ABONO JOVEN
Empadronarse en Madrid "por obligación" para no pagar cinco veces más por usar el transporte público: "Sólo entorpece nuestra adaptación a la ciudad"
Desde el pasado 15 de junio, para solicitar una nueva Tarjeta de Transporte Público Personal en la Comunidad de Madrid es obligatorio estar empadronado en la región o en alguno de los municipios que mantienen convenio con el Consorcio Regional de Transportes

Varios jóvenes en la parada de Metro de Ciudad Universitaria. / Alberto Ortega - Europa Press / Europa Press

Marina acaba de llegar a Madrid para estudiar un máster. La leonesa, de 22 años, había imaginado cientos de veces su desembarco en la capital. Sin embargo, los primeros días no están siendo como esperaba. El 15 de junio, la Comunidad de Madrid modificó las condiciones de acceso a la Tarjeta de Transporte Público Personal, que obliga a estar empadronado en alguno de los municipios que mantienen convenio con el Consorcio Regional de Transportes para poder solicitarlo. Esta medida afecta, entre otros, a los estudiantes que llegan de otras provincias de España para estudiar. “Cuando vi la noticia no me gustó nada. Mi novio, que vive aquí, siempre había hablado bien del precio del transporte aquí, que no supera los 10 euros mensuales para menores de 25 años. Mi opinión ha cambiado ahora que tengo que decidir si empadronarme o no para poder utilizarla”, relata. María, que cursó el grado en Marketing por la Universidad de Navarra, en Pamplona, se especializará en Gestión de Moda en el campus de la misma universidad ubicado en el distrito de San Blas-Canillejas.
“He alquilado una habitación en el barrio de Retiro y, teniendo en cuenta que mi facultad está algo alejada del centro, tendré que combinar el metro y un autobús interurbano cada día, tanto a la ida como a la vuelta. No hay otra forma de llegar hasta allí. Sé de otros compañeros que harán esta misma combinación”, añade. La medida, que no supone una tarifa específica más cara para los nuevos estudiantes, implica que quienes no cumplan el requisito de residencia quedarán excluidos de los abonos bonificados. Entre ellos, el Abono Joven, destinado a quienes tienen entre 15 y 25 años, que cuesta actualmente 10 euros al mes y permite viajar por todas las zonas tarifarias, desde la A hasta la E2: “Esto no hace más que entorpecer nuestra adaptación a la ciudad. Somos muchos los que llegamos este mes para trabajar, estudiar, hacer un intercambio o cubrir un contrato temporal. Pese a todo, inicié el trámite de empadronamiento hace unas semanas”.

Usuario del metro de Madrid con el nuevo abono transporte. / ALBA VIGARAY
De no hacerlo, Marina, que paga 670 euros más gastos por su habitación, gastaría entre 70 y 80 euros mensuales en el transporte público comprando viajes sueltos. El precio actual del billete de 10 viajes es de 7,30 euros, es decir, 0,73 euros por trayecto. La Comunidad de Madrid anunció entonces que promovería convenios con otras comunidades autónomas para que pudieran acogerse al Abono Joven y a la subvención asociada sin necesidad de empadronarse. Por el momento no se ha anunciado ninguno y aseguran que continúan trabajando en ello. Mientras, los jóvenes que, como Marina, llegan a la capital este curso, tienen que decidir qué hacer con su residencia administrativa. “Lo hago por obligación, no me queda más remedio si quiero ahorrar un poco. Para mi sorpresa, la web funciona realmente mal y, si llamas por teléfono, es un asistente virtual quien te atiende. Tambes ién se puede hacer online, pero tardan entre uno y tres meses en concedértelo si no hay ningún problema con la documentación”, lamenta.
500 euros por curso
“Si la Comunidad de Madrid decide seguir adelante con una medida como esta, debería, al menos, facilitar y agilizar los medios para obtener el empadronamiento. Por no hablar de que voy a perder el derecho a voto en mi ciudad y en mi comunidad autónoma, de la que querría seguir formando parte”, suma. Elsa, con 18 años recién cumplidos, llegó este miércoles a la residencia universitaria donde vivirá los próximos meses, en el barrio de Moncloa. Nacida en Burgos, cursará el grado en Economía por la Universidad Complutense de Madrid, en el campus de Somosaguas. “Necesitaré coger dos autobuses cada día para ir a clase y otros dos para volver. Estuve haciendo el cálculo sumando los trayectos hasta la universidad, las clase de inglés y los que haga cuando quiera ir al centro y serán unos 50 o 60 euros mensuales, es decir entre 450 o 540 euros a lo largo del curso académico”, sostiene. Un gasto incomprensible, dice, al que sus veteranos no tuvieron que enfrentarse el año pasado.

