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DÍA MUNDIAL

"Te curas, pero no vuelves a ser la misma": la historia de tres madrileñas a las que el cáncer llegó muy pronto

María, Marga y Mari Carmen, tras superar el cáncer, relatan las secuelas físicas y emocionales que aún enfrentan, evidenciando la necesidad de una mayor concienciación social

Marga y Mari Carmen, dos pacientes de cáncer en el coloquio con El Periódico de España

Marga y Mari Carmen, dos pacientes de cáncer en el coloquio con El Periódico de España / EPE

Madrid

Alrededor de 300.000 nuevos casos de cáncer se diagnostican cada año en nuestro país. Una cifra que, más allá de la estadística, marca un antes y un después en la vida de miles de personas.

El diagnóstico que “frena en seco” la vida no solo de quienes reciben el diagnóstico, sino también la de su entorno más cercano. María, Marga y Mari Carmen son tres de esas mujeres para las que el cáncer supuso un vuelco de 180 grados.

"Quería darle un cambio a mi vida, pero no así", confiesa a este periódico María, de 26 años y vecina de Arganzuela. Ella, como Marga -vecina del distrito de Latina- o Mari Carmen -de Alcalá de Henares- se sienten "afortunadas" por haber superado la enfermedad. Sin embargo, "la vida ya no es la misma", aseguran todas ellas mientras cuentan su experiencia en la sede central de la Asociación Española Contra el Cáncer.

La noticia llegó muy pronto para María y Marga, con 25 y 29 años respectivamente. Ambas se encontraban en la flor de la vida dando sus primeros pasos en el mundo laboral. María, tras haber terminado el grado de ADE y Marketing y haber cursado un máster se encontraba en su primer puesto de trabajo; mientras que Marga disfrutaba cada día ejerciendo como profesora.

Pacientes de cáncer conversan con El Periódico de España

Pacientes de cáncer conversan con El Periódico de España / EPE

Ambas acudieron al médico por molestias menores. Pero en la consulta los resultados no fueron los esperados. "Me dijeron: o tienes mononucleosis o un linfoma", relata María, quien se ha recuperado de un linfoma de Burkitt tras siete meses de tratamiento.

Se trata de un tipo de linfoma agresivo no Hodgkin que afecta principalmente a niños, adolescentes y adultos jóvenes. Entre las señales de alarma, destaca la inflamación de los ganglios linfáticos en la cabeza y cuello, así como fuertes dolores, vómitos y náuseas.

Una apendicitis que se convirtió en cáncer de ovario

Por su parte, Marga ingresó por lo que en principio era apendicitis. "No se dieron cuenta de que no era eso hasta la operación, y después de 45 días me pudieron dar un diagnóstico definitivo porque mi caso era muy raro, con tres tumores coexistiendo". Once años después de ese diagnóstico, la mujer, que nació en Córdoba pero es vecina de Madrid, sigue conviviendo con las secuelas del cáncer de ovario. "Tras la operación se me han juntado como dos vértebras, he perdido toda la fuerza y no puedo coger apenas peso", explica.

Unas consecuencias que directamente afectan no solo a la vida personal, sino también al ámbito profesional. Mari Carmen, voluntaria desde hace años con pacientes de cáncer en Alcalá, a sus 50 años sufrió un ERE en su empresa y tuvo que reincorporarse al mercado laboral. Pese a ello, consiguió un nuevo trabajo acorde a su perfil y, tan solo dos meses después de empezar, fue cuando le diagnosticaron cáncer de mama.

"Fue casi por casualidad, en la revisión me habían dicho que tenía una mama más densa que otra pero que no me preocupara. Sin embargo, no dejaba de darle vueltas a la cabeza y pedí una segunda opinión. El médico seguía sin ver nada, pero me hicieron una biopsia para que me quedara más tranquila". En la quinta punción de la biopsia, el silencio en la sala lo dijo todo: "Ahí supe que algo no iba bien". Dos semanas después, se confirmó el cáncer de mama.

María, Maria Carmen y Marga, pacientes de cáncer, se sientan a hablar con El Periódico de España

María, Maria Carmen y Marga, pacientes madrileñas que han superado el cáncer / EPE

Para las tres, el tratamiento fue el siguiente golpe. "Había semanas que me quedaba sin defensas y me ingresaban porque no podía ni comer ni hablar", explica María. En su caso, la mucositis y la pérdida de peso marcaron ese periodo. Mientras que Marga y Mari Carmen, las consecuencias se ven reflejadas en sus cuerpos.

Después del cáncer: cuando la normalidad no vuelve

Todas ellas son conscientes de lo "afortunadas" que son por haber superado el cáncer. Sin embargo, cuando el tratamiento termina, empieza una etapa de la que apenas se habla. "Hay vida después del cáncer, pero ya no es la misma" resume Marga. Y es que, la estigmatización social de que, una vez superada la enfermedad, todo vuelve a ser como antes es uno de los aspectos con los que ahora lidian todas ellas.

