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LOS 'MADRIDES' QUE NO ESTAN EN MADRID (III)

Motrid, el 'Madrid' de Uzbekistán que Tamerlán nunca bautizó

La leyenda lo atribuye a un homenaje al embajador Ruy González de Clavijo, pero el nombre es anterior en más de 500 años

Plaza del Registán, en Samarcanda (Uzbekistán)

Plaza del Registán, en Samarcanda (Uzbekistán) / Ekrem Canli / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0

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En Samarcanda, Uzbekistán, existe un lugar cuyo nombre resulta familiar para cualquier español. La administración local utiliza Motrid, otras transcripciones recogen formas como Matrid o Maturid y algunos repertorios geográficos internacionales incluyen también Madrid entre las denominaciones asociadas al enclave. Uno de ellos registra actualmente Matrid como "lugar poblado" de Uzbekistán y señala expresamente Madrid como nombre alternativo.

Madrid no es, sin embargo, la denominación utilizada por las autoridades locales. En la documentación municipal aparece Motrid, nombre que sigue formando parte de la organización de Samarcanda y que incluso identifica uno de sus distritos electorales. Tras conocer los Madrides de Estados Unidos y el de Colombia, esta tercera entrega de la serie se desplaza hasta Asia Central, donde la coincidencia toponímica se cruza con un episodio documentado de la historia castellana: la llegada a Samarcanda de Ruy González de Clavijo, enviado del rey Enrique III, en 1404.

Motrid, hoy en Samarcanda

Motrid continúa formando parte de la Samarcanda contemporánea. Además del distrito electoral que lleva su nombre, el topónimo permanece en la cartografía actual y da nombre también a una mahalla o comunidad vecinal. El principal vínculo histórico asociado al nombre conduce a Abu Mansur al-Maturidi, teólogo suní que dio nombre a la escuela maturidí. Su complejo memorial se encuentra en el cementerio histórico de Chokardiza, dentro de Samarcanda, y no debe confundirse con el Motrid actual. En marzo de este año, la Presidencia de Uzbekistán informó de una amplia remodelación del recinto, con una mezquita, biblioteca, museo y espacios de investigación.

Un madrileño en la corte de Tamerlán

Samarcanda fue durante siglos uno de los grandes puntos de contacto de Asia Central. La UNESCO, que la incluyó en la Lista del Patrimonio Mundial en 2001, la define como un "cruce de culturas" y recuerda que la antigua Afrasiab fue fundada en el siglo VII a. C. Su periodo de mayor desarrollo llegó durante los siglos XIV y XV, bajo la dinastía timúrida. En 1403, Enrique III de Castilla envió una embajada a la corte de Timur, conocido en Occidente como Tamerlán. La misión estaba encabezada por Ruy González de Clavijo, a quien el archivo municipal Memoria de Madrid identifica como nacido en Madrid y miembro de una familia noble.

Representación de Ruy González de Clavijo, embajador de Enrique III que llegó a Samarcanda en 1404, en una litografía realizada por Rufino Casado en 1860

Representación de Ruy González de Clavijo, embajador de Enrique III que llegó a Samarcanda en 1404, en una litografía realizada por Rufino Casado en 1860 / Biblioteca Nacional de España

La expedición está documentada por la Biblioteca Nacional de España, que cataloga la Misión diplomática de Castilla a Samarcanda (1403-1406), y por la Embajada a Tamorlán, cuyo texto puede consultarse en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. La crónica señala que los enviados partieron en mayo de 1403 por orden de Enrique III. El viaje comenzó después de que Tamerlán derrotara en 1402 al sultán otomano Bayaceto I en la batalla de Ankara. Castilla buscaba estrechar relaciones con aquel poderoso gobernante y la comitiva recorrió el Mediterráneo, Anatolia, Persia y Asia Central hasta alcanzar Samarcanda en septiembre de 1404.

La leyenda que no encaja con las fechas

La semejanza entre los nombres y la presencia de un embajador madrileño en Samarcanda dieron lugar a una versión según la cual Tamerlán habría llamado Madrid a un enclave de la ciudad en homenaje a Clavijo, una denominación que posteriormente habría evolucionado hacia Matrid o Motrid. Las fuentes históricas consultadas no permiten acreditar ese supuesto cambio de nombre. La principal objeción procede de la propia historia de Samarcanda: un topónimo de la misma raíz está documentado varios siglos antes de la llegada de la embajada castellana.

El dato clave aparece en la figura de Abu Mansur al-Maturidi. La administración de la región de Samarcanda sitúa el nacimiento del teólogo hacia el año 870 en Moturid, Samarcanda, más de cinco siglos antes de que Clavijo llegara a la ciudad en 1404. La cronología impide, por tanto, atribuir el origen del topónimo a una decisión de Tamerlán posterior a la llegada del embajador.

Mausoleo de Abu Mansur al-Maturidi, uno de los principales teólogos del islam suní, en Samarcanda (Uzbekistán)

Mausoleo de Abu Mansur al-Maturidi, uno de los principales teólogos del islam suní, en Samarcanda (Uzbekistán) / Oltantr / Wikimedia Commons

Las fuentes recogen distintas grafías —Maturid, Moturid, Matrid y Motrid— en una región cuyos topónimos han pasado por diferentes lenguas, alfabetos y sistemas de transliteración. La administración de Samarcanda utiliza actualmente Motrid o Moturid, mientras que algunos repertorios internacionales incluyen también Matrid y Madrid. Esta última aparece, por tanto, como una variante geográfica contemporánea, pero la semejanza entre ambos nombres no demuestra un origen común.

Seis siglos después, la Ruta de la Seda llega a Madrid

La relación de Madrid con las grandes conexiones terrestres hacia Asia tuvo otro episodio en el siglo XXI. En 2014 llegó a la capital española el primer tren de mercancías procedente de Yiwu, en China, después de recorrer unos 13.000 kilómetros a través de Eurasia. La ruta no pasaba por Uzbekistán ni por Samarcanda. En 2016, el Ayuntamiento de Madrid presentó a la capital como Madrid, Ciudad de la Ruta de la Seda por su condición de estación terminal del corredor ferroviario Yiwu-Madrid, más de seis siglos después de la expedición castellana a Samarcanda.

En la Samarcanda actual existe Motrid, mientras que otras fuentes recogen las formas Matrid y Maturid y algunos repertorios incluyen Madrid como variante. La documentación histórica no permite atribuir el topónimo a Tamerlán ni a Clavijo: Moturid ya estaba vinculado a la región en época de Abu Mansur al-Maturidi, más de cinco siglos antes de la embajada castellana. La relación acreditada con Madrid está en el viaje de Clavijo a Samarcanda entre 1403 y 1406 y, ya en el siglo XXI, en el corredor ferroviario entre Yiwu y la capital española.