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HISTORIA

La calle porticada más larga de Europa está en Alcalá de Henares, donde vivió Cervantes: 396 metros de historia

A lo largo de sus 396 metros tiene pórticos a ambos lados de calle y continua siendo el eje principal de la ciudad complutense desde su origen en el siglo XII

La calle Mayor de Alcalá es la vía con soportales más larga de Europa

La calle Mayor de Alcalá es la vía con soportales más larga de Europa / Archivo

María Saiz

María Saiz

Una calle de paso o de encuentro. El eje principal de la ciudad y centro de vida social y cultural. La calle Mayor de Alcalá de Henares, donde hoy se alinean escaparates y terrazas, con 396 metros de largo, es la calle soportalada medieval a ambos lados más larga de España y de Europa.

Su arquitectura, a simple vista sencilla, es en realidad una cápsula de historia que resume la vida de la ciudad desde el siglo XII hasta nuestros días. Bajo estos techos convivieron culturas y floreció el comercio. No es casualidad que por aquí pasaran Cervantes, Ignacio de Loyola o Manuel Azaña, ni que el corazón social y económico de la ciudad haya latido siempre bajo esta misma sombra.

Una calle con siglos de historia que además, gracias a sus soportales, es la calle más socorrida en verano. Creados para asegurar la venta independientemente del clima, ahora el pórtico es el mayor aliado de los alcalaínos cuando el sol aprieta. Ya que en la sombra proyectada por los soportales la temperatura ambiente baja entre 3-4 grados en los días más calurosos

Su origen: un legado judío

Para remontarnos a su origen, debemos viajar más de ocho siglos atrás. Entre los siglos XII y XIII, la comunidad judía de Alcalá organizó sus viviendas de forma singular: tiendas abajo, casas arriba. Para conectar ambas, surgieron soportales de madera que pronto se convirtieron en galerías cubiertas. Protegían del sol y la lluvia y mantenían el comercio activo todo el año.

La calle Mayor de Alcalá de Henares tiene 396 metros de longitud y ocho de ancho

La calle Mayor de Alcalá de Henares tiene 396 metros de longitud y ocho de ancho / Archivo

Hacia 1474, la judería de la calle Mayor albergaba unas 111 familias. Sus negocios y callejones privados crearon una red viva, que sobreviviría incluso tras la expulsión de los judíos en 1492. El modelo urbano se mantuvo intacto: los soportales pasaron a ser parte de la identidad complutense. 

Columnas, pilares y memoria

Los 242 apoyos que sostienen los soportales son un catálogo de historia arquitectónica. Lo que en un principio eran pies de madera, fueron sustituidos por columnas de piedra entre los siglos XIV y XVI, de las cuales se mantienen 29. Con la llegada del siglo XIX y el Plan de Urbanismo de 1848, el ayuntamiento decidió modernizar la calle: 213 columnas fueron sustituidas por pilares más fuertes de sección cuadrada. La uniformidad era entonces símbolo de progreso. Aun así, algunas de las columnas sobrevivieron, y se distinguen por su base redonda.

La calle Mayor en la segunda mitad del siglo XIX tras su última modificación

La calle Mayor en la segunda mitad del siglo XIX tras su última modificación / Archivo

Pese a que en la actualidad tan solo tengan pórticos la calle Mayor y en la Plaza Cervantes, llegaron a haber ocho calles más. Con el objetivo de modernizar e higienizar la ciudad en el siglo XIX, decidieron quitarlos. Entre estas calles, se encontraban la calle de Cerrajeros, c/ Ramón y Cajal, la plaza de los Santos Niños, c/ de San Felipe Neri, c/ Cardenal Cisneros, c/ Gallo y las desaparecidas plaza de Abajo y calle Carnicerías.

Tras su peatonalización y el cambio del asfalto por adoquines de granito entre 1986 y 1987, llegamos a la presente calle con la esencia de siempre. Donde bajo sus soportales se combinan tiendas centenarias con franquicias modernas, bancos con librerías o bares con historia con restaurantes nuevos.