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CUANDO MADRID ERA UNA VILLA (II)

La muralla medieval de Madrid que sigue oculta entre los edificios de Cava Baja

Tras siglos integrado en una propiedad privada, el número 30 conserva un lienzo de unos 19 metros de longitud y 11,5 de altura que apenas puede intuirse desde la calle

La Cava Baja conserva bajo sus edificios numerosos vestigios del Madrid medieval, entre ellos un gran tramo de la muralla cristiana integrado en el número 30

La Cava Baja conserva bajo sus edificios numerosos vestigios del Madrid medieval, entre ellos un gran tramo de la muralla cristiana integrado en el número 30 / Asqueladd / Wikimedia Commons

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Entre los bares, restaurantes y viviendas de la Cava Baja se conserva un tramo de grandes dimensiones de la muralla medieval de Madrid. Está en el número 30 de la calle, en un punto por el que discurría la antigua fortificación cristiana de la ciudad.

Tras conocer cómo el Fuero de Madrid de 1202 regulaba incluso los insultos y las injurias entre vecinos, la mirada al Madrid medieval se dirige ahora a las huellas que aquella ciudad dejó en sus calles. Una de las más sorprendentes permanece oculta en el número 30 de la Cava Baja.

El lienzo alcanza aproximadamente 19 metros de longitud y 11,5 metros de altura y se sitúa en la medianería con los números 26 y 28, según recoge Madrid, territorio medieval, una publicación dedicada a los vestigios conservados del Madrid medieval.

Su autor, José Ignacio Ortega Cervigón, doctor en Historia Medieval y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, señala precisamente Cava Baja 30 cuando se le pregunta por los restos medievales de la capital que, a su juicio, merecerían ser mucho más conocidos.

Una muralla escondida entre viviendas

"Hay algunos tramos de la muralla cristiana ocultos incluso por las edificaciones posteriores, como los de la calle Cava Baja, número 30, que tienen unas dimensiones sorprendentes, dentro de una propiedad particular", explica Ortega Cervigón a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA.

El medievalista menciona también entre los restos más antiguos de la ciudad los lienzos de la muralla musulmana situados junto a la catedral de la Almudena. Parte de aquella primera fortificación puede contemplarse hoy al aire libre; otros fragmentos, en cambio, quedaron ocultos a medida que Madrid crecía y se levantaban nuevas construcciones.

Los lienzos de la muralla musulmana junto a la catedral de la Almudena se encuentran entre los restos medievales más antiguos conservados en Madrid

Los lienzos de la muralla musulmana junto a la catedral de la Almudena se encuentran entre los restos medievales más antiguos conservados en Madrid / Luis García / Wikimedia Commons — CC BY-SA 2.0.

Madrid contó primero con un recinto defensivo islámico en torno al núcleo surgido en el siglo IX. Tras la incorporación de la villa al dominio cristiano y su posterior crecimiento, comenzó a construirse, a finales del siglo XI, una segunda muralla de mayores dimensiones.

Según la documentación del Ayuntamiento de Madrid, este nuevo recinto llegó a delimitar unas 35 hectáreas. Su trazado discurría por espacios que hoy forman parte del centro histórico, entre ellos el entorno de la calle de Segovia, Don Pedro, Cava Baja, Puerta Cerrada y Cava de San Miguel.

Cuando la ciudad comenzó a extenderse más allá de aquellos límites, la fortificación fue perdiendo su utilidad defensiva. Algunos sectores desaparecieron, mientras que otros se aprovecharon como muros de carga o medianerías de los edificios que fueron levantándose posteriormente. Así consiguieron sobrevivir fragmentos que, siglos después, continúan formando parte de la trama urbana.

¿Por qué Cava Baja se llama "cava"?

También el nombre de la calle conserva una huella de aquel sistema defensivo. En determinados sectores, las murallas disponían de fosos conocidos como "cavas", que reforzaban la protección de la villa allí donde el terreno no ofrecía suficiente defensa natural.

El Ayuntamiento relaciona esos antiguos fosos con varios nombres que continúan presentes en el callejero madrileño: Cava Alta, Cava Baja y Cava de San Miguel. Con el crecimiento urbano perdieron su función, fueron colmatándose y acabaron integrados en una ciudad que ya se extendía más allá del antiguo recinto amurallado.

La Cava Baja tampoco es el único punto cercano donde se conserva la muralla cristiana. En la calle del Almendro, por ejemplo, permanece un lienzo de unos 16 metros de longitud, que salió a la luz tras la demolición de un inmueble en 1967 y fue restaurado posteriormente por el Ayuntamiento.

Dos épocas del Madrid medieval en un mismo solar

El número 30 de Cava Baja guarda además restos anteriores a la propia muralla cristiana. Las excavaciones arqueológicas realizadas en el inmueble documentaron silos relacionados con la ocupación islámica de los siglos X y XI, estructuras excavadas en el terreno que servían para almacenar alimentos y otros productos.

En un mismo solar conviven así testimonios de dos momentos distintos del Madrid medieval: los silos vinculados a la ocupación islámica y el tramo de la fortificación cristiana levantada posteriormente. El inmueble conserva, por tanto, huellas correspondientes a distintas etapas del desarrollo de la ciudad medieval.

La protección de las murallas históricas de Madrid no se limita a los fragmentos visibles desde la vía pública. En 2023, el Ayuntamiento aprobó un Plan Especial de Protección de las murallas de Madrid, que comprende tanto el recinto islámico como el cristiano y alcanza también parcelas privadas en las que existen restos documentados o podrían localizarse nuevos vestigios.