Hay vida después del cáncer, pero no vuelve a ser la misma

Marga, paciente de cáncer

"Se piensan que porque me haya crecido el pelo ya estoy bien y no es así. Han pasado once años y mi cuerpo no se recupera, de hecho, ahora empiezo a ir a peor", lamenta Marga. Una opinión que comparte Mari Carmen: "Ahora me ves perfecta, pero he perdido y estoy perdiendo mucho cabello en la cabeza, no tengo cejas... Tengo dolores de huesos constantes en brazos y piernas por el tratamiento que estoy tomando, ya como que forman parte de un día a día doloroso. Si me ves en otro momento que no esté arreglada y piensas, 'pues todavía está enferma'... Y quizás es una parte de que no se está tan concienciado" denuncia Mari Carmen.

En el caso de Mari Carmen, el golpe también afectó en gran medida en lo laboral. Tras el diagnóstico decidió reincorporarse cuanto antes a su trabajo. “Yo quería demostrar que estaba bien, pero ya no era la misma. Me levantaba cansada, trabajaba cansada y volvía agotada. Mi mesa estaba llena de post-it porque se me olvidaban las cosas”. A lo que se sumaban las "horas perdidas" por tener que acudir a las revisiones y consultas de seguimiento: "Aunque la empresa no me ponía pega, son horas de trabajo que luego tenía que recuperar de alguna manera porque no me podían estar cubriendo constantemente. Sentía que perdía tiempo de trabajo y tienes el agobio que estás dejando tareas atrasadas que se iban acumulando".

Finalmente, fue dada de baja y hoy vive con miedo ante una posible reincorporación. Marga también señala las dificultades para adaptarse a una vida laboral que exige rendir como antes: "Si no te adaptan el puesto, se espera que seas la de siempre. Pero la de siempre ya no existe".

Todas ellas rehúyen el relato épico de la superación. "No somos ejemplo de nada", dice Mari Carmen. "Somos testimonio". Testimonios que coinciden en una misma idea: el cáncer no desaparece cuando acaba el tratamiento. Se queda en el cuerpo, en la cabeza y en la forma de mirar al futuro.

El cáncer golpea a más de 8.000 jóvenes cada año

Se estima que este año se diagnosticarán 301.884 casos de cáncer, lo que supone un incremento del 2% respecto a 2025. Son los datos del informe Las cifras del cáncer en España 2026, elaborado por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN).

Lo más preocupante es el aumento de la incidencia de los tumores en adultos jóvenes: más de 8.000 cánceres, 3.400 en hombres y 4.800 en mujeres, especialmente cáncer de mama (20,5%) y de tiroides (13,4%).

Sin embargo, como nos explica el doctor Rafael López, vicepresidente de la Fundación ECO, "no sabemos con certeza" las causas del aumento de casos en este grupo de la población. Existen muchas hipótesis: el estilo de vida, factores ambientales y cuestiones intrínsecas al organismo. Pero actualmente "no podemos señalar una causa concreta". Es un fenómeno preocupante porque "si continúa esta tendencia, en unos años tendrá un impacto muy importante".

La buena noticia es que, gracias a la investigación, algunos tipos de cáncer ya no son sinónimo de muerte. "La mayoría pueden tratarse e incluso cronificarse. Lo que sí puede ocurrir es que algunos se detecten tarde, lo que genera complicaciones graves y, en algunos casos, fallecimiento en pocos meses tras el diagnóstico".

Los tumores con menores tasas de curación son el del páncreas o el del sistema nervioso central, mientras que el cáncer de próstata, mama o testículo tienen tasas de supervivencia muy altas.

Estos son los nuevos precios de la cajetilla de tabaco.

El tabaco es uno de los principales factores de riesgo del cáncer / EFE

Casi la mitad de los tumores se pueden prevenir

El doctor López señala que entre un 20% y un 40% de los casos de cáncer podrían prevenirse, con medidas relativamente "sencillas aunque difíciles de implementar". Algunas recomendaciones incluyen:

  • Evitar el tabaco y el vapeo
  • Controlar el peso y la dieta
  • Limitar el consumo de alcohol
  • Protegerse de la radiación ultravioleta (playa y solárium)
  • Vacunarse según las indicaciones médicas

No obstante, como recalca, existen "desigualdades territoriales o sociales en la prevención del cáncer". El doctor matiza que "la solución pasa por un plan común coordinado, idealmente a nivel nacional o europeo, con datos transparentes y controlados por un organismo responsable. Esto permitiría que todos los ciudadanos tengan acceso equitativo a los programas de cribado y prevención".

Y es que, aunque los casos aumentan, también aumentan las curaciones y las cronificaciones, mejorando la supervivencia año tras año. "La investigación es clave, y es fundamental incrementar la inversión en investigación pública y privada. Sin embargo, existen amenazas, como la posibilidad de recortes de fondos europeos por la situación política o conflictos internacionales, que podrían afectar los avances".

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