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RECONSTRUCCIÓN DE HÁBITAT

Entre 14 y 33 neandertales pudieron habitar el Valle alto del Lozoya hace 90.000 años: "Utilizaban el entorno de manera puntual, sobre todo para cazar"

La investigación, liderada por una doctoranda de la Universidad Complutense de Madrid, cuestiona la idea de que los entornos de montaña eran poco aptos para la ocupación humana durante el Pleistoceno

Imagen del Valle de los Neandertales, en Pinilla del Valle, Madrid.

Imagen del Valle de los Neandertales, en Pinilla del Valle, Madrid. / JAVIER TRUEBA

Pablo Tello

Pablo Tello

Madrid

Lejos de ser un paisaje marginal, el valle alto del Lozoya pudo constituir uno de los enclaves más favorables para la supervivencia de los neandertales en el centro de la Península Ibérica hace unos 90.000 años. Así lo concluye una investigación liderada por Beatriz Trejo (29), doctoranda de la Universidad Complutense de Madrid, que, mediante la combinación de datos paleontológicos, modelos ecológicos y reconstrucciones del paisaje, estima que este territorio tuvo capacidad para sostener grupos de entre 14 y 33 individuos. El trabajo, basado en el registro fósil de la Cueva del Camino, en el yacimiento del Calvero de la Higuera, en Pinilla del Valle, aporta una nueva perspectiva sobre la adaptación de los neandertales a ecosistemas de montaña y refuerza la hipótesis de que estos espacios pudieron actuar como refugios ecológicos durante el Pleistoceno Superior.

La estimación ha sido realizada en base al estudio de los mamíferos de la zona gracias al registro fósil que hay en el yacimiento. Vista la distribución en el valle, hemos podido concluir que existía un nivel de recursos capaz de alimentar a un grupo de estas características”, explica Beatriz Trejo. La madrileña, graduada en Ciencias Ambientales y especializada en Biología de la Conservación, aborda las reconstrucciones de hábitats en el Pleistoceno a partir de la distribución de los mamíferos en su tesis doctoral: “Desde pequeña me han gustado los animales y pronto me interesé por su forma de desenvolverse en el medio natural”. El proyecto, publicado en Landscape Ecology, parte de los registros humanos y de grandes mamíferos documentados en la cueva madrileña.

Varias personas trabajan en la excavación del Valle de los Neandertales, a 18 de agosto de 2023, en Madrid (España). El Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid inicia hoy la XXII edición de la campaña de excavaciones en el Valle de los Neandertales, ubicado en Pinilla del Valle, temporada en la que se trabajará en cuatro yacimientos situados en el Calvero de laHiguera (Abrigo de Navalmaíllo, Cueva de la Buena Pinta, Cueva Des-Cubierta y Cueva Chica). Rafael Bastante / Europa Press   (Foto de ARCHIVO) 18/08/2023. 18 AGOSTO 2023;EXCAVACIÓN;PREHISTORIA;ARQUEOLOGÍA;ARQUEÓLOGO;MUSEO;2023 EN IMÁGENES;

Varias personas trabajan en la excavación del Valle de los Neandertales, en Madrid. / Rafael Bastante / Europa Press

“Sólo eso ya sienta la base de que había recursos y, por tanto, neandertales. Aunque la montaña es un medio de difícil supervivencia, este enclave pudo haber actuado como un refugio donde se facilitasen los recursos. De ahí el objetivo de esta investigación, que trata de ver cómo estos humanos se relacionaban con el paisaje”, añade. Vista la distribución del entorno, Trejo y el resto del equipo llegaron a la conclusión de que este grupo de neandertales no habitaba el valle de forma permanente, sino que lo hacía de manera puntual y concreta: “Era un conjunto poco numeroso que, probablemente se desplazaba hasta la localización para llevar a cabo estrategias como la caza”. Si bien el rango es “relativamente amplio”, se trata de un grupo reducido, algo común hace 90.000 años que “entraba y salía del paisaje con frecuencia”.

