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GANADERÍA

El madrileño que forma a pastores de toda España para promover el relevo generacional: "Si hemos existido 6.000 años, podremos con otros 50"

Fernando García Dory es el alma al frente de la Escuela de Pastores, un proyecto que nació en 2004 y desarrolla su actividad entre la Sierra de Guadarrama y la Sierra Norte de Madrid, Casa de Campo y Picos de Europa

Algunos de los alumnos de Fernando en la Escuela de Pastores.

Algunos de los alumnos de Fernando en la Escuela de Pastores. / CEDIDA / SANTIAGO DE LA VEGA

Pablo Tello

Pablo Tello

Madrid

Que Fernando pasase su infancia a caballo entre la sierra madrileña y Picos de Europa ofrece muchas pistas del por qué de su vocación hoy en día. Licenciado en Bellas Artes, Sociología Rural y Agroecología, lidera el proyecto Escuela de Pastores, una iniciativa formativa impulsada por la organización Campo Adentro, que busca preservar y actualizar el oficio del pastoreo y facilitar su relevo generacional. “Mi relación con ambos lugares es biográfica. Siempre me sentí muy insla pirado por la cultura ganadera en el campo, en parte, gracias a mi padre, que dedicó gran parte de su vida a la recuperación de razas autóctonas de ganado vacuno y equino”, explica Fernando García Dory (1978). Desde el año 2004, complementa la transmisión de los conocimientos tradicionales de los pastores con una formación adaptada a las necesidades actuales de la ganadería extensiva.

Fernando García Dory junto a sus alumnos durante la parte teórica del curso.

Fernando García Dory junto a sus alumnos durante la parte teórica del curso. / CEDIDA / SANTIAGO DE LA VEGA

Fernando junto a un rebaño durante el curso de pastoreo en Picos de Europa.

Fernando junto a un rebaño durante el curso de pastoreo en Picos de Europa. / CEDIDA / SANTIAGO DE LA VEGA

Cuando estudiaba en Madrid vi a mucha gente con ilusión de ser pastor o con ganas de vivir en el campo sin un conocimiento real de lo que es la profesión en muchos casos”, señala. Por eso, cada año, García recibe a un grupo de aprendices a los que ofrece formación teórica sobre materias como zootecnia, ecología, veterinaria o elaboración de productos lácteos. Seguidamente, completan el aprendizaje con prácticas junto a profesionales del gremio: “Nuestro objetivo es también cumplir con la otra necesidad y, que los pastores mayores, que van envejeciendo, puedan traspasar todo su conocimiento y su explotación a alguien joven. Les acercamos a un modo de vida más allá de una profesión”. La iniciativa está también dirigida a pastores en activo dispuestos a ampliar sus conocimientos, con el objetivo de mantener vivo un oficio ligado al territorio, la cultura rural y la gestión de ecosistemas de montaña.

Mujeres jóvenes

“En alguna ocasión también hemos hecho viajes didácticos de intercambio de pastores a otras zonas de Europa, encuentros en la sede o jornadas de pastoreo urbano en Madrid y hacemos actividades para colegios y familias”, añade. El curso inicia entre febrero y marzo, con la apertura de plazas. Las clases teóricas comienzan en mayo de forma online y presencial. Y es en junio cuando empieza la parte práctica, que se alarga hasta septiembre u octubre: “Los alumnos cambian cada 15 días y acompañan a Nel Cañedo, nuestro pastor tutor en la montaña de Picos de Europa”. Con unos 40 alumnos por temporada, predomina la presencia femenina, con mujeres de entre 25 y 35 años como perfil principal. La mayoría procede de entornos urbanos de todo el país y con un trasfondo “universitario”. Algunos alumnos, dice, han comprado un terreno que les gustaría poner en marcha y no saben por dónde empezar. Otros, en cambio, necesitan un cambio de vida.

Fernando García Dory junto a varios alumnos durante las clases.

Fernando García Dory junto a varios alumnos durante las clases. / CEDIDA / SANTIAGO DE LA VEGA

Fernando García Dory junto a uno de los profesores y varios alumnos en la Escuela de Pastores.

Fernando García Dory junto a uno de los profesores y varios alumnos en la Escuela de Pastores. / CEDIDA / SANTIAGO DE LA VEGA

Son diferentes motivaciones y, aunque la mayoría suele acabar el curso, sólamente un 10% permanece trabajando en el sector por la dificultad de dar el salto a la hora de crear una empresa agraria más o menos viable”, señala. Y es que, pese a iniciativas como la suya, la profesión no deja de experimentar un declive en gran parte del país. “Cuando hablamos del pastor hay que entender que existen muchas realidades en el mapa. Un pastor puede ser la persona que un propietario de ganado tiene contratada para llevar las ovejas, como sucede en la zona de Castilla-La Mancha. Los pastores son, digamos, peones agrarios. En zonas de alta montaña, varios ganaderos se juntan para pagarles un sueldo y que cuiden a sus animales durante el verano. Es lo que se conoce como pastor asalariado y cada vez es más común, sobre todo en Francia o Suiza, donde llegan a cobrar más de 3.000 euros mensuales. En España no se llega a esas cifras, pero también hay mucha demanda”, relata.

Pastor asalariado

Fernando asegura que cada caso y región son diferentes y lo único que necesita la formación de pastores es adoptar una visión de futuro. En la escuela, por ejemplo, se incluyen nuevas asignaturas cada año, como son la prevención de incendios con rebaños, pastor y género, servicios socioambientales con rebaños o uso de nuevas tecnologías: “Los recientes fuegos en la comarca y su mayor intensidad y escala nos recuerdan la situación tan explosiva en la que estamos, con un medio rural abandonado, un crecimiento descontrolado de las zonas arbustivas y un menor número de ganaderías extensivas que limpien el monte”. La Escuela de Pastores recibe propuestas de ayuntamientos que ofrecen empleo y casa a quien quiera trasladar sus rebaños a la montaña. Sin embargo, sabe que la imagen “bucólica” del pastor de los años 20 “jamás volverá”.

Imagen de los alumnos y un guarda rural en Picos de Europa.

Imagen de los alumnos y un guarda rural en Picos de Europa. / CEDIDA / SANTIAGO DE LA VEGA

Fernando García Dory durante una de las clases de la Escuela de Pastores

Fernando García Dory durante una de las clases de la Escuela de Pastores / CEDIDA / SANTIAGO DE LA VEGA

El madrileño se desplaza este mes de agosto a Mongolia para asistir a la Asamblea Mundial de Pastoralistas, un encuentro internacional que organiza la Escuela de Pastores Campo Adentro con más de 400 delegados. En ella se tratarán cuestiones que afectan políticas, el oficio del pastoreo, la prevención de la desertificación o la lucha contra el cambio climático. Mirando al futuro, Fernando no cree que la profesión vaya a desaparecer a corto plazo. Al menos, si él puede impedirlo: “Cada vez son más los jóvenes interesados. Si hemos existido 6.000 años, podremos con otros 50”.