Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

ENTREVISTA

Ana Locking abre su armario más personal: "Vivimos un momento de enorme presión estética"

La diseñadora repasa su trayectoria en 'Nostalgia / Utopía', una exposición que cuestiona los cánones de belleza y mira hacia una moda más libre: puede visitarse hasta el 27 de septiembre

Ana Locking, fotografiada en Madrid.

Ana Locking, fotografiada en Madrid. / JESÚS MADRIÑÁN

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid

Ana Locking lleva tres décadas haciendo de la moda algo más que una cuestión de formas: un territorio donde se cruzan el arte, la identidad, el deseo y la tensión de cada época. Formada en Bellas Artes y curtida primero en la irreverencia de Locking Shocking, desde 2008 firma con su nombre una trayectoria reconocida con el Premio Nacional de Diseño de Moda en 2020 y marcada por una voluntad constante de ensanchar los límites de la belleza. Ahora, buena parte de ese universo cabe en Nostalgia / Utopía, la retrospectiva de la Sala Canal de Isabel II que reúne 160 piezas de dos décadas de trabajo y que, tras superar los 48.000 visitantes, se ha prorrogado hasta el 27 de septiembre. No es una exposición concebida como álbum de recuerdos, sino como un autorretrato en movimiento: una conversación entre lo que fuimos y aquello que todavía imaginamos ser. Locking mira hacia atrás, sí, pero para preguntarse qué merece acompañarnos en el futuro.

P. La exposición reflexiona sobre la moda como relato, emoción y pensamiento. ¿Qué le gustaría que el público entendiera?

R. Me interesa, sobre todo, que haya una conexión real con el público y que este proyecto les plantee preguntas. Las historias están ahí, pero lo verdaderamente fértil es cuando algo que ves en una galería te acompaña después. Para mí, la moda es un lenguaje que se activa en quien la mira y la viste. Si alguien se pregunta algo sobre su identidad, el deseo o el tiempo que vivimos, entonces, el trabajo del comisario, Alberto Gonper, y el mío ya han hecho su recorrido.

P. Se exhiben 160 piezas, muchas de ellas emblemáticas de su trayectoria. ¿Qué criterio usó para decidir qué era importante y qué, aún siendo valioso, ojo, podía quedarse fuera?

R. El criterio ha sido narrativo. No queríamos hacer una cronología exhaustiva, sino construir relatos. Por ello, elegimos piezas que condensaran bien las ideas y los gestos creativos de cada una de las diferentes colecciones. A veces, una prenda muy conocida se queda fuera porque no aporta algo nuevo. Pero, a cambio, aparece otra quizá menos famosa que explica mejor el espíritu de una colección. En esta exposición lo importante no era acumular, sino revelar.

Uno de las piezas de la colección 'Realness'.

Uno de las piezas de la colección 'Realness'. / JESÚS MADRIÑÁN

P. ¿Qué papel juega lo fantástico en su obra?

R. Es una puerta abierta a otras realidades. No es tanto una evasión, sino otras formas de mirar lo cotidiano. Muchas de mis colecciones parten de algo tan real como una emoción y un recuerdo, pero cuando las atraviesas con lo fantástico aparece otra dimensión. Es como si la realidad mostrara las capas invisibles que se encuentran bajo lo cotidiano. En ese territorio híbrido es donde me siento más libre para contar historias.

P. Siempre ha defendido que vestirse es un acto de posicionamiento consciente. ¿Qué posición le interesa defender hoy con más claridad que hace 10 años?

R. La autenticidad y la reflexión. Vivimos un momento de enorme presión estética, donde todo parece diseñado para ser consumido rápidamente. Frente a eso, vestirse puede ser ese acto que muestre los valores que representas. Para mí, la moda sigue siendo una herramienta para pensar la identidad, no sólo para decorarla.

P. Pueden verse bocetos, dosieres y accesorios a lo largo del recorrido. ¿Qué le da más pudor enseñar y por qué aun así es importante exhibirlo?

R. Los bocetos, a veces, pueden ser un lugar vulnerable del proceso, son pensamientos todavía frágiles, pero precisamente por ello me parecía clave mostrarlos. Sin embargo, la videocreación me impresiona especialmente: ahí hablo de mis miedos, deseos, sueños y grietas como persona y creadora, ahí es donde me mando de cabeza al abismo emocional. En ocasiones, vemos la moda sólo como resultado final y se olvida que detrás hay dudas, ensayos y errores. Enseñar todo este recorrido humaniza la creación y conecta al espectador con la persona.

P. Al ver todo su trabajo reunido en una sala, ¿qué tema aparece como hilo rojo de tu trayectoria?

R. La identidad y el empeño por sofisticar cualquier tipo de realidad que me parezca reseñable. Muchas de mis colecciones hablan de quiénes somos y de cómo nos construimos, mientras que otras reflexionan sobre lo que sucede en el mundo y cómo afrontarlo. A veces, este hilo rojo aparece a través de la memoria y otras desde la reivindicación. Pero, en el fondo, siempre está la misma pregunta: cómo nos narramos a nosotros mismos y cómo pensamos la historia que nos ha tocado vivir.

Una de las piezas de la colección 'Kaspar Hauser'.

Una de las piezas de la colección 'Kaspar Hauser'. / JESÚS MADRIÑÁN

P. ¿Una retrospectiva puede ser también una toma de postura política?

R. Sí, esta retrospectiva tiene un compromiso social. Decide qué se muestra y desde qué relato se cuenta una trayectoria. En esta exposición la posición política no está en un discurso explícito, sino en la forma de mirar: en reivindicar la diversidad, en cuestionar ciertos modelos de belleza y en recordar que la moda también puede ser pensamiento crítico. Siempre me ha interesado más sugerir que imponer.

P. Echar la vista atrás tras 20 años de profesión, a veces, puede resultar incómodo. ¿Qué versión de sí misma le reconcilió gracias a esta exposición y cuál le discutió?

R. Me reconcilió la versión más intuitiva de mí misma, la que empezó a hacer moda desde la curiosidad y desde el deseo de contar historias.

P. ¿Qué le gustaría que permaneciera vivo y qué le gustaría que se quedara, por fin, en el pasado?

R. Por un lado, me gustaría que sobreviviera la curiosidad, la voluntad de experimentar y de mirar el mundo desde lugares inesperados. Eso es lo que me ha mantenido en movimiento todos estos años. Y, por otro, lo que me gustaría dejar atrás, quizá, es la idea de urgencia y de presión constante que acompaña a la moda.

P. Después de Nostalgia / Utopía, ¿cómo imagina su próximo proceso creativo?

R. Creo que será más íntimo y, tal vez, por ello, también más radical. Cuando una mira hacia atrás con cierta distancia entiende mejor qué partes de su trabajo son esenciales. Después de esta exposición he sentido una necesidad muy clara de volver a hacer colecciones y desfiles, pero desde un lugar distinto. Mirar atrás te obliga a preguntarte cuál es el verdadero sentido de seguir creando y, para mí, la respuesta está en recuperar un tiempo más lento para pensar, sentir y construir. Me interesa alejarme un poco de la lógica más consumista de la moda y volver a un proceso más honesto, más atento. No imagino la próxima colección como algo épico, sino como algo íntimo.