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Desde 1968

Librería, papelería y hasta juguetería: el sueño que Amparo construyó con papel y permanece en el barrio de Aluche

La Librería Papelería Santander, nacida en 1968 en Aluche, continúa el legado de Amparo de Frutos, manteniendo su esencia de negocio familiar y punto de encuentro vecinal

Librería, papelería y hasta juguetería: el sueño que Amparo construyó con papel y permanece en el barrio de Aluche

Librería, papelería y hasta juguetería: el sueño que Amparo construyó con papel y permanece en el barrio de Aluche / EPE

María Saiz

María Saiz

Un negocio de barrio y para el barrio. Así se puede definir la Librería Papelería Santander, un establecimiento "de toda la vida" en Aluche (Latina) que nació del sueño de Amparo de Frutos en 1968. Moderna para su época, no dudó en conciliar su aspiración laboral con la maternidad.

Maestra de profesión y madre de seis hijos, se aventuró a abrir su negocio en el número 291 de la calle Valmojado. Un legado que hoy continúa uno de sus hijos, Antonio, y su pareja Mercedes. "Desde siempre mi madre había sentido interés por el mundo de los libros. Estaba entre poner un colegio o una librería y finalmente se decantó por la segunda", explica Antonio a este periódico.

Mercedes, junto a su marido Santiago, en la Librería Papelería Santander

Mercedes, junto a su marido Santiago, en la Librería Papelería Santander / Cedida

Eligió la librería con el apoyo de su marido Santiago, que se dedicaba a la construcción: "Había una ley del franquismo que obligaba a tener el permiso y la firma de mi padre para que pudiera montar el negocio. Él siempre le apoyó en el proyecto y aunque ella lo regentaba, él la ayudaba construyendo algún mueble que ella le pedía", recuerda.

La librería, un punto de encuentro, creció de la mano del barrio

Amparo sacó adelante el negocio mientras criaba a sus hijos. Antonio recuerda con admiración el enorme esfuerzo de su madre: "ha sido una auténtica trabajadora". La tienda se convirtió prácticamente en una extensión del hogar familiar, "hemos pasado muchísimas horas aquí y a alguno de los hermanos nos ha tocado incluso trabajar de pequeños", confiesa Antonio. No solo con esto, durante las décadas de crecimiento del barrio, entre los años 70 y 80, el negocio también formó parte de la vida cotidiana de muchos vecinos. Ese esfuerzo dejó una huella profunda en el barrio. Mercedes explica que muchos vecinos aún recuerdan su carácter cercano y generoso . "La gente tiene muchísimos recuerdos de Amparo", señala.

En sus inicios, la librería además de papelería fue también juguetería

En sus inicios, la librería además de papelería fue también juguetería / Cedida

A la hora del porqué se llama Santander... "hay más de una razón" explica Antonio. La primera de ellas, "y la más importante" es porque el padre de Antonio y marido de Amparo, Santiago, era de Santander. Además, la tienda se ubica en la zona de Puerto Chico, que es un barrio de pescadores de la ciudad cántabra.

Un negocio "reconvertido" que llegó a ser también juguetería

En sus inicios el negocio fue librería, papelería e incluso juguetería. "Con seis hermanos que éramos era raro que hubiera algún juguete que no estuviera abierto", recuerda Antonio entre risas. Entre libros, cuadernos y juguetes, la tienda también fue escenario de tradiciones muy especiales. Una de las más recordadas está relacionada con la noche de Reyes. "Los padres del barrio compraban aquí los juguetes para sus hijos. Venían a última hora para envolverlos y llevarlos a casa. Me acuerdo que ese día mi madre siempre trabajó hasta muy tarde".

Además de su actividad comercial, la familia siempre estuvo muy implicada en la vida social de Aluche. Un compromiso vecinal que mantienen a día de hoy Antonio y Mercedes y, como explica él, su objetivo es que la librería sea "más de barrio y no solo familiar", manteniendo el trato cercano pero ampliando su papel dentro de la vida cultural y social del barrio.

Antonio y Mercedes regentan la librería desde 2018

Antonio y Mercedes regentan la librería desde 2018 / M.S.

Casi 60 años después, su legado se ha adaptado a los nuevos tiempos. "Le hemos dado un cambio a esa idea de negocio familiar y es un negocio más moderno, con su página web y que tenga más peso en la vida de barrio". Un negocio que, tal y como sentencian Antonio y Amparo, "sigue ligado al barrio porque es quien la sostiene".

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