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16 AÑOS DESPUÉS

El bus costaba 1 € y el Parador apenas llevaba un año abierto: así era Alcalá de Henares la última vez que España jugó una final del Mundial

El historiador Vicente Fernández repasa los cambios de la ciudad en los últimos dieciséis años y recuerda cómo vivieron los alcalaínos el Mundial de 2010

Miles de alcalaínos celebraron el primer Mundial de fútbol de España en la fuente de Aguadores

Miles de alcalaínos celebraron el primer Mundial de fútbol de España en la fuente de Aguadores / Pilar Navío

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María Saiz

María Saiz

Alcalá de Henares, como el resto de España, ya vive la cuenta atrás para la noche del domingo que promete volver a quedar grabada en la memoria colectiva. Dieciséis años después de aquella inolvidable final del Mundial de Sudáfrica, la 'Roja' luchará por levantar la Copa del Mundo y bordar su segunda estrella. Y con ella regresan inevitablemente los recuerdos de aquel 11 de julio de 2010 en el que el gol de Andrés Iniesta paralizó un país entero y desató una celebración que todavía muchos alcalaínos recuerdan con nitidez.

Desde entonces han cambiado muchas cosas. En 2010 Whatsapp apenas tenía un año de vida e Instagram acababa de nacer, el Real Madrid aún soñaba con la 'Décima' Copa de Europa, el Cholo Simeone aún no dirigía al Atlético de Madrid y Rafa Nadal acaba de levantar su quinto Roland Garros... En la vida cotidiana, también parecía otro tiempo: llenar el depósito del coche costaba bastante menos, la barra de pan rondaba los 80 céntimos y el billete de autobús apenas superaba el euro.

Sin embargo, mientras el mundo avanzaba a toda velocidad, Alcalá de Henares apenas modificaba su paisaje. La ciudad que celebró el primer Mundial de España es, en esencia, la misma que volverá a teñirse de rojo este domingo. "Era prácticamente igual, lo que se ha hecho es mejorar infraestructuras, como sustituir los semáforos por rotondas", explica a este periódico el historiador de Alcalá de Henares, Vicente Fernández. Tampoco ha variado mucho su población, en 2010 Alcalá contaba con 204.120 habitantes; hoy son 208.943. Una diferencia de poco más de 4.800 vecinos que refleja la estabilidad demográfica de un municipio que ya entonces tenía prácticamente la imagen que conserva en la actualidad.

Parador de Alcalá de Henares

El Parador de Alcalá de Henares fue inaugurado oficialmente el 23 de julio de 2009 / Paradores

Por aquel entonces el Parador no había cumplido su primer aniversario, pero "Alcalá ya estaba restaurada y estructurada como está ahora. Desde entonces quizá los dos únicos elementos históricos incorporados a nuestro patrimonio han sido el Refugio Antiaéreo de la Plaza y la Escalera Monumental del Colegio Calasanz de Escolapias, que hasta 2021 permaneció olvidada y ahora no solo está restaurada, sino que tiene actividad permanente e incluso un tótem en la puerta señalando este edificio monumental", explica el historiador.

Daniel Diges llevó el nombre de Alcalá a toda Europa

Aquel 2010 también fue un año especial para la ciudad complutense por otro motivo. El cantante Daniel Diges, vecino de Alcalá, representó a España en Eurovisión con la canción "Algo pequeñito".

Su actuación quedó para la historia por un episodio insólito: tuvo que repetirla después de que el espontáneo conocido como Jimmy Jump irrumpiera sobre el escenario durante la actuación. Finalmente, Diges terminó en la decimoquinta posición del certamen, convirtiéndose durante aquellas semanas en uno de los nombres propios del país.

Un Mundial que cambió la forma de celebrar en Alcalá

Si hubo un lugar que aquella noche del 11 de julio de 2010 se convirtió en el corazón de la fiesta fue la fuente de Aguadores. "Era increíble verlo", recuerda Vicente Fernández. "No nos podíamos esperar lo que iba a pasar. Desde mitad del torneo se empezaron a llenar los balcones de banderas como señal de apoyo".

Miles de personas acabaron concentrándose en torno a la fuente, hasta el punto de que acercarse a ella era prácticamente imposible. Por entonces el tráfico ni siquiera se cortaba en la zona, por lo que circular por Aguadores aquella noche resultó una misión casi imposible.

Para Fernández, el gran cambio respecto a 2010 no ha sido urbanístico, sino social. "Fue en ese torneo donde los hijos de los emigrantes tuvieron la oportunidad y sintieron la sensación de sentirse españoles. Salieron a la calle y participaron como unos españoles más. Eso ha vuelto a suceder ahora, pero ya no es una novedad, sino una confirmación".

Dieciséis años después, Alcalá vuelve a prepararse para otra final del Mundial. La ciudad mantiene prácticamente la misma imagen, aunque las generaciones hayan cambiado, los teléfonos móviles sean otros y las redes sociales multipliquen cada celebración. Lo que permanece intacta es la ilusión de volver a salir a la calle para celebrar una victoria que, si llega, volverá a convertir a la fuente de Aguadores en el epicentro de una noche histórica.