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DENUNCIA

La invasión silenciosa de los ríos de Madrid: el 45% de las especies de peces ya son foráneas

La Plataforma Ecologista Madrileña denuncia que las especies exóticas invasoras están desplazando a la fauna autóctona y pide actuar a la Comunidad de Madrid, el Canal de Isabel II y la Confederación Hidrográfica del Tajo

El Arroyo del Aguilón se nutre de las aguas del Río Lozoya dejando paisajes que parecen sacados de cuento

El Arroyo del Aguilón se nutre de las aguas del Río Lozoya dejando paisajes que parecen sacados de cuento / Archivo

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Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

Los ríos de la Comunidad de Madrid están cambiando de habitantes. Y no precisamente para bien, según la Plataforma Ecologista Madrileña. La organización advierte de que el 45% de las especies de peces presentes en la región son ya alóctonas o foráneas, una presión creciente que, asegura, está desplazando a las especies autóctonas y alterando el equilibrio de los ecosistemas acuáticos.

Un problema que ya domina buena parte de los ríos

La fotografía que dibuja la Plataforma Ecologista Madrileña es contundente. Según sus datos, casi una de cada dos especies de peces presentes en la región procede de fuera de los ecosistemas madrileños. "Muestreos realizados por la Administración Regional revelan un panorama desolador: estaciones de control donde no se halló ni rastro de especies autóctonas, mientras que son marginales aquellos que permanecen libres de invasoras. Ni siquiera los tramos trucheros, los mejor conservados de nuestros ríos, se libran de estas especies ajenas a nuestras aguas", ha alertado la plataforma.

Plataforma Ecologista Madrileña advierte del riesgo en los ríos madrileños por las especies invasoras

Plataforma Ecologista Madrileña advierte del riesgo en los ríos madrileños por las especies invasoras / PLATAFORMA ECOLOGISTA MADRILEÑA

La organización considera que este avance no es casual. Detrás de muchas introducciones aparece la actividad humana: antiguas sueltas de peces para fomentar la pesca deportiva, utilización de ejemplares como cebo vivo, liberación de especies de acuario o movimientos asociados a actividades recreativas.

Del lucio al siluro: décadas de introducciones

Algunas de estas especies llevan décadas instaladas en los ríos españoles. El lucio, por ejemplo, fue liberado en 1949 por el antiguo ICONA con ejemplares procedentes de Francia para favorecer la pesca deportiva. Las primeras sueltas se realizaron en los estanques del Palacio de Aranjuez y, desde allí, la especie terminó expandiéndose por la cuenca del Tajo y otros ríos.

El black bass siguió un camino parecido. Originario del sureste de Estados Unidos, fue introducido también por la Administración ambiental a comienzos de los años 50 para la pesca recreativa.

El caso del siluro es distinto. Fue introducido ilegalmente en 1974 por pescadores alemanes en el Ebro y, desde entonces, se ha extendido por distintas cuencas, entre ellas la del Tajo. La plataforma asegura que ya ha sido detectado en el Jarama.

Archivo - Zona de cultivos afectada por el desbordamiento del Río Jarama, a 12 de marzo de 2025, en San Fernando de Henares (Madrid). El Ayuntamiento de Madrid mantiene activado su plan de inundaciones a nivel 0 de alerta, no por la previsión de lluvias,

Archivo - Zona de cultivos afectada por el desbordamiento del Río Jarama, a 12 de marzo de 2025, en San Fernando de Henares (Madrid). El Ayuntamiento de Madrid mantiene activado su plan de inundaciones a nivel 0 de alerta, no por la previsión de lluvias, / Alberto Ortega - Europa Press - Archivo

También hay especies cuyo origen está relacionado con la liberación de peces de acuario, como el pez gato o la percasol, y otras introducidas con una finalidad muy distinta. La gambusia llegó a España en 1921 para combatir la malaria en las marismas del Guadalquivir.

Depredación, enfermedades y ecosistemas alterados

El problema no es solo que haya más especies. Es lo que hacen una vez se instalan. El siluro actúa como un gran depredador y puede alimentarse de peces y aves acuáticas. La gambusia compite por el alimento y puede desencadenar alteraciones en toda la cadena trófica. Otras especies introducidas pueden transmitir enfermedades y parásitos o hibridarse con ejemplares autóctonos.

Uno de los casos que más preocupa a los ecologistas es el de la trucha común, por el riesgo de pérdida de poblaciones mejor adaptadas a los ríos de la región.

