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Sabor verdadero

La "revolución de la cuchara" de Teto Bargueño anima los fogones en Pozuelo de Mena

El alma de Zurito asume el liderazgo culinario del buque insignia del Grupo LEW Brand en LaFinca Grand Café

Su apuesta: una cocina de fondo, sin estridencias, donde el guiso tradicional convive con la brasa en un entorno idílico

Teto Bargueño

Teto Bargueño

Madrid

Hijo de panaderos y curtido en los templos de la gastronomía madrileña, Teto Bargueño entiende la cocina como un respeto sagrado al producto y el susurro de los fondos bien trabajados. El chef, que ha convertido su restaurante Zurito en un punto de peregrinación imprescindible en Pozuelo, inicia ahora una nueva etapa como asesor y líder culinario de Mena. Esta transición es toda una declaración de intenciones: devolver el sabor de la tradición y el calor del hogar a la alta gastronomía de vanguardia.

Bargueño aterriza en este proyecto del Grupo LEW Brand para aportar su mirada personal, una que huye de los fuegos de artificio para centrarse en lo que él denomina "cocina reconfortante". En esta nueva etapa, los icónicos pescados y carnes a la brasa de Mena comparten protagonismo con la liturgia de la cuchara. Aparecen así platos con memoria, como los judiones de La Granja con almejas, las lentejas con foie o esas verdinas con bacalao que exigen tiempo y mimo.

Un linaje entre harinas y fogones

La vocación de Teto es el resultado directo de su ADN. Creció en un entorno donde el aroma al pan recién hecho de su familia paterna se mezclaba con la curiosidad de un padre profundamente 'gourmet'. Su formación académica en la Escuela de Hostelería de la Casa de Campo fue solo el preludio de un viaje por casas emblemáticas que han definido el paladar de este país: desde el rigor de Zalacaín hasta la maestría de Ramón Roteta en La Fragata, uno de los arquitectos de la nueva cocina vasca. Incluso se detuvo en la Albufera valenciana para desentrañar los secretos del arroz, que hoy es uno de sus pilares.

“Buscamos hacer destacar el producto sin estridencias, haciendo una cocina de temporada muy basada en el guiso tradicional”, afirma el chef. Es una filosofía que encaja como un guante en la evolución de Mena, situado en el exclusivo complejo de LaFinca Grand Café.

Un escenario de diseño y naturaleza

Mena se define como un ecosistema de ocio premium diseñado por la interiorista Alejandra Pombo. A tan solo diez minutos de la capital, el espacio se despliega en 1.500 metros cuadrados donde la naturaleza manda. Desde la terraza del lago con sus dos pantalanes hasta la espectacular sala Nenúfar, cada rincón busca esa misma armonía que Bargueño persigue en sus platos: sofisticación sin perder la esencia.

Para Eduardo Céspedes, CEO de LEW Brand, la incorporación del chef madrileño supone "la consolidación de una identidad que combina el espíritu original del proyecto con una visión de evolución constante". Tras casi dos décadas de éxito con enseñas como Brasayleña, el grupo apuesta ahora por la alta gastronomía con un sello reconocible. En la mesa de Mena, el rabo de vaca estofado o los callos con chorizo y morcilla asturiana ahumada conviven con el horno de leña y la brasa. Es el regreso al sabor verdadero capitaneado por un cocinero que sabe que la verdadera vanguardia, a veces, reside en un buen fondo de olla.