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LOS 'MADRIDES' QUE NO ESTAN EN MADRID (V)

Del Madrid de Burgos al cráter que lleva su nombre en Marte

Un pueblo de apenas 15 habitantes, rodeado de más de 50.000 cerezos en flor, comparte topónimo con un punto de la superficie marciana descubierto en 1979

Vista del Valle de las Caderechas desde la cima de El Mazo, en Quintanaopio, Burgos

Vista del Valle de las Caderechas desde la cima de El Mazo, en Quintanaopio, Burgos / Jorge Plaza Bárcena / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

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En Burgos existe un Madrid diminuto, perdido entre el paisaje rural del norte de la provincia. A millones de kilómetros, el mismo nombre figura también en la cartografía oficial de Marte: corresponde a un cráter de apenas 3,8 kilómetros de diámetro cuya denominación fue aprobada en 1979.

El recorrido continúa después de pasar por los lugares llamados Madrid en Estados Unidos, el municipio colombiano vinculado a la producción de flores, Motrid en Uzbekistán y los enclaves de México, Filipinas y el Madriz nicaragüense. Esta vez, la ruta comienza dentro de la península y termina en la superficie marciana.

Madrid de las Caderechas pertenece al municipio burgalés de Rucandio y apenas suma 15 habitantes, en pleno Valle de las Caderechas. Pero el entorno tiene su propia particularidad: las montañas que lo rodean actúan como barrera natural frente a los vientos fríos, generando un microclima poco habitual para esta zona del norte peninsular.

Madrid de las Caderechas, 15 habitantes entre miles de cerezos

Gracias a esas condiciones, más de 50.000 cerezos florecen cada primavera en el Valle de las Caderechas, generalmente entre mediados de marzo y mediados de abril. La relación de la zona con esta fruta no es reciente: la producción de cereza ya aparece documentada en textos del Monasterio de San Salvador de Oña de los siglos XI y XII, según la misma fuente provincial.

Hoy, la Marca de Garantía Cereza del Valle de las Caderechas ampara alrededor de una decena de variedades, y la comarca celebra cada primer fin de semana de julio una fiesta itinerante dedicada a la cereza. El valle también conserva huella medieval más allá de sus cerezos. En el barrio de Mazuela, dentro de la propia localidad, se encuentran los restos de la antigua ermita de Santa Eulalia, considerada un posible lugar de culto cristiano plenomedieval, según el catálogo patrimonial de la Junta de Castilla y León. De la construcción original se conservan hoy paredes de unos dos metros de altura.

Valle de las Calderechas

Valle de las Calderechas / valledecaderechas.com

El Gazetteer of Planetary Nomenclature, gestionado por el Servicio Geológico de Estados Unidos para la Unión Astronómica Internacional, registra oficialmente en Marte un cráter llamado Madrid. Tiene 3,80 kilómetros de diámetro, se encuentra en el hemisferio norte del planeta y su denominación fue adoptada en 1979.

La ficha aporta un detalle relevante sobre su origen. En lugar de presentarlo como un homenaje a la capital española, identifica la procedencia del nombre con la expresión Spanish tracking site, es decir, un emplazamiento español de seguimiento. El registro no precisa qué instalación concreta motivó la denominación, por lo que no permite atribuir directamente el cráter a la ciudad de Madrid.

España cuenta, sin embargo, desde los años sesenta con una importante instalación de seguimiento espacial que lleva Madrid en su denominación. El Madrid Deep Space Communications Complex está situado en Robledo de Chavela y forma parte de la red empleada para comunicarse con misiones que viajan por el sistema solar.

Cuando Robledo de Chavela retrató Marte por primera vez

La NASA explica que la antena DSS-61 de Robledo de Chavela quedó terminada en 1965, justo a tiempo para participar en la misión Mariner 4. A finales de aquella década fue adaptada también para servir como respaldo al programa Apolo y en 1980 su plato pasó de 26 a 34 metros de diámetro.

Mariner 4 protagonizó en julio de 1965 el primer sobrevuelo exitoso de Marte y proporcionó las primeras fotografías tomadas de cerca de otro planeta. Tras acercarse a unos 9.846 kilómetros de la superficie marciana, la sonda obtuvo 21 imágenes completas y parte de una vigésima segunda, según precisa la agencia estadounidense. Lo que mostraban esas fotografías no se había visto nunca antes: un terreno plagado de cráteres, observado con un nivel de proximidad hasta entonces inédito.

La espera por verlas, de hecho, dejó una de las anécdotas más peculiares de la exploración espacial. Tan impacientes estaban los técnicos del Jet Propulsion Laboratory por contemplar la primera imagen que no quisieron esperar al procesamiento definitivo: imprimieron los datos digitales en tiras de papel y colorearon los números a mano, como si se tratara de un dibujo por números.

Pie: Antenas del Madrid Deep Space Communications Complex, en Robledo de Chavela, uno de los tres centros que forman la Red del Espacio Profundo de la NASA

Pie: Antenas del Madrid Deep Space Communications Complex, en Robledo de Chavela, uno de los tres centros que forman la Red del Espacio Profundo de la NASA / MDSCC / INTA / Francisco "Paco" Moreno / NASA

Robledo de Chavela mantiene hoy antenas de dimensiones aún mayores. El Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial recoge entre las instalaciones del complejo una antena cuyo plato alcanza 70 metros de diámetro, además de varias de 34 metros.

La DSS-61 dejó de operar en misiones de espacio profundo en 1999, pero no desapareció: hoy funciona como radiotelescopio educativo dentro del proyecto PARTNeR, acercando la radioastronomía a estudiantes. Entre el Madrid de 15 habitantes rodeado de cerezos en Burgos y el cráter de apenas 3,8 kilómetros que lleva su nombre en Marte, queda esta antena de Robledo de Chavela como el vínculo real y verificable entre España y el planeta rojo — aunque el origen exacto del nombre del cráter siga sin confirmarse.