Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Gastronomía

De tendencia viral a éxito local: así es el flat croissant que triunfa en Alcalá de Henares

Isabel y Jose, socios de Pastry Shop, apostaron por el flat croissant siguiendo las tendencias de Nueva York sin ser profesionales de la pastelería pero con ganas de innovar

Sin experencia previa como reposteros, Isabel y Jose apostaron todo por su negocio con dulces como el flat croissant y los rolls

Sin experencia previa como reposteros, Isabel y Jose apostaron todo por su negocio con dulces como el flat croissant y los rolls / EPE

María Saiz

María Saiz

Tras el éxito de las Tartas de Julita, hay un nuevo postre que se está haciendo viral en Alcalá de Henares: el flat croissant. Aplastado, crujiente y cubierto de cremas y toppings llama la atención a primera vista. Este producto viral ha encontrado en Pastry Shop uno de sus principales puntos de referencia del municipio madrileño. "Es un croissant distinto, más ligero y muy visual. La gente lo ve y quiere probarlo", explica Isabel Sánchez, una de las socias de Pastry Shop —una de las pocas cafeterías de Alcalá que cuentan con este producto— a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA.

El flat croissant se presenta como una reinterpretación del croissant tradicional. Se elabora con la misma masa hojaldrada de mantequilla y antes de meterla al horno, la pieza se aplasta cuidadosamente para conseguir esa forma plana que lo caracteriza. "No se trata solo de aplastarlo, tiene su punto exacto para que quede crujiente pero no seco", señala Isabel. Una vez horneado y frío, llega la parte más creativa: las coberturas.

Los flat croissants se encuentran en el expositorio de Pastry Shop desde hace un año y todos los días se agotan

Los flat croissants se encuentran en el expositorio de Pastry Shop desde hace un año y todos los días se agotan / EPE

Chocolate, pistacho, lotus, oreo... o incluso salados. El resultado: un dulce que entra por los ojos y que ha encontrado en las redes sociales el escaparate perfecto. "Hacemos alrededor de unos 50 diarios, los fines de semana más y siempre vuelan. Además, le gustan a todas las edades, no hay un rango de edad específico. Lo bonito es cuando alguien lo prueba por primera vez y te dice que no se lo esperaba así", asegura Isabel.

¿Cuál es el origen del flat croissant?

Aunque su llegada a la ciudad complutense es reciente, su origen no es local. Y es que, su éxito comenzó en Corea, sobre todo en la plataforma de Tik Tok. En estos videos los creadores de contenido quisieron dar "una segunda vida" a los cruasanes que quedaban secos: aplastar los croissants y tostarlos. Sin embargo, Isabel y su socio Jose se inspiran de las tendencias de Nueva York: "Seguimos todo lo que triunfa allí, es un estudio continuo para seguir reinventándonos".

Sin embargo, la clave del éxito está en su estética. "Tiene mucho que ver con cómo entra por los ojos. Hoy en día la gente busca algo que esté bueno pero que también sea bonito", explica Isabel. Este producto convive con otro de los pilares del negocio: los rolls, elaborados con la misma masa y con los que comenzaron su andadura hace ya dos años. "Los rolls fueron nuestra primera apuesta fuerte, y siguen funcionando muy bien. El flat croissant ha llegado después, pero no ha venido a sustituirlos", aclara.

Isabel y Jose apostaron todo sin ser reposteros

Isabel Sánchez y Jose Afonso posan para EL PERIÓDICO DE ESPAÑA

Isabel Sánchez y Jose Afonso posan para EL PERIÓDICO DE ESPAÑA / EPE

La historia de Pastry Shop es tan singular como su producto estrella. Isabel y Jose no se conocían antes de iniciar el proyecto y ninguno de los dos procede del mundo de la pastelería o repostería. Isabel acudía al local cuando aún funcionaba como escuela de cocina, donde se impartían clases. "Yo venía aquí a aprender, y nunca pensé que acabaría llevando el negocio", cuenta. Fue la persona que impartía las clases quien le propuso que convertirse en socia. Y en ese proceso apareció Jose, también interesado en el negocio, y así nació una sociedad inesperada.

"No somos pasteleros, y eso al principio impone respeto", admite Isabel. "Pero también te da libertad para probar cosas nuevas sin tantos prejuicios. Sobre todo estoy yo en la cocina para hacer todas las masas, que hacemos todos los días para vender los productos frescos", continua. Esa forma de trabajar, basado en la prueba y el error, es lo que define ahora la identidad del negocio: "Somos como un laboratorio. Probamos, ajustamos y vemos qué responde mejor la gente", explica.