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ENFERMEDAD INFLAMATORIA INTESTINAL

Marta Calvo, especialista en aparato digestivo: "La urgencia por ir al baño condiciona la vida con EII"

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal afecta a un 0,5-1% de la población occidental, con un impacto 'invisible' en la salud mental de los pacientes

La doctora Marta Calvo es especialista en aparato digestivo en el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda

La doctora Marta Calvo es especialista en aparato digestivo en el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda / EPE

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Rafa Sardiña

Rafa Sardiña

Madrid

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), que incluye a la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, ha aumentado de forma notable en nuestro país. Según los datos de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), en las últimas décadas representa un "importante problema de salud", ya que cada año se diagnostican aproximadamente 10.000 nuevos casos. Se estima que la prevalencia de esta enfermedad es del 0,5-1% de la población en los países occidentales.

Hablamos de una una enfermedad compleja y multifactorial, en la que intervienen factores genéticos, ambientales, inmunológicos y relacionados con la microbiota intestinal. Se diagnostica con más frecuencia en adultos jóvenes, aunque puede aparecer a cualquier edad. Sin embargo, como recalca la doctora Marta Calvo, especialista en aparato digestivo en el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda, tiene un impacto "invisible" en la calidad de vida y la salud mental de los pacientes.

Incontinencia, dolor y fatiga

Entre los síntomas digestivos que más afectan a la calidad de vida de los pacientes con Enfermedad Inflamatoria Intestinal destacan la urgencia defectatoria, el dolor abdominal y la fatiga. "Merece una mención especial, porque muchas veces persiste incluso en remisión clínica y puede llegar a ser profundamente incapacitante", explica la doctora Calvo. Además, la sintomatología va mucho más allá, con aspectos "difíciles de verbalizar", tales como la incontinencia y la alteración de la esfera sexual o de la imagen corporal.

La afectación emocional y mental varía según la etapa que atraviesa cada paciente. Antes del diagnóstico “puede predominar la incertidumbre, y muchas personas pasan meses, e incluso años, con síntomas antes de poner nombre a lo que les ocurre y sienten miedo a la incomprensión”.

Tras el diagnóstico puede iniciarse un proceso complejo de adaptación emocional. "Hay quien siente alivio por entender finalmente qué le pasa, pero también puede aparecer duelo, miedo al futuro o sensación de pérdida de control", señala.

Poner el foco en la salud mental

Entre los principales retos para los próximos años, la doctora Calvo destaca “avanzar hacia una integración real del apoyo psicológico dentro de las unidades de EII, más tiempo para la comunicación clínica y más formación específica en aspectos emocionales para todos los profesionales”. “Es vital que dejemos de considerar secundario aquello que condiciona de forma tan importante la calidad de vida de los pacientes”.

La atención psicológica a las personas con EII debería formar parte estructural del manejo de la enfermedad, facilitando “la detección precoz de ansiedad, depresión o problemas de adaptación”.

Muchos pacientes normalizan síntomas como el cansancio, la angustia o la hipervigilancia, asumiéndolos como parte inevitable de convivir con la enfermedad. “Por eso es importante preguntar activamente sobre estos aspectos, ya que no siempre los pacientes verbalizan lo que les ocurre de forma espontánea. Controlar la inflamación no siempre significa que el paciente esté bien”.

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