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EN ALCALÁ DE HENARES

Diana, Miguel y Pablo nos enseñan cómo meterle un gol a la vida: se quedaron en silla de ruedas y ahora triunfan en el balonmano

Juegan en el CD Iplacea, en Alcalá de Henares, y han sido convocados para disputar el europeo con la Selección Española de balonmano en silla de ruedas

A la izquierda de la imagen Pablo, en el centro Miguel, y a la derecha Diana: los tres juegan en el CD Iplacea

A la izquierda de la imagen Pablo, en el centro Miguel, y a la derecha Diana: los tres juegan en el CD Iplacea / Juan Luis Martín

Juan Luis Martín

Juan Luis Martín

"Para nosotros el balonmano es una solución a los problemas, nos hace tener la cabeza despejada, permite conocer otras historias parecidas a la tuya y, sobre todo, es un deporte de mucho compañerismo", explican Diana, Miguel y Pablo, los tres jugadores del CD Iplacea de Alcalá de Henares que han sido convocados con la Selección Española de balonmano en silla de ruedas para disputar el europeo del 26 al 30 en Lituania.

Cada uno tiene su historia y sus motivos, pero todos han acabado en el balonmano por lo mismo, "todo lo que nos aporta". Empezaron jugando al pádel o baloncesto entre otros deportes, pero nos cuentan que "el CD Iplacea nos ha acogido de una forma fantástica. Antes jugábamos en Parla pero han apostado por nosotros aquí y es de agradecer". Y, de hecho, este es el único equipo de balonmano en silla de ruedas de toda la Comunidad de Madrid.

El deporte rey en silla de ruedas es el baloncesto

Diana, Pablo y Miguel

La historia de los jugadores, uno por uno

Diana Cantalejo. Madrileña, tiene 50 años de los cuales lleva 20 en silla de ruedas por un accidente de explosión de gas. "El deporte siempre me ha encantado, pero desde entonces se ha convertido en algo imprescindible en mi vida. Me hace despejar la cabeza", explica.

Miguel García. Es valenciano, tiene 40 años y por un accidente de tráfico en 2018 le amputaron las piernas. Es administrativo y compagina su trabajo con sus grandes pasiones, que son "el balonmano y baloncesto". Lleva jugando 4 años al balonmano y lo que más le gusta de este deporte es "conocer otros casos de superación como el tuyo. Este deporte no es competir para ser el mejor, sino apoyarnos entre nosotros", afirma.

Pablo José González. Es madrileño, tiene 52 años y es ingeniero industrial. Un accidente de moto le dejó en silla de ruedas con solo 20 años y, aunque empezó con el baloncesto, ahora juega al balonmano. "Aquí aprendemos los unos de los otros, compartes deporte y espacio con personas que te enseñan mucho. Te das cuenta de cómo incluso gente que está más limitada que tú es capaz de hacer lo mismo", concluye.

¡Nada de lamentos!

Lo tienen claro. Para aquellas personas que están en su misma situación, aconsejan "no pensar en por qué te ha pasado a ti, eso no sirve de nada. La vida sigue. Vas a poder hacer lo mismo, pero te va a costar un poquito más". Y, sobre todo, animan a hacer deporte, porque es una "vía de escape"... y en Alcalá hacen hueco a los interesados.

"Tenemos posibilidades de ganar el europeo"

Los tres han sido convocados para disputar este europeo del 26 al 30 de noviembre que tendrá lugar en Vilna (Lituania). Les ha tocado el ‘grupo de la muerte’ con Portugal, Francia y Rumanía... pero confían en llevar el europeo a Alcalá de Henares. De los cuatro que son el grupo, los dos primeros se clasifican a las semis, y los dos finalistas logran el pase directo al Mundial, que es uno de los objetivos de los jugadores del CD Iplacea.

Los tres jugadores del CD Iplacea convocados por la Selección Española

Los tres jugadores del CD Iplacea convocados por la Selección Española / CEDIDA

Los tres repiten convocatoria con la selección, que nos cuentan que su origen es muy reciente, desde 2021 está en activo. "El combinado nacional en silla de ruedas empezó gracias a dos personas: Richi Alonso y Óscar Perales (ambos fueron jugadores profesionales de balonmano). Este último tuvo una lesión de rodilla que le impidió seguir jugando y le entró la inquietud de por qué no había una selección en silla de ruedas y, como ambos tenían muchos contactos en la selección, se fundó afortunadamente", nos explican los jugadores.

A Diana, Miguel y Pablo (como al resto de jugadores) solo queda desearles suerte en este europeo, que, pase lo que pase, no será más que un ejemplo de que el éxito es alcanzable incluso con adversidades tan grandes como el que la vida les ha puesto a ellos. Porque la garra, orgullo y entrega todo lo pueden. Y gracias a clubes como el CD Iplacea ha sido —y es— posible. Chapó.