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MADRID POR LAS RAMAS (III)

El parque escondido de Madrid que conserva una muralla de más de mil años: una joya histórica a pocos pasos de la Almudena

Los restos de la vieja muralla fueron declarados Monumento Histórico-Artístico en 1954 y continúan siendo una pieza fundamental para comprender el nacimiento de la ciudad

Este lugar está a escasos metros de la Catedral de la Almudena y el Palacio Real

Este lugar está a escasos metros de la Catedral de la Almudena y el Palacio Real / PEXELS

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Victoria Saulyak

Victoria Saulyak

Madrid

A pocos minutos de algunos de los monumentos más fotografiados de Madrid existen rincones por los que los ciudadanos pasan sin saber la historia que hay detrás de ellos. Lugares que han quedado en un segundo plano frente a los grandes reclamos turísticos de la capital, pero que conservan vestigios capaces de explicar cómo era la ciudad muchos siglos antes de convertirse en la metrópoli que conocemos hoy.

Uno de ellos se encuentra en pleno centro y permite viajar hasta los orígenes de Madrid sin necesidad de entrar en un museo. Entre jardines, cipreses y caminos, aparece un tramo de muralla levantado hace más de mil años, cuando la ciudad todavía era conocida como Mayrit.

El Parque del Emir Mohamed I, el jardín que recuerda el nacimiento de Madrid

Ese lugar es el Parque del Emir Mohamed I, situado junto a la Cuesta de la Vega y a escasos metros de la Catedral de la Almudena y el Palacio Real. Fue inaugurado en 2010 y diseñado con referencias a la tradición andalusí, pero lo sorprendente se encuentra justo detrás de sus parterres: aquí se conserva uno de los principales tramos de la muralla islámica de Madrid, levantada en el siglo IX.

Entre mediados y finales del siglo IX, durante el periodo de Al-Ándalus, el emir Muhammad I de Córdoba impulsó la creación de Mayrit como enclave fortificado en la frontera septentrional del territorio andalusí.

Aquella primera población tenía poco que ver con la metrópoli actual. El recinto amurallado protegía un área de alrededor de cuatro hectáreas formada por el alcázar y la almudaina y contaba con accesos como las puertas de la Vega, Santa María y la Sagra. Siglos antes de Gran Vía, la Puerta del Sol o el barrio de Salamanca, el origen urbano de Madrid estaba concentrado precisamente en este entorno de la cornisa occidental.

Parque del Emir Mohamed I, situado junto a la Cuesta de la Vega y a escasos metros de la Catedral de la Almudena y el Palacio Real

Parque del Emir Mohamed I, situado junto a la Cuesta de la Vega y a escasos metros de la Catedral de la Almudena y el Palacio Real / VÍA INSTAGRAM @PASIONPORMADRID

Más de 120 metros de muralla

La gran sorpresa aparece al acercarse al límite del jardín. Allí se conserva un tramo de más de 120 metros de la antigua muralla, construido con sílex y piedra caliza y reforzado por torreones de planta cuadrangular.

Y es que esto no es únicamente una curiosidad arqueológica. Los restos de la vieja muralla fueron declarados Monumento Histórico-Artístico en 1954 y continúan siendo una pieza fundamental para comprender el nacimiento de la ciudad.

Un jardín inspirado en Al-Ándalus

Este parque no intenta competir en tamaño con otros grandes espacios verdes madrileños. El diseño actual recupera referencias a los jardines andalusíes mediante parterres geométricos, cipreses, caminos pavimentados y una fuente central con forma de estrella. Entre su vegetación destacan además un almez y una higuera, señalados por el Ayuntamiento como los ejemplares arbóreos más antiguos del recinto.

Se conserva un tramo de más de 120 metros de la antigua muralla, construido con sílex y piedra caliza y reforzado por torreones de planta cuadrangular

Se conserva un tramo de más de 120 metros de la antigua muralla, construido con sílex y piedra caliza y reforzado por torreones de planta cuadrangular / WIKIPEDIA

Un plan diferente para redescubrir el Madrid de los Austrias

Lo mejor es que descubrir el Parque del Emir Mohamed I no requiere mucho tiempo. Precisamente por eso funciona tan bien como complemento de una ruta por el centro histórico.

Desde aquí se puede continuar hacia la Catedral de la Almudena y el Palacio Real, subir hacia la calle Mayor o descender en dirección a la calle Segovia y enlazar después con La Latina y Las Vistillas.

También puede convertirse en el punto de partida de una ruta por el Madrid islámico. La presencia musulmana dejó huellas en diferentes puntos del casco histórico, desde el trazado de las antiguas murallas hasta espacios relacionados con la población mudéjar que permaneció en Madrid después de la conquista cristiana.