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EN LA EDAD MODERNA

Móstoles fue el pueblo con más ermitas que calles: tuvo 11 en el siglo XVI

En sus primeros años como villa independiente, Móstoles construyó hasta 11 ermitas diferentes, entre las que destacó la ermita de Nuestra Señora de los Santos

Ermita de Nuestra Señora de los Santos

Ermita de Nuestra Señora de los Santos / Ayuntamiento de Móstoles

Móstoles

La Edad Moderna fue, sin duda, una de las épocas que más influyeron en la historia de Móstoles. El siglo XV finalizó con los primeros conflictos latentes entre la villa y su ciudad matriz en aquel momento, Toledo. Conflictos que, décadas después, terminarían con 'la compra' de su independencia.

El siglo XVI comenzó también de una forma turbulenta. Móstoles se vio inmerso en una serie de conflictos y pleitos con pueblos vecinos y grandes ciudades, como Segovia. Sin embargo, fue en este siglo cuando se dio uno de los fenómenos más curiosos de la historia del municipio. Llegó a tener más ermitas que calles.

Siglo XVI: Un siglo que cambió la historia de Móstoles

Desde sus orígenes como villa de gran valor debido a las vías terrestres que la atravesaban, Móstoles siempre estuvo ligado a Toledo. Siempre respondió a una ciudad matriz, de la que dependía en todos los sentidos. Solo hubo un siglo (XIII) en el que esa ciudad matriz no fue Toledo, sino Segovia.

Sin embargo, tras unos intentos fallidos de independencia por la vía judicial, Móstoles consiguió dicha independencia y, por lo tanto, una autonomía respecto de Toledo en el año 1565 tras la compra a la Corona del privilegio de villazgo. Gracias a ese derecho, Móstoles pasó a ser una villa con su propia legislación local, pudiendo resolver los problemas de los vecinos ante una justicia local con mayores competencias.

Villa de Móstoles en 1908

Villa de Móstoles en 1908 / PINTEREST / Orgulloso Mostolés

Además, por esas fechas adquirió también el impuesto de alcabalas, que incrementó su erario municipal con más ingresos, librándose de la pesadez de tener que pagar este impuesto al monarca, a través de infinidad de intermediarios.

La radiografía de la villa en la segunda mitad del siglo XVI estaba clara. Un pueblecito agrícola, con un vecindario mayoritariamente modesto, de unos 300 vecinos, sometido al yugo de los grandes terratenientes. Asimismo, era un vecindario con unas costumbres religiosas profundamente arraigadas, lo que les llevó a construir más de diez ermitas en la época.

Móstoles tenía más ermitas que calles

Porque sí, ese dato es cierto. Hubo un momento durante la Edad Moderna en el que Móstoles tuvo más ermitas construidas que calles. La más famosa de todas fue la ermita de Nuestra Señora de los Santos, conocida como 'la de la patrona', construida entre 1602 y 1605 en un solar. Además, dicha ermita fue ampliada en 1618 con un cuarto y capilla nuevos.

Imagen antigua de la Ermita de Nuestra Señora de los Santos

Imagen antigua de la Ermita de Nuestra Señora de los Santos / Web de la Hermandad Nuestra Señora de los Santos y San Simón de Rojas

En la villa llegó a haber hasta 11 ermitas, aparte de la de la patrona, divididas en cuatro zonas. Norte, sur, oeste y al este. Además, hubo una en especial cuya ubicación se desconoce. La distribución quedó de la siguiente manera:

  • Al norte: San Andrés y San Sebastián.
  • Al sur: Santa Bárbara y Santa María Magdalena.
  • Al oeste: Nuestra Señora de Arroyo de Viñas (luego Nuestra Señora de la Salud) y San Marcos.
  • Al este, inmediatas al pueblo: San Juan, San Roque, Nuestra Señora de la Encarnación y Santo Cristo del Humilladero.
  • Ubicación desconocida: San Gregorio Nacianceno.

La realidad es que la villa no llegó a superar ese número de 12 ermitas en calles hasta el siglo XVIII o XIX, según los registros. En ellos consta que, a mediados del siglo XIX, Móstoles ya tenía 19 calles, una plaza y tres plazuelas.

Una realidad muy distinta a la actualidad

Cabe destacar que los primeros años de Móstoles como villa independiente fueron bastante complicados. Si bien seguía teniendo varias de las vías de paso más importantes de todo el país, como la que conectaba Segovia con Toledo, o Valencia con Salamanca, el aspecto general del pueblo era destartalado.

Edificaciones construidas con materiales pobres, debido a los limitados recursos económicos de los vecinos, calles anchas donde se formaban charcos y barrizales en épocas lluviosas, y suciedad por todos lados, por las aguas fecales, desperdicios y basuras, que raramente se recogían.

Sin embargo, Móstoles fue creciendo poco a poco, con episodios que marcaron su historia como la Guerra de Sucesión o la Guerra de la Independencia. Su gran explosión vino a mediados del siglo XX, convirtiéndose en la actualidad en el segundo municipio en número de habitantes en toda la Comunidad de Madrid.