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Isidra, el garbanzo nacido en Alcalá que aspira a llegar a los cocidos madrileños en dos años: "Los expertos lo han catalogado de primera"

Se ha encargado de su investigación el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA), y aseguran que esta variedad promete y mucho

Garbanzo 'Isidra': más resistentes y digestivos

Garbanzo 'Isidra': más resistentes y digestivos / Alba Vigaray

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Juan Luis Martín

Juan Luis Martín

Alcalá de Henares

Hasta ahora eran Amelia, Alcazaba, Elvira, Eulalia, Amparo, Inmaculada, Pilar, Lola y Carmen. Ahora se ha sumado a todas ellas Isidra, una nueva variedad de garbanzo que es más resistente y con mejores características nutricionales. Es un garbanzo 100 % natural y alcalaíno. Todo ello lo desarrolla un equipo de trabajo del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA), en la Finca El Encín, ubicada en Alcalá de Henares.

El IMIDRA lleva desde 1997 con el estudio de garbanzos. Las más antiguas son Amelia y Eulalia, que poco a poco han ido teniendo 'hermanitas'. Estas ya están comercializadas, y Amelia de hecho es el garbanzo más cultivado en la Comunidad de Madrid. Y no son pocos los cocidos que en esta región se toman.

¿Qué tiene Isidra que le hace especial?

Los garbanzos 'Isidra' son muy resistentes al tipo de suelo secano árido, al calor, y "crecen muy bien. No hace falta echarles nada. Ni agua, ni fertilizantes. Es todo natural", nos explican Elisa Gómez y Francisco Javier, trabajadores del IMIDRA.

Esta variedad de garbanzo ha sido mejorada a partir de otras antiguas, y también se caracteriza por su resistencia a enfermedades que suelen frenar y cortar en seco la plantación. La siembra de Isidra tiene lugar en invierno y primavera (en torno a marzo), ya que se puede sembrar con frío, y aprovechan la humedad de las lluvias. Y han llegado a plantar hasta en octubre. Y, gracias a su resistencia, "no tienen problemas de hongos, algo que suele ser habitual en concreto con el Ascochyta rabiei ". Ellos aprovechan el agua residual que queda de las lluvias, pero lo llamativo de esta plantación es que posteriormente no le echan nada. Por eso es un garbanzo 100 % natural.

Han trabajado con muchas variedades, pero esta puede ser la más resistente. "No hemos tenido ni un problema en un año", afirman. Ni los conejos ni jabalíes han podido con ellos. Y que buscaran una variedad tan resistente no es casualidad: tienen el cambio climático en sus mentes, y con las condiciones extremas que se viven hoy día, y se avecinan, solo una variedad de este tipo podría resistir y ser beneficiosa para el campo y agricultor.

Isidra es la 'hermana' de otras variedades como Amelia, Alcazaba, Elvira, Eulalia, Amparo, Inmaculada, Pilar, Lola y Carmen

Isidra es la 'hermana' de otras variedades como Amelia, Alcazaba, Elvira, Eulalia, Amparo, Inmaculada, Pilar, Lola y Carmen / Alba Vigaray

Otra de las características que diferencian a Isidra del resto es que se ha descubierto que tiene menos ácido fítico que el resto. Es considerado como un 'antinutriente' que es una especie de 'secuestrador' de minerales y dificulta su absorción en el intestino. E Isidra tiene menos que otros garbanzos. Según los expertos tiene una digestibilidad del 93 %, muy alta.

Lo dicen los propios expertos: son garbanzos de primera

Cuando culminaron el proyecto de la variedad enviaron lotes anónimos al Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA), y allí diversos expertos las catan y analizan, con diferentes pruebas. Elisa y Francisco nos cuentan que "sacaron en todas las pruebas más de un 6", y eso ha hecho que cataloguen a la variedad Isidra como un garbanzo de primera. También lo son las variedades Lola y Carmen (de 2020), hermanas de Isidra. Ellos mismos ya han probado estos garbanzos y nos aseguran que están de cine. "Exquisitos", afirman. Los madrileños se pueden ir frotando las manos, porque más pronto que tarde estarán en sus platos.

Así es el proceso hasta que se comercializan los garbanzos

El estudio hasta llegar a una variedad definitiva lleva años. Una vez se tiene, lo plantan y siguen su evolución. Desde que tiene lugar la plantación hasta que emerge la planta suelen ser unos dos meses. Lo hacen en invierno y primavera, y suelen recoger los garbanzos en julio, cuando ya han acumulado suficiente calor para estar secos, ya que la humedad hace que se estropeen.

Cuando ya tienen el 'aprobado', se entraría en la fase de multiplicación. Es decir, le encargan a una empresa de semillas su multiplicación para tener una gran cantidad de semillas, ya que ellos no poseen tanto terreno para hacerlo. Y una vez haya una cantidad suficiente estas ya sí se podrían comercializar. En el caso de Isidra esperan que pueda ser una realidad en unos dos años. De hecho ya hay algún agricultor trabajando en su multiplicación.

En 2028 los expertos esperan que estos garbanzos estén en los cocidos madrileños

En 2028 los expertos esperan que estos garbanzos estén en los cocidos madrileños / Alba Vigaray

Pero desde luego que el camino no es sencillo. Cuando vemos un bote en un supermercado es el resultado de años de esfuerzos de cientos de personas. Para este equipo de trabajo lo más complicado del proceso es "que se adapte bien y tenga un buen rendimiento". Y una de las claves es que la planta no se tumbe, es decir, que se mantenga rígida, porque para su recolección con una cosechadora mecánica es vital. Aunque no se olvidan de las malas hierbas, que es otra de las complicaciones de estas plantaciones.

El nombre de 'Isidra', un homenaje a San Isidro y a la Universidad de Alcalá

Los nombres que reciben sus garbanzos no son casualidad, ni mucho menos. Amelia, Alcazaba, Elvira, Eulalia, Amparo, Inmaculada, Pilar, Lola y Carmen. Todas ellas son variedades que las han denominado así en homenaje a investigadores del centro. En el caso de Isidra se debe al patrón San Isidro, pero no querían perder la costumbre de que fueran nombres femeninos, por eso le pusieron Isidra. Y también es un homenaje a la primera doctora de la Universidad de Alcalá (UAH), María Isidra de Guzmán (1785).

Por lo que por todo ello, por su nombre, significado y ubicación, se le puede considerar un garbanzo 100 % alcalaíno.

Su misión es "facilitarles" la vida a los agricultores

El objetivo de este instituto no es otro que facilitarles el trabajo a los agricultores, que puedan ganar lo máximo posible con sus cosechas gracias a variedades resistentes y rentables, como la recién anunciada Isidra. Y lo que recomiendan estos expertos para el agricultor que las plante es "no hacerlo en una zona en la que tenga agua muy cerca, porque puede llegarle la rabia y esta pasa de una planta a otra y ahí se acabaría la película", afirman. Lo que se conoce hasta ahora es que es una planta muy rentable. Ellos lograron cosechar durante 2025 1.100 kilos de esta variedad, cuando lo normal según explican suele ser "unos 700". Pinta muy bien.

Para ellos, el trabajo de tantos años ha vuelto a merecer la pena. Cuando ven — comen y huelen— sus garbanzos es una bendición para ellos. El trabajo ha vuelto a dar sus frutos, y también legumbres.