsqueda de especies perdidas en la ONG ‘Re:wild’.

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