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ABRIÓ EN 1940

73 puestos, tres generaciones de clientes y 86 años de historia: así late el mercado de Santa María de la Cabeza, en el distrito de Arganzuela

Pasamos una mañana en este mercado, que es el cuarto más antiguo de Madrid, para comprobar de primera mano el perfil de cliente, sus secretos, las historias detrás de cada mostrador...

Algunos de los puestos del Mercado: detrás de cada mostrador hay una historia y ganas de seguir vendiendo un producto de calidad, y de forma cercana

Algunos de los puestos del Mercado: detrás de cada mostrador hay una historia y ganas de seguir vendiendo un producto de calidad, y de forma cercana / Juan Luis Martín

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Juan Luis Martín

Juan Luis Martín

A las nueve de la mañana se sube la persiana cada día en el mercado de Santa María de la Cabeza, en el distrito madrileño de Arganzuela. Así lleva ocurriendo desde 1940. Desde entonces han pasado por aquí decenas de puestos diferentes, pero 86 años más tarde tras su apertura hay algo que sigue intacto: la esencia de barrio, de negocios de cercanía, de esos que te miran a la cara y te ofrecen lo mejor que tienen, te aconsejan, te preguntan qué tal tu familia... En efecto, de los que están en peligro de extinción.

Es esta la clave del mercado que enorgullece al barrio de Palos de la Frontera y a Arganzuela. Porque aquí, más allá de carnicerías, pescaderías o fruterías, hay 73 familias que tienen una historia. Son 73 puestos que cada día abren con una ilusión: vender sus productos a clientes de toda la vida o a los nuevos, que en la mayoría de los casos nos cuentan que son "los nietos de los abuelos que vienen o venían antes".

Durante el pasado 2025 fue el sexto mercado municipal más visitado de Madrid (de un total de 45), con 1.631.712 personas que fueron a deleitarse de sus productos y calidad. El más frecuentado fue el mercado Maravillas (c/ Bravo Murillo, 122), con 3.157.230 visitantes. En lo que va de 2026, el de Santa María de la Cabeza es el séptimo, con 704.334.

En la fotogalería situada en la parte inferior se puede observar algunos de los mercados, cuánto tiempo llevan y qué opinan acerca de su futuro

Calidad y cercanía hacen que tenga hasta lista de espera

La CRónica de Arganzuela se desplaza hasta el mercado para conocer a los que le dan vida cada mañana. Nos confiesan sus historias, lo que más venden... Y tanto ellos como los clientes coinciden en cuál es la clave del éxito para tener más vida que nunca: "La calidad y el trato". Hay hasta lista de espera para abrir un puesto aquí. Fidel vende huevos, Óscar aceite, Manuel ternera... Cada uno de los 73 puestos tiene una especialidad, pero todos ellos comparten algo: la ilusión por ser un mercado "de los de toda la vida". Y lo son.

Los dueños de los negocios no tienen ninguna duda. Además de la calidad y el trato personalizado, otra de las claves que sujetan con vida al mercado es "el haber fidelizado a ese cliente mayor que lleva toda la vida viniendo", pero, ojo, porque "ya no solo vienen los mayores del barrio, también se apuntan los jóvenes, que se animan los fines de semana a pegarse algún capricho", nos cuentan. Y es que el joven ya sabe dónde puede encontrar la calidad.

Lo hemos comprobado de primera mano. En este barrio, y en todo Arganzuela, son muy de comprar carne y pescado en puestos de mercados. En concreto, en el de Santa María de la Cabeza, según nos cuentan los carniceros aquí compran mucha "ternera, chuleta de ternera blanca, contramuslo y chuletón". Y las pescaderías arrasan con sus "merluzas, atún, lubina salvaje, salmón...", afirman, ¡y de calidad de la buena!

Y del total de 73 puestos, divididos en dos plantas, hay: 12 carnicerías, 11 negocios de restauración, 9 de alimentación, 8 charchuterías, 8 pescaderías, 8 fruterías, 6 de aves y/o huevos, 3 de reformas, 2 floristerías, 2 tiendas de arreglos de ropa, 1 panadería, 1 supermercado, un local de lotería y un zapatero. No falta de nada en el mercado de Arganzuela.

Los tres negocios que llevan aquí los 86 años

  • Huevos, aves y caza. Este puesto lleva aquí desde su apertura, pero la familia de Fidel Hernández lo regenta desde hace 50 años. "Sobre todo nos compra mucha gente mayor", nos cuenta Fidel.
  • Carnes de Castilla. Francisco representa ahora a la segunda generación y confiesa que ahora "empiezan a venir los nietos de los clientes a los que vendíamos antes".
  • Mantequería Alonso. Era el único negocio que pertenecía a la misma familia desde 1940, ¡y se jubilaron en el pasado mes de julio!
Mariano y su familia, de Mantequería Alonso, son el único negocio que llevan en el mercado desde 1940 y sin haber cambiado de familia. Los vecinos les echarán de menos, porque se jubilan y no habrá tercera generación

Mariano y su familia, de Mantequería Alonso, eran el único negocio que llevaban en el mercado desde 1940 y sin haber cambiado de familia. Los vecinos ya les echan de menos, porque se han jubilado y no habrá tercera generación / J. L. Martín

Es el cuarto mercado más antiguo de Madrid (de 45 que hay en la ciudad)

Es histórico. Cada esquina del mercado municipal del barrio de Palos de la Frontera ha visto a pasar a comerciantes que llegaron aquí para ganarse la vida, y de manera muy honrada, vendiendo alimentos que venían directamente del campo. De los cultivos a los platos de los vecinos de Arganzuela. Calidad indiscutible.

La presentación de la maqueta del mercado se presentó en 1935, año en el cual se empezó a construir, aunque un año más tarde, en el 36, se paralizaron las obras por la Guerra Civil. Tras el final de la misma, se retomaron y el 27/10/1940 abrió, convirtiéndose desde aquel año en un enclave estratégico para la actividad del comercio local, además del cuarto más antiguo de todo Madrid. Desde entonces atrae a cientos de miles de clientes al año. Y no solo del barrio. Según nos cuentan los dueños actuales de los locales, "viene gente de hasta fuera de Madrid". Son 86 años de vida, pero este mercado es más joven que nunca.

Y la única reforma relevante que este mercado ha sufrido tuvo lugar en 2006. La Asociación de Comerciantes de este mercado querían adaptarlo a nuevas condiciones que les permitiese crecer, y por ello en 2006 se llevó a cabo una remodelación integral.

Y así pasan los días y las mañanas en el mercado de Santa María de la Cabeza. Entre sonidos de cortes a carnes y pescados, abrazos y preguntas de "¿qué tal la familia?". Es precisamente este el secreto del mercado de Arganzuela. Por muchos años más.