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LOS 'MADRIDES' QUE NO ESTAN EN MADRID (II)

Madrid también está en Colombia y es el mayor productor de flores del país

A 21 kilómetros de Bogotá, el municipio anteriormente Serrezuela combina hoy tradición agrícola, crecimiento urbano y una escena cultural en la que destaca la rapera Kei Linch

Panorámica de Madrid, Cundinamarca

Panorámica de Madrid, Cundinamarca / Catwiki01 - Wikimedia Commons (CC0)

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En el entorno de Bogotá hay un Madrid cuya historia pasa por un antiguo nombre, una estación de ferrocarril y una actividad que ha transformado buena parte de su paisaje. El municipio de Cundinamarca es hoy el mayor productor de flores de Colombia, con rosas, claveles y crisantemos que terminan en mercados situados a miles de kilómetros.

Después de recorrer en la anterior entrega de esta serie los pequeños Madrid repartidos por Estados Unidos, el topónimo adquiere aquí otra dimensión. Este Madrid ha pasado de una larga tradición agrícola a convertirse en un municipio en plena expansión, aunque conserva huellas de su pasado y una identidad que también se expresa en la cultura contemporánea.

Un Madrid a 2.540 metros de altitud

Madrid se encuentra al oeste de Bogotá, en la provincia de Sabana Occidente. Según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), está a unos 21 kilómetros de la capital colombiana y a 2.540 metros sobre el nivel del mar. El clima de la región y las características de sus terrenos favorecieron durante décadas la agricultura. Sobre esa base acabaría creciendo una potente industria florícola, mientras la proximidad a la capital impulsaba también el desarrollo urbano.

De acuerdo con las proyecciones del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el municipio alcanza en 2026 aproximadamente los 146.635 habitantes. Su nombre actual, sin embargo, es bastante más reciente que la propia población.

Antes fue Serrezuela

Durante buena parte de su historia, la localidad fue conocida como Serrezuela. El nombre actual procede de Pedro Fernández Madrid, político, escritor y educador colombiano del siglo XIX

Nació en La Habana en 1817, durante el destierro de su padre, José Fernández Madrid, que había presidido las Provincias Unidas de la Nueva Granada —sí, otro nombre con eco español—. Su infancia y juventud transcurrieron entre Colombia y Europa, y llegó a formarse en Londres antes de regresar al país. Con los años desarrolló una destacada carrera pública y llegó a presidir el Congreso.

Pedro Fernández Madrid

Pedro Fernández Madrid / Archivo

En 1864, con la salud ya deteriorada, abandonó la vida política y se retiró a Serrezuela. Allí pasó sus últimos años y murió en 1875. Como homenaje, la población acabó adoptando su apellido y pasó a llamarse Madrid, tal y como cuenta la Enciclopedia del Banco de la República de Colombia.

El cambio de nombre es una de las huellas que dejó el siglo XIX. Otra permanece físicamente en el municipio y remite a la época en la que el ferrocarril articulaba las comunicaciones de la región. La antigua estación del tren de la Sabana formó parte de la red que conectaba estas poblaciones con Bogotá y por la que durante décadas circularon viajeros y mercancías. Su presencia recuerda un Madrid muy diferente al municipio en expansión de la actualidad.

Las nuevas urbanizaciones han acompañado el aumento de población, y ese crecimiento también plantea problemas cotidianos. En julio de este año, la emisora colombiana La FM, recogió denuncias por la acumulación de residuos en calles y zonas comunes, incluso en áreas próximas a instalaciones deportivas y a un tanque de agua potable. Pese al avance urbano, una parte esencial de la economía local continúa vinculada al campo.

Una identidad construida alrededor de las flores

La Asociación Colombiana de Exportadores de Flores, identifica a Madrid como el principal productor del país. Sus cultivos superan las 1.300 hectáreas, generan empleo para más de 25.000 familias y representan alrededor del 13 % de la producción nacional.

Su peso resulta especialmente significativo en una región ya especializada en el sector. Según la Gobernación de Cundinamarca, el departamento concentra el 71 % de las hectáreas dedicadas a la floricultura colombiana y Madrid aporta aproximadamente el 18 % de su producción, por delante de Facatativá, El Rosal, Funza y Tocancipá.

Desde allí, buena parte de la producción entra en los circuitos internacionales. Estados Unidos es el principal mercado, mientras Canadá, Reino Unido, Países Bajos y Japón figuran entre otros destinos relevantes. Durante la campaña de San Valentín de 2025, el mercado estadounidense concentró el 80 % del valor de las exportaciones florícolas de Cundinamarca.

Tapete de flores en el parque central de Madrid, Cundinamarca

Tapete de flores en el parque central de Madrid, Cundinamarca / pedpervil@gmail.com - Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

La proximidad del aeropuerto internacional El Dorado facilita el traslado rápido de un producto especialmente perecedero. Las flores también ocupan el espacio público y las celebraciones: durante el Festival de las Flores de 2025, según Asocolflores, las empresas del sector donaron unos 500.000 tallos para elaborar carrozas, silletas y tapetes, y cerca de 3.000 artistas participaron en el desfile inaugural. Pero la cultura del Madrid actual también se expresa lejos de los cultivos: una de sus figuras más conocidas procede del rap.

Del cultivo al rap

De Madrid es Kei Linch, nombre artístico de Karla Lucía Cajamarca. La rapera y compositora alcanzó proyección nacional tras llegar a la final de Factor X y El Tiempo, uno de los principales diarios de Colombia, la ha situado entre las voces destacadas del rap y de la escena alternativa del país.

Su vínculo con el municipio aparece incluso en sus letras. En De la Esquina al Cielo, publicada en 2020, menciona directamente su lugar de origen con el verso Madrid, sabana está en el mapa, tierra de cantantes. En junio de este año publicó junto a Oblivion’s Mighty Trash Bluzz, un tema centrado en la identidad, el sacrificio y las raíces del rap colombiano.