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CULTURA

Antonio Najarro reivindica desde Japón la danza española: "Es mucho más que flamenco"

El coreógrafo madrileño estrena este sábado en Kawaguchi su nuevo 'Bolero', inspirado en la obra maestra de Ravel, en el arranque de una gira por Japón que continuará en Nagoya y Tokio hasta el 30 de agosto

El coreógrafo madrileño Antonio Najarro llevará la danza española a Japón con una versión contemporánea de Bolero.

El coreógrafo madrileño Antonio Najarro llevará la danza española a Japón con una versión contemporánea de Bolero. / Javier Naval

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Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

Antonio Najarro podría hablar solo del estreno. De la emoción de presentar este sábado en Japón su nuevo 'Bolero', inspirado en la obra maestra de Maurice Ravel. De las chácaras canarias, las castañuelas, la capa española o las batas de cola que viajarán con su compañía de este sábado por Kawaguchi, Nagoya y Tokio hasta el 30 de agosto. Pero el coreógrafo madrileño quiere aprovechar ese escaparate internacional para lanzar un mensaje que lleva años repitiendo dentro y fuera de los escenarios: la danza española necesita más espacio, más visibilidad y menos tópicos.

"La danza española es mucho más que el flamenco", reivindica Najarro, exdirector del Ballet Nacional de España y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. No lo dice contra el flamenco, sino contra la reducción de una tradición artística mucho más amplia a una sola imagen reconocible en el exterior. Para él, la danza española es escuela bolera, danza estilizada, folclore, flamenco, ballet clásico, interpretación y una exigencia técnica que rara vez se explica al gran público.

Antonio Najarro, al frente de una compañía que lleva la danza española a escenarios internacionales con una mirada contemporánea.

Antonio Najarro, al frente de una compañía que lleva la danza española a escenarios internacionales con una mirada contemporánea. / Javier Naval

"Tiene que estar mucho más presente"

Najarro siente que la danza española ha viajado mucho, pero todavía no ha llegado a todos los lugares donde debería estar. Ha pasado por los Juegos Olímpicos, el Museo del Prado, Disney, la ópera, la alta costura, el patinaje artístico y los grandes teatros de Asia y Europa. Sin embargo, su principal reivindicación mira hacia dentro. "La danza española tiene que estar mucho más presente en los medios de comunicación y en televisión", defiende. A su juicio, España aún no es plenamente consciente del valor cultural y de la capacidad de proyección exterior que tiene esta disciplina. "Todavía no somos conscientes del valor cultural y de la vitrina cultural tan importante que es de cara al mundo", sostiene.

El coreógrafo compara esa falta de presencia con otros países que sí han convertido su danza en un símbolo de identidad cultural. Cita el caso de Rusia, donde, recuerda, existen programas de televisión dedicados a la danza y el público acude al teatro con una naturalidad comparable a la afición que en España despierta el fútbol.

La Comunidad de Madrid lleva a un centenar de centros educativos su programa de danza con profesores auxiliares.

La Comunidad de Madrid lleva a un centenar de centros educativos su programa de danza con profesores auxiliares. / Comunidad de Madrid

La reivindicación de Najarro no es solo mediática. También es institucional. El bailarín reclama desde hace tiempo una estructura estable para la danza en España, un espacio de referencia que permita darle continuidad, visibilidad y reconocimiento. "No tenemos un Teatro Nacional de la Danza y eso lo necesitamos para asentar la danza donde tiene que estar en España", reclama. Para Najarro, del mismo modo que existen grandes sedes para la música, la ópera, la zarzuela, el teatro clásico o el teatro contemporáneo, la danza debería contar con un espacio propio.

Ese teatro, sostiene, no sería solo un edificio. Sería una forma de reconocer una tradición artística que España exporta con éxito, pero que no siempre protege o comunica con la misma fuerza dentro de sus fronteras.

Mucho más que una etiqueta

Esa defensa explica también el origen de su propia compañía. Najarro decidió abandonar el Ballet Nacional de España en el año 2000, cuando era primer bailarín, para crear un proyecto privado con una idea muy concreta: mostrar fuera de España que la danza española no se agotaba en el flamenco.

"Formé mi propia compañía privada con el objetivo de mostrarle al mundo que la danza española es mucho más que el flamenco", recuerda. No fue fácil. Durante los primeros años, admite, tuvo que incluir la palabra flamenco en los títulos de sus espectáculos para abrirse paso en los circuitos internacionales. Era una llave comercial, una forma de hacerse entender antes de poder ampliar el relato.

Antonio Najarro celebra el Día Mundial de la Danza

Antonio Najarro celebra el Día Mundial de la Danza / Museo del Prado

Después llegó el momento de desprenderse de esa etiqueta. "A partir de ahí, el público nacional e internacional empezó a ver que la danza española es mucho más que el flamenco y mucho más diversa", señala. Aun así, insiste, todavía queda trabajo por hacer.

Parte de ese trabajo pasa por explicar mejor qué hay detrás de un bailarín de danza española. Najarro lo resume con una frase contundente: "La danza española es, para mí, la más compleja de los estilos de danza de todo el mundo".

La razón, dice, está en la cantidad de lenguajes que exige dominar. Un intérprete de danza española debe tener una base sólida de ballet clásico, conocer el folclore español "de norte a sur y de este a oeste", bailar flamenco, trabajar la danza estilizada y sostener personajes sobre el escenario. "Al mismo tiempo tienen que ser actores también", resume.

Ese es el tipo de intérprete que busca para su compañía: bailarines versátiles, técnicamente fuertes y capaces de pasar de la precisión de una castañuela a la carga escénica de una capa española o la fuerza de una bata de cola. En el elenco que viaja a Japón hay 14 bailarinas y bailarines españoles. Aproximadamente un 60% son madrileños, según calcula el propio Najarro.

Japón como escaparate

El estreno de este sábado en Kawaguchi llega, por tanto, como algo más que una cita artística. Japón es un país donde Najarro ha trabajado muchas veces y donde el 'Bolero' de Ravel ocupa un lugar especial en el imaginario escénico. Durante su etapa al frente del Ballet Nacional de España, recuerda que llevar esta pieza en el repertorio era casi una condición habitual para actuar allí.

Ahora vuelve con su propia lectura, una creación que combina danza española, flamenco y danza contemporánea, con una estética roja y negra, depurada y elegante. El recorrido continuará el 25 de agosto en Nagoya y finalizará en Tokio, con funciones los días 28, 29 y 30. La última cita será en el Teatro Nacional de Tokio.

El Bolero de Antonio Najarro dialoga con la música de Ravel desde una mirada contemporánea de la danza española.

El Bolero de Antonio Najarro dialoga con la música de Ravel desde una mirada contemporánea de la danza española. / Cedida

El programa incluye también 'Alento', uno de los espectáculos más representativos de la Compañía Antonio Najarro, con cinco músicos en directo y una mirada plural sobre los estilos de la danza española.