Cubil de hienas

Para conocer el potencial del valle como hábitat para los neandertales, los investigadores reconstruyeron la distribución y abundancia de nueve especies de grandes herbívoros identificadas en el yacimiento: rinoceronte, caballo, uro, rebeco, ciervo, gamo, corzo, jabalí y castor. Mediante modelos que integran información fósil y paleoclimática, estimaron la biomasa disponible como recurso para los grupos humanos y evaluaron la capacidad del ecosistema para sostener población. “El yacimiento es lo que se conoce como un cubil de hienas, donde estas escondían a sus crías y llevaban todas sus presas. Ahí hay registros de muchos mamíferos. Nos interesan estos nueve porque son los que pudieron conformar la dieta de los neandertales”, sostiene.

GRA111. PINILLA DEL VALLE (MADRID), 06/09/2015.- Trabajos arqueológicos en una nueva cueva descubierta en el yacimiento del nuevo parque "Valle de los Neandertales", presentado hoy por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. El sitio arqueológico que configura el parque es el resultado de doce años de hallazgos de restos en este asentamiento madrileño. EFE/Angel Díaz

Trabajos arqueológicos en Cueva del Camino, uno de los yacimientos del conjunto arqueológico y paleontológico del Calvero de la Higuera. / Angel Díaz / EFE

No todos habitaban las montañas de la misma forma, siendo, por ejemplo, mucho más sencilla y frecuente la caza de cérvidos que la de cabras y rebecos. “Había una gran densidad de ciervos debido a las variables climáticas y la topografía del terreno, entre otras cosas”, suma. El modelo ecológico que Trejo ha empleado para reconstruir el paisaje madrileño, ha permitido, a partir de las especies de mamíferos localizadas, estudiar cómo estos se distribuían en el paisaje: “A partir de ahí, hemos obtenido una densidad poblacional y una biomasa de presas, que conforman lo que los humanos podrían utilizar como recurso. Una vez ese dato sale a la luz, se puede estimar el número de humanos que pudieron mantener estos alimentos”.

Refugio ecológico

Las condiciones montañosas, aparentemente desfavorables, hacen de este enclave un sujeto “ideal” para su investigación. “Es más hostil que cualquier otro terreno de la Península Ibérica. Sin embargo, cuenta con un amplio registro de mamíferos y restos humanos. Al ser un área pequeña, permite tener datos algo más localizados”, añade. Junto a Guillermo Rodríguez-Gómez, investigador de la Universidad de Sevilla y Theodoros Karampaglidis, investigador de la Universidad de Castilla-La Mancha, la joven apunta que se trata de un refugio ecológico. “Significa que tendrían una alta disponibilidad de recursos en un entorno más complejo, situado en el centro de la península. Tener localizados estos puntos pudo ayudarles a prosperar”.

MD75. MADRID, 11/09/07.- Dos molares neandertales con más de 63.400 años de antig¸edad es el hallazgo más preciado de los conseguidos en los yacimientos arqueológicos de Pinilla del Valle durante la campaña de este verano, lo que supone la localización de los primeros fósiles humanos en Madrid en los últimos 25 años. Los dos molares, que pertenecen "al segundo y tercer molar del lado izquierdo de la boca y son de un hombre de entre 30 y 35 años que usaba palillos, por los surcos localizados en los dientes", según explicó el codirector de las excavaciones, Juan Luis Arsuaga. EFE. Arqueología, paleontología. Fósiles humanos, molares

Dos molares neandertales con más de 63.400 años de antigüedad hallados en los yacimientos arqueológicos de Pinilla del Valle. / EFE

La principal aportación del trabajo es que permite pasar de una descripción del registro faunístico a una estimación cuantitativa de la capacidad ecológica del territorio. Esto nos ayuda a entender mejor las condiciones que hicieron posible la presencia neandertal en paisajes de montaña del interior peninsular”, expresa Rodríguez-Gómez. Beatriz, por su parte, asegura que, pese a la complejidad del entorno, “se puede llegar a explotar de alguna manera”. “Esta tesis aporta más conocimientos acerca del entorno y de este yacimiento de importancia internacional. No deja de ser nueva información que ayuda a comprender cómo vivían estos neandertales”, zanja.