El autobús G de Ciudad Universitaria, a 30 de junio de 2026, en Madrid. / Eduardo Parra - Europa Press
“En Castilla y León, de donde vengo, cualquiera puede comprar una tarjeta de transporte y los viajes cuestan entre 20 y 50 céntimos. Aquí ya casi llegan al euro. Si un madrileño se fuese este año a estudiar a Burgos podría pagar lo mismo que cualquier ciudadano sin necesidad de empadronarse. Los que venimos a la capital nos vemos en una gran desventaja. Mudarse a esta ciudad y vivir en una residencia o un piso de estudiantes ya supone una gran cuantía económica como para estar jugando con los precios del transporte. A todo esto hay que sumarle la molestia de estar recargando la tarjeta cada 10 viajes”, apunta. Pese a todo, la joven cree que terminará solicitando el padrón. La situación cambia para Noelia. A punto de comenzar el doble grado en Educación Primaria y Pedagogía por la Universidad Complutense de Madrid, se ha instalado en uno de los colegios mayores que rodean Ciudad Universitaria, por lo que podrá ir hasta la facultad a pie.
"Es absurdo"
“Vengo de Ciudad Real, una ciudad bastante pequeña comparada con Madrid, así que el cambio ya iba a ser grande de por sí. Aún no he utilizado el transporte público en Madrid por mi cuenta, así que no sé exactamente cuánto voy a gastar al mes. Pero, teniendo en cuenta el precio del viaje simple sin estar empadronado, calculo que haré entre 15 y 20 trayectos semanales, gastando entre 50 y 60 euros al mes”, reflexiona. La joven, que se suma a la disconformidad de las anteriores, cree que la capital es lo suficientemente grande como para que el transporte público sea obligatorio en el día a día de muchas personas, tanto estudiantes como trabajadores: “Es una ciudad que recibe miles de estudiantes cada año de otras comunidades. Para casi cualquier cosa necesitas el metro, el autobús o el cercanías. Es absurdo que, para poder acceder a ellos a un buen precio, sea necesario estar empadronado, incluso para quienes están aquí por dos o tres meses”.

Estudiantes a la salida del metro de la línea 6 en Ciudad Universitaria, en Madrid. / David Castro
Si bien aún no sabe qué hará, todo apunta a que terminará empadronándose por la capital, aunque, de hacerlo, es por “no tener otra opción”. “Me veo perjudicada. Estaría bien que la Comunidad de Madrid se hiciera eco de nuestras protestas y buscase una solución”, añade. Nuria va por delante. Ya tiene cita para empadronarse. Será este jueves cuando tramite la solicitud y así obtener su abono cuanto antes. “Vengo de Pamplona a estudiar un máster y mi intención es quedarme a vivir en Madrid a largo plazo, así que no me molesta tanto. No tengo coche y para ir a clase necesito coger un autobús”, relata. Lleva 15 días en la capital y asegura que los bonos de 10 viajes no le duran “ni una semana”. “En cuanto hago algo más aparte de ir y volver de la universidad, se agotan”, insiste.
En el Consejo de Gobierno de este miércoles, el portavoz del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Miguel Ángel García Martín ha asegurado que “el ofrecimiento de convenios está abierto a todas las comunidades autónomas”. “Los servicios técnicos de la Consejería de Transportes, Infraestructuras y Vivienda están trabajando con algunas comunidades y llegarán o no a un acuerdo en función de los intereses de ambas partes. En cualquier caso, es un ofrecimiento abierto a todas las regiones que lo consideren oportuno”, ha concluido.