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PATRÓN DE MADRID

¿Quién fue San Isidro Labrador? El santo más castizo controlaba la lluvia y curaba enfermedades

El patrón de Madrid, San Isidro Labrador, tuvo una vida ligada al campo y a Carabanchel, donde se le atribuyen varios milagros

¿Quién fue San Isidro Labrador? El santo más castizo controlaba la lluvia y curaba enfermedades

¿Quién fue San Isidro Labrador? El santo más castizo controlaba la lluvia y curaba enfermedades / EPE

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A pesar de ser el patrón de Madrid, no muchos conocen la historia de San Isidro Labrador. A pocos días de celebrar su día, el 15 de mayo, fecha de su canonización en 1622 por el papa Gregorio XV, es importante recordar su figura, además de lo que aportó a la ciudad y a Carabanchel. Sobre todo porque la tradición popular ha creado muchos mitos a su alrededor, que ya se han demostrado que no se ajustan a la realidad.

Así era San Isidro Labrador, el patrón de Madrid y muy relacionado con el distrito de Carabanchel

Nacido en Madrid, San Isidro Labrador puede considerarse un santo peculiar, casado y con un hijo. Santa María de la Cabeza, otro de los grandes iconos de la ciudad, fue su mujer.

Los dos miembros del matrimonio son recordados, además de por sus milagros, por su fe inquebrantable, su gran humildad y el compromiso total con su trabajo y las personas que confiaban en ellos.

San Isidro era conocido por su gran fe y humildad

San Isidro era conocido por su gran fe y humildad / Archidiócesis Madrid

Nació en 1082 y le bautizaron en la Parroquia de San Andrés. Fue labrador toda la vida, trabajando en el campo y especialmente era conocido por su control de las lluvias a favor de las cosechas. Especialmente se recuerda su etapa en la casa de Juan de Vargas, cultivos que estaban en lo que ahora sería el distrito de Carabanchel.

Los misterios que persiguen a San Isidro Labrador

Alrededor de su figura, hay muchos misterios. El hijo de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza se llamaba Illán o Juan (hay discrepancias en las historias populares) y su padrino era, en una prueba de lo agradecidos que se sentían, el amo de la casa en la que trabajaba, Juan de Vargas.

Lo cierto es que se sabe muy poco con seguridad histórica sobre él. Especialmente tras la muerte de sus padres, momento en que desaparece por completo y no se vuelve a saber de él.

Juan o Illán protagoniza una de las historias más impactantes de Isidro y María. Cuando era apenas un bebé, cayó en un pozo. Sus padres, desesperados, rezaron con gran fe. Sorprendidos, presenciaron como el nivel del agua del pozo subió milagrosamente hasta que el niño pudo salir sano y salvo.

La tradición popular dice que murió con 90 años y que era un gigante de casi dos metros de altura. En 2022, coincidiendo con el 850 aniversario de su muerte, la Iglesia encargó a un grupo de expertos forenses de la Universidad Complutense un estudio sobre su cuerpo incorrupto.

Las conclusiones del estudio San Isidro solo tenía 50 años cuando falleció, que sí era mucho para alguien del siglo XII. Medía 1,80 metros, lo que para su época se podía considerar un hombre de gran tamaño.

Un santo muy ligado a Carabanchel

No es aleatorio que las fiestas de San Isidro tengan un peso tan importante en Carabanchel. El patrón de Madrid estuvo muy vinculado a esta zona, especialmente con sus milagros.

Interior de la Ermita de San Isidro, en el distrito de Carabanchel en Madrid

Interior de la Ermita de San Isidro, en el distrito de Carabanchel en Madrid / Archidiócesis Madrid

Para empezar, trabajaba en las zonas rurales que hoy conocemos como Carabanchel. San Isidro era jornalero para la familia de los Vargas, cuyos terrenos se extendían por zonas rurales que hoy corresponden al distrito.

Especialmente trabajó en la zona que hoy conocemos como Carabanchel Bajo. En aquella época, estaba fuera de lo que se consideraba la ciudad de Madrid y eran campos de cultivo.

Era una tierra de campos agrícolas, lo que trabajaba San Isidro. Era conocido por controlar las condiciones meteorológicas por completo, en función de las necesidades del campo. Rezaba y así conseguía que lloviera o multiplicar la producción del trigo que se cultivaba.

En la Ermita de San Isidro está una de las fuentes de agua manantial que creó milagrosamente. En una calurosa tarde de verano, San Isidro clavó su aguijada en el suelo de los campos de Carabanchel e hizo brotar un manantial que calmó la sed del propietario de estas tierras.

Además, sus aguas ha servido para curar muchas enfermedades. La emperatriz Isabel de Portugal ordena erigir la Ermita de San Isidro junto a la fuente milagrosa, en agradecimiento por la sanación de su esposo, Carlos V, y de su hijo, el futuro rey Felipe II, dos de las personas que se curaron al beber de ella.