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MADRID POR LAS RAMAS (VII)

Uno de los grandes jardines históricos de Madrid solo estará abierto hasta finales de agosto: magnolios centenarios, esfinges y un palacio del siglo XVIII

La apertura de este verano permite recorrerlos mediante una visita guiada de unos 45 minutos

Este jardín histórico combina árboles centenarios, parterres geométricos, esculturas y dos maneras completamente distintas de entender el paisajismo europeo

Este jardín histórico combina árboles centenarios, parterres geométricos, esculturas y dos maneras completamente distintas de entender el paisajismo europeo / FUNDACIÓN CASA DE ALBA

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Victoria Saulyak

Victoria Saulyak

Madrid

Madrid tiene parques que forman parte de su identidad, pero también conserva jardines que apenas se perciben desde la calle. Espacios nacidos como fincas de recreo, huertas o jardines aristocráticos que han sobrevivido al crecimiento de la ciudad y que, en algunos casos, continúan escondidos detrás de altos muros y residencias privadas.

Uno de los ejemplos más sorprendentes está a escasos minutos de Plaza de España. Tras la fachada del Palacio de Liria, residencia madrileña de la Casa de Alba, se extiende un jardín histórico que combina árboles centenarios, parterres geométricos, esculturas y dos maneras completamente distintas de entender el paisajismo europeo.

Tras la fachada del Palacio de Liria se extiende un jardín histórico

Tras la fachada del Palacio de Liria se extiende un jardín histórico / PALACIO DE LIRIA

Un palacio que en el siglo XVIII estaba casi a las afueras de Madrid

Cuando el Palacio de Liria comenzó a levantarse, en 1767, esta zona no tenía nada que ver con la actual calle Princesa. La residencia se encontraba cerca de la puerta de San Joaquín, en el límite noroeste del Madrid de la época.

El edificio fue encargado por Jacobo Fitz-James Stuart y Colón, III duque de Berwick y de Liria. El primer arquitecto elegido fue el francés Louis Guilbert, aunque a comienzos de la década de 1770 fue sustituido por Ventura Rodríguez, una de las grandes figuras de la arquitectura española del XVIII. Las obras terminaron en 1785.

Hasta el nombre del palacio guarda una pequeña historia. Liria no hace referencia a un antiguo barrio madrileño, sino que procede del título de duque de Liria, relacionado con la localidad valenciana de Llíria, concedido a la familia del mariscal de Berwick tras sus servicios a Felipe V durante la Guerra de Sucesión.

Exterior del Palacio de Liria, residencia oficial de la Casa de Alba en Madrid, en una imagen de archivo.

Exterior del Palacio de Liria, residencia oficial de la Casa de Alba en Madrid / Paco Campos / EFE

El jardín delantero ni siquiera empezó siendo un jardín

Una de las curiosidades menos conocidas del Palacio de Liria, es que el espacio situado delante de su fachada principal fue concebido inicialmente como una plaza de armas. En los planos madrileños del siglo XVIII aparece incluso denominada como plaza del duque de Berwick.

Con el paso del tiempo, aquel espacio ceremonial fue transformándose siguiendo las modas paisajísticas europeas hasta adquirir el aspecto actual de jardín romántico inglés.

El césped, los senderos sinuosos y los grandes árboles buscan producir la sensación de una naturaleza mucho más espontánea. Entre la vegetación aparecen magnolios centenarios, cedros del Líbano, castaños de Indias y tejos, algunos convertidos ya en auténticos monumentos vivos del jardín.

Dos jardines distintos separados por un palacio

Al atravesar el entorno de Liria, el paisaje cambia por completo en la fachada posterior. Si delante domina la estética inglesa, detrás aparece un jardín mucho más ordenado, geométrico y casi escenográfico.

El responsable de buena parte de esa imagen fue Jean-Claude Nicolas Forestier, el célebre paisajista francés que rediseñó esta zona en 1916. Forestier fue una figura fundamental del paisajismo europeo de comienzos del siglo XX y dejó también una huella decisiva en lugares como el parque de María Luisa de Sevilla.

En Liria recuperó una composición de inspiración francesa basada en parterres simétricos, vegetación recortada y una perspectiva mucho más ordenada. En el centro aparece además una fuente atribuida a Ventura Rodríguez, que ayuda a organizar visualmente todo el conjunto.

El resultado permite pasar, en apenas unos metros, de la aparente libertad de un jardín inglés a la disciplina geométrica de uno francés.

Una de las curiosidades menos conocidas del Palacio de Liria, es que el espacio situado delante de su fachada principal fue concebido inicialmente como una plaza de armas

Una de las curiosidades menos conocidas del Palacio de Liria, es que el espacio situado delante de su fachada principal fue concebido inicialmente como una plaza de armas / REDES

Las misteriosas esfinges de Liria

Entre árboles, caminos y escaleras aparecen además varias esculturas que añaden otro punto de intriga al recorrido. Entre ellas destacan diez esfinges cuya historia exacta sigue planteando interrogantes.

No existe una certeza absoluta sobre cuándo comenzaron a ocupar sus actuales posiciones. Una de las hipótesis plantea que algunas pudieron formar parte antiguamente de la decoración del palacio y que Forestier participó después en su distribución por el jardín.

Las misteriosas esfinges de Liria

Las misteriosas esfinges de Liria / FUNDACIÓN CASA DE ALBA

Un jardín que sobrevivió a la destrucción del palacio

La etapa más dramática llegó en noviembre de 1936, durante la Guerra Civil, cuando el Palacio de Liria fue bombardeado y sufrió un grave incendio. La destrucción fue enorme: del edificio quedaron esencialmente en pie sus cuatro fachadas y se perdieron numerosas pinturas, muebles, documentos y libros.

Una parte fundamental de la colección artística había sido evacuada y consiguió salvarse. Algunas de las principales pinturas viajaron junto a obras del Museo del Prado hasta Ginebra después de pasar por Valencia, mientras otros fondos fueron protegidos en instituciones madrileñas.

La reconstrucción se prolongó durante años. El XVII duque de Alba recurrió a los proyectos del arquitecto británico Edwin Lutyens, aunque las obras serían ejecutadas posteriormente por Manuel Cabanyes.

Un rincón privado que ahora se puede recorrer

El Palacio de Liria continúa siendo residencia de la Casa de Alba, lo que explica que sus jardines hayan permanecido tradicionalmente más alejados del circuito habitual de parques madrileños.

La apertura de este verano permite recorrerlos mediante una visita guiada de unos 45 minutos. La temporada anunciada oficialmente se extiende hasta el 31 de agosto de 2026, con recorridos en horario de mañana y aforo limitado. La web del Palacio de Liria sitúa actualmente el precio de la visita específica a los jardines entre 9 y 10 euros, según modalidad.