MADRID POR LAS RAMAS (VIII)
El jardín secreto de Madrid que sobrevivió a la desaparición de un convento y sigue escondido entre edificios: a pocos pasos del Palacio Real
No es un gran parque ni pretende serlo: es un pequeño jardín interior con árboles, caminos y zonas para sentarse que funciona como un refugio frente al ruido del centro

No se ve desde la calle y para encontrarlo hay que atravesar un discreto pasaje entre edificios

Madrid tiene rincones que parecen haberse quedado congelados en el tiempo. Lugares que sobreviven entre fachadas modernas, calles llenas de gente y edificios de viviendas sin llamar demasiado la atención.
Algunos conservan restos de palacios, conventos o huertas que formaron parte de la ciudad hace varios siglos y que hoy resultan casi invisibles para quien pasa por delante.
Uno de ellos es especialmente curioso porque no se ve desde la calle y para encontrarlo hay que atravesar un discreto pasaje entre edificios. Y es que al otro lado aparece un pequeño jardín con árboles, caminos y restos de muros históricos que poco tienen que ver con el Madrid que lo rodea.
Un jardín escondido desde el siglo XVII
Se trata del Huerto de las Monjas, también conocido como Jardín del Palacio O'Reilly, situado en pleno Madrid de los Austrias.
Su entrada se encuentra en la calle Sacramento 7, pero parte de su encanto está precisamente en que no parece la entrada de un jardín histórico. Hay que adentrarse entre edificios antes de encontrar este pequeño espacio verde que queda prácticamente oculto desde el exterior.
Su historia se remonta a 1615, cuando el duque de Uceda, Cristóbal Gómez de Sandoval y Rojas, impulsó la construcción del Convento del Santísimo Sacramento junto a su palacio.

Huerto de las Monjas, también conocido como Jardín del Palacio O'Reilly, situado en pleno Madrid de los Austrias / REDES
Aquí cultivaban sus alimentos las monjas Bernardas
En el convento vivía una comunidad de monjas cistercienses conocidas como las Bernardas y este pequeño jardín no nació como lugar de paseo: era su huerto.
Durante siglos, las religiosas utilizaron este espacio para cultivar hortalizas y árboles frutales destinados a la vida cotidiana del convento. Todo quedaba protegido detrás de altos muros, lejos de las miradas de quienes recorrían las calles próximas.
Sí, donde ahora hay coches, edificios y algunas de las calles más turísticas de Madrid, hace varios siglos había un huerto conventual completamente aislado del exterior.
Por suerte, todavía quedan pistas de aquel pasado. En algunos puntos pueden verse restos de los antiguos muros de ladrillo, mampostería y piedra de pedernal que delimitaban el recinto.

Durante siglos, las religiosas utilizaron este espacio para cultivar hortalizas y árboles frutales destinados a la vida cotidiana del convento / REDES
El convento desapareció, pero alguien decidió salvar el huerto
Pero la parte más curiosa de su historia llegó mucho después. El jardín permaneció encerrado detrás de los muros del convento hasta el siglo XX. En 1972, el antiguo conjunto religioso terminó desapareciendo y la parcela comenzó a transformarse con nuevas construcciones.
Podría haber sido el final del huerto, pero no lo fue. Los edificios modernos acabaron rodeándolo, mientras el pequeño jardín permaneció en su sitio.
Una parte del antiguo convento todavía sigue en pie
Aunque buena parte del complejo de las Bernardas desapareció, no todo se perdió. Muy cerca del Huerto de las Monjas todavía se conserva la antigua Iglesia del Sacramento, que formaba parte del mismo conjunto religioso y que actualmente es conocida como la Catedral de las Fuerzas Armadas o Catedral Castrense.

Muy cerca del Huerto de las Monjas todavía se conserva la antigua Iglesia del Sacramento / WIKIPEDIA
Un jardín a pocos minutos de los lugares más turísticos de Madrid
Una de las cosas que más sorprende del Huerto de las Monjas es precisamente su ubicación. Está en pleno centro, muy cerca de la Plaza de la Villa, la calle Mayor y el Palacio Real, pero queda suficientemente oculto como para que muchos madrileños nunca hayan entrado.
No es un gran parque ni pretende serlo. Es un pequeño jardín interior con árboles, caminos y zonas para sentarse que funciona como un refugio frente al ruido del centro.
Este pequeño paraíso se encuentra en la calle Sacramento 7, aunque dispone también de entrada por la calle del Rollo. El acceso es gratuito y puede incorporarse fácilmente a una ruta por el Madrid de los Austrias.
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