La plataforma sostiene que los efectos ya son visibles. La boga, muy extendida por los ríos madrileños a finales del pasado siglo, ha quedado reducida a pequeñas poblaciones en algunos tramos del Lozoya, el alto Jarama y el Alberche.

Los barbos comizo y las tencas han desaparecido prácticamente de los cauces madrileños, mientras que solo los barbos comunes parecen resistirse a desaparecer. A esta regresión se suma la situación de la trucha común, cuya presencia también se ha reducido de forma notable en algunos ríos de la región.

La carpa, la gran invasora de Madrid

Si hay una especie que simboliza este problema es la carpa común (Cyprinus carpio). Según la Plataforma Ecologista Madrileña, es la especie exótica invasora más extendida de los ríos y embalses de la región. Está presente en lagunas, tramos medios y bajos de los ríos y también en masas de agua declaradas trucheras, como los embalses de Pinilla, Atazar, Miraflores de la Sierra o Navacerrada.

Su impacto va mucho más allá de la competencia con otros peces. Al buscar alimento, la carpa remueve el fondo y aumenta la turbidez del agua. Esa menor transparencia reduce la entrada de luz y dificulta el desarrollo de las plantas acuáticas.

También puede arrancar vegetación que sirve de refugio y zona de reproducción para peces pequeños, anfibios e invertebrados. Además, el movimiento de los sedimentos libera nutrientes como fósforo y nitrógeno, lo que puede favorecer procesos de eutrofización y empeorar la calidad del agua.

El foco sobre la trucha arco iris

La trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss) ocupa un lugar destacado en las críticas de los ecologistas. La plataforma sostiene que su presencia ha contribuido al retroceso de la trucha autóctona en la cuenca del río Cofio y asegura que en 2024 se soltaron 2.775 kilos de ejemplares en los ríos Cofio y Lozoya.

La especie está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, aunque la normativa contempla excepciones para determinados cotos intensivos de antigua existencia.

Los ecologistas recuerdan además que puede actuar como vector del parásito Myxobolus cerebralis, causante de la "enfermedad del torneo" en otros salmónidos.

Un pez pequeño con una enorme capacidad de expansión

No todas las amenazas son grandes depredadores. El pez chino o gobio asiático (Pseudorasbora parva), detectado en la cuenca del Manzanares, mide apenas unos centímetros, pero su capacidad de reproducción es muy elevada. Según la plataforma, puede duplicar su población en quince meses, depreda sobre huevas y alevines y puede transportar un parásito capaz de afectar a otros ciprínidos. La organización también alerta de la presencia de lucioperca en los embalses de San Juan y Valmayor.

El río Manzanares a su paso por Madrid.

El río Manzanares a su paso por Madrid. / Ayuntamiento de Madrid

Los ecologistas acusan a la Comunidad de falta de estrategia

La Plataforma Ecologista Madrileña centra buena parte de sus críticas en la Consejería de Medio Ambiente, dirigida por Carlos Novillo. Sostiene que el departamento carece de una estrategia "para enfrentar este desastre biológico" y considera insuficientes las actuaciones actuales. "La escasa intervención que realiza se limita a las actuaciones de la llamada "Patrulla Fauna" que realiza anualmente la extracción de pequeñas poblaciones de EEI en ríos de poco caudal, charcas y lagunas", ha señalado.

También acusa a la Administración autonómica de haber ignorado durante años advertencias sobre la posible llegada de siluros al Jarama y cuestiona las sueltas de trucha arco iris.

Asimismo, la plataforma también critica las dificultades para acceder a los datos completos sobre el estado de los ecosistemas acuáticos. Según denuncia, la Comunidad "es la única administración autonómica que practica una opacidad persistente desde hace años, impidiendo el acceso a los informes originales de los muestreos e inventarios que se realizan".

"Este ocultamiento de los datos originales es una grosera vulneración de las leyes de transparencia, que incluso se hace desafiando al Defensor del Pueblo", ha afirmado.

Un plan conjunto para recuperar los ríos

Ante esta situación, los ecologistas reclaman una actuación coordinada entre la Consejería de Medio Ambiente, el Canal de Isabel II y la Confederación Hidrográfica del Tajo. Piden planes de erradicación de especies invasoras, restauración de riberas y hábitats fluviales, campañas de información y la eliminación de barreras abandonadas que mantienen "enjaulados" algunos ríos, como el Tajuña. También reclaman a la Consejería que deje de liberar especies exóticas invasoras en los cauces. "Queremos que los ríos sean parte de ese medio ambiente sano al que tenemos derecho a disfrutar, según indica la Constitución de 1978", han concluido.

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