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El brutal declive del alzacola rojizo: piden declararlo en peligro de extinción

El brutal declive del alzacola rojizo: piden declararlo en peligro de extinción
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Ramón Díaz

El alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes) está desapareciendo en la península Ibérica. Sus poblaciones han sufrido en los últimos años unas caídas brutales, del 94,8% en España, y del 98% en Alicante y Murcia. SEO/BirdLife acaba de publicar una monografía de ciencia ciudadana sobre este paseriforme, en el que detalla su “gravísimo estado de conservación”. La ONG reclama que el alzacola rojizo sea catalogado ‘En Peligro de Extinción’.

El censo nacional de alzacola rojizo, realizado por SEO/BirdLife el año pasado en colaboración con el Grupo de Trabajo Nacional del Alzacola Rojizo y la Universidad de Alicante, muestra el enorme declive de la población de la especie en España.

La nueva monografía de la ONG, titulada, El alzacola rojizo en España: Población reproductora en 2020 y método de censo’, recoge todos los datos del censo y un detallado análisis que muestra la situación de la especie.

Los cambios en la forma de explotación de cultivos tradicionales y el abandono de algunos parecen ser el origen del gran declive de la especie en España, según SEO/BirdLife.

La población de alzacola rojizo, especie muy ligada al viñedo tradicional y en menor medida al olivar tradicional, está integrada por unos 17.334 individuos (con una variación de entre 10.991 y 27.733), de los cuales Andalucía occidental acoge al 71% y Extremadura al 27%. Quedan también pequeñas poblaciones en Almería (145 machos), en Murcia (136 machos) y en Alicante (14 machos).

Los resultados del censo por regiones muestran una reducción de la población de alzacola rojizo de entre el 86% en la región oeste (Badajoz) y el 98% en la región este (Alicante y Murcia). Mientras que la reducción para el conjunto de España es del 94,8%.

Uso de abonos químicos e insecticidas

Estos resultados, como apunta SEO/BirdLife, implican que el alzacola cumple criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)  para estar catalogado ‘En Peligro’, y en el Catálogo Español de Especies Amenazadas para la categoría de ‘En Peligro de Extinción’.

La explicación de SEO/BirdLife a la situación del alzacola es que la mayoría de los ejemplares se encontraban en las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado en el olivar viejo, que entonces no era homogéneo, sino formado por una sucesión de pequeñas parcelas, con las lindes bien delimitadas por la presencia de vegetación herbácea y arbustiva formando setos.

Las parcelas de olivar se intercalaban con otras, también pequeñas, de cereal y de viñedo, mientras que las de cereal se sembraban un año de melonar y otro con trigo, cebada o avena. Las parcelas, de dueños diferentes, formaban “un mosaico heterogéneo en el que se labraba con yunta de mulos y se abonaba con estiércol.

Llamaba la atención la cantidad de insectos que había; sobre todo ortópteros como los saltamontes y grillos”, comenta Juan Carlos del Moral, coordinador del área de Ciencia Ciudadana de la ONG.

Pero en los setenta, comenzó a generalizarse el uso de los tractores, y se pusieron en venta muchas parcelas agrícolas. Los propietarios de parcelas de olivar fueron ampliando el tamaño de esas parcelas y roturando los setos. Y empezaron a usarse abonos químicos e insecticidas, explica SEO/BirdLife.

“En esta década se perdieron la mayoría de las parcelas con vid y muchas dedicadas al cereal, que fueron plantadas de olivos. El olivar ya era menos heterogéneo. En esta década desaparecieron los alzacolas de los huertos y olivares de las zonas de sierra”, apunta.

La fertirrigación, una trampa mortal para las aves

En los ochenta se registró “una gran crisis para la biodiversidad en el cultivo del olivar, con el uso de herbicidas y de insecticidas en época de reproducción de las aves”, indica la organización. Se fue dejando de arar el suelo, se eliminaron los setos y los pocos viñedos y parcelas de cereal que aún quedaban sucumbieron al avance del olivar.

“Al faltar el estrato herbáceo desapareció la entomofauna asociada. Se canalizaron y usaron para riego numerosos manantiales y fuentes de agua frecuentados por los alzacolas”, añade Del Moral.

En las siguientes décadas, hasta la actualidad, ha seguido “la intensificación agrícola y la homogenización del olivar, con una gran pérdida de aves. Se han puesto en riego grandes extensiones de este cultivo, introduciendo el sistema de fertirrigación, en el cual el agua de riego lleva a su vez el abono. Este sistema constituye una trampa mortal para las aves que beben en los goteros o en pequeños charcos que se forman”, alerta SEO/BirdLife.

“Actualmente la situación no es halagüeña para la especie, ya que la baja rentabilidad del olivar tradicional, frente al intensivo y superintensivo, está llevando a muchos olivareros a arrancar el olivar viejo lo que afectará negativamente a la especie”, resalta Del Moral.“Nos enfrentamos a una especie con una alta probabilidad de desaparición en España. Las cifras que se desprenden del estudio que indican una población con aproximadamente 17.000 individuos, y una reducción poblacional en los últimos años del 90%, son muy preocupantes”, apunta el coordinador de Ciencia Ciudadana de SEO/BirdLife.

Es necesario cambiar ya el estatus de amenaza del alzacola rojizo, asignándole la categoría de ‘En Peligro de Extinción’, y poner en marcha los correspondientes planes de recuperación”, concluye Del Moral.

Las sequías en África mermaron sus poblaciones

El alzacola rojizo es un ave insectívora fácil de identificar por su larga cola rojiza, que sacude y despliega constantemente. En España solo aparece durante la época reproductora, en cultivos leñosos de la mitad sur, en áreas de clima seco y cálido. Tiene la costumbre de deambular por el suelo y por las zonas bajas de arbustos y matorrales.

Habita en parajes abiertos, con árboles y arbustos dispersos. En España alcanza las mayores densidades en olivares y viñedos donde no se abuse de los biocidas. También aparece en pinares de pino carrasco, almendrales, naranjales y otros cultivos con linderos de chumberas, jaras y lentiscos.

Está catalogado como ‘Vulnerable‘ desde 2015 en el Libro Rojo de las Aves en España. También en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre).

El alzacola inverna en la región subsahariana, donde se han registrado inviernos muy secos en los años setenta y ochenta. Esta circunstancia ha provocado un bajón en sus poblaciones.Consume todo tipo de insectos. Captura escarabajos, hormigas, saltamontes, orugas, gusanos y lombrices. También caza mariposas al vuelo y, encaramado en arbustos o con cernidos cortos, cigarras, mantis, moscas, mosquitos y otros insectos que encuentra en la vegetación. Completa su dieta con frutos.

Puede realizar dos puestas al año, e incluso reponer alguna de ellas. Es fiel a su territorio de cría año tras año. En España, el periodo reproductor comienza en mayo y no termina hasta finales del verano. La hembra pone de dos a seis huevos y la incubación dura 16 días. En dos semanas se desarrollan en el nido los pollos, alimentados por ambos padres. La especie resulta parasitada con frecuencia por el cuco.

Monografía sobre el alzacola rojizo: https://www.seo.org/boletin/seguimiento/censos/56 alzacola/56 alzacola.pdf

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