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CULTURA

De Pozuelo de Alarcón a Tokio: Antonio Najarro ultima su 'Bolero' antes de su estreno mundial en Japón

El coreógrafo madrileño estrena mundialmente su particular visión de la obra de Ravel en Japón, que incorpora chácaras canarias y capas con vida propia

La Compañía Antonio Najarro afronta el reto de transformar el crescendo de Ravel en una pieza de danza española.

La Compañía Antonio Najarro afronta el reto de transformar el crescendo de Ravel en una pieza de danza española. / Cedida

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Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

Antonio Najarro pondrá este martes rumbo a Japón con una de esas obras que parecen no agotarse nunca: Bolero, una nueva lectura de la partitura inmortal de Maurice Ravel convertida ahora en estreno mundial de danza española.

El bailarín y coreógrafo madrileño, director de la Compañía Antonio Najarro, exdirector del Ballet Nacional de España y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2023, estrenará mundialmente su nuevo Bolero que se presentará del 22 al 30 de agosto en Kawaguchi, Nagoya y finalmente en Tokio.

El Bolero de Antonio Najarro dialoga con la música de Ravel desde una mirada contemporánea de la danza española.

El Bolero de Antonio Najarro dialoga con la música de Ravel desde una mirada contemporánea de la danza española. / Cedida

Antes de poner rumbo al país nipón, la compañía afronta este lunes su último ensayo general en el Mira Teatro de Pozuelo. Horas después, Najarro y sus bailarines volarán catorce horas para iniciar una gira que convertirá esta nueva lectura del célebre Boléro en una carta de presentación internacional de la danza española. La pieza, además, no será un estreno aislado: formará parte del próximo espectáculo que la compañía presentará la próxima temporada en España, avanza Najarro a El Periódico de España.

Japón, el país que esperaba un Bolero

La elección de Japón no es casual. El país mantiene desde hace décadas una relación muy especial con el Boléro de Ravel y con la danza española. "En Japón hay algo muy curioso, y es que desde hace muchísimos años ellos son tesorosos del Bolero de Ravel", explica Najarro.

Durante su etapa al frente del Ballet Nacional de España, entre 2011 y 2019, recuerda que una de las condiciones habituales para viajar con la compañía al país era incluir esta obra en el repertorio. "Una de las premisas para visitar con la compañía Japón era llevar en el repertorio del espectáculo el Bolero de Ravel", señala.

El coreógrafo madrileño Antonio Najarro llevará la danza española a Japón con una versión contemporánea de Bolero.

El coreógrafo madrileño Antonio Najarro llevará la danza española a Japón con una versión contemporánea de Bolero. / Javier Naval

Ese vínculo ha terminado convirtiéndose en el punto de partida de su nueva creación. Después de dos años sin regresar a Japón con su propia compañía, los promotores japoneses le propusieron trabajar sobre esta pieza. El reto no era menor. "Siempre me ha dado mucho respeto coreografiar el Bolero de Ravel porque es una música que se ha coreografiado muchísimo", reconoce. Desde la versión emblemática de Maurice Béjart hasta las numerosas lecturas contemporáneas y españolas, la obra ha sido transitada por grandes nombres de la danza.

Precisamente por eso, Najarro buscaba una mirada propia. "Yo siempre con mis ballets y con mis creaciones apunto a crear novedad, a intentar crear coreografías que no han sido nunca antes vistas en cuanto a estilo, concepción, escena o vestuario", afirma. El resultado le ha convencido hasta el punto de incorporarlo al repertorio estable de la compañía: "Estoy muy contento con el resultado. De hecho, he decidido integrarlo en lo que será mi nuevo espectáculo que estrenaremos el año que viene".

Chácaras, castañuelas y capas con vida propia

El nuevo Bolero mantiene algunos de los elementos más reconocibles de la danza española, pero los lleva a un lenguaje contemporáneo. Hay bata de cola, capa española, castañuelas y una paleta visual marcada por el rojo y el negro. "En mis creaciones doy mucha importancia a la elegancia", subraya Najarro. Esa elegancia, explica, aparece en el movimiento, en la mezcla de danza española, flamenco y danza contemporánea, y también en un vestuario diseñado expresamente para la pieza, "muy depurado, muy minimalista, con cortes de faldas y camisas muy especiales y novedosos".

La gran sorpresa está en el sonido. Por primera vez, Najarro introduce en el Bolero las chácaras canarias, un instrumento ancestral de percusión originario de La Gomera. Las descubrió e incorporó en su anterior espectáculo, Romance sonámbulo, inspirado en poemas de Federico García Lorca, y ahora las recupera para dialogar con las castañuelas. "Son como unas castañuelas de folclore español, pero más gordas, con forma muy redonda, y se tocan con una técnica totalmente diferente", explica.

El estreno mundial de Bolero refuerza la proyección internacional de la Compañía Antonio Najarro.

El estreno mundial de Bolero refuerza la proyección internacional de la Compañía Antonio Najarro. / Cedida

El hallazgo encaja con la propia naturaleza de la música de Ravel, construida sobre una base rítmica constante y un crescendo imparable. "Como hay una base rítmica tan constante desde el principio al final, pensé que las chácaras le iban a dar una fuerza y una profundidad", cuenta. En escena, el sonido de las chácaras interpretadas por los hombres contrasta con el de la castañuela tradicional de las mujeres. "Eso es algo que yo no había visto, y la verdad es que es muy hipnótico", afirma.

También la capa española tendrá un papel protagonista. Najarro la ha utilizado en muchas de sus creaciones y la considera uno de sus elementos escénicos más reconocibles. "Me gusta que parezca que la capa tiene vida propia", explica. En esta pieza, asegura, llega un momento en el que "los bailarines desaparecen y son las capas las que están flotando en el aire".

Catorce bailarines para un reto técnico

La pieza está interpretada por 14 bailarinas y bailarines, todos españoles, con un elenco en el que, según Najarro, aproximadamente un 60 % son madrileños. No es un dato menor para un creador nacido en Madrid y muy vinculado a la ciudad. "Yo soy madrileño. Vivo en el Rastro, en la Ribera de Curtidores", apunta con orgullo castizo.

La exigencia técnica, dice, es máxima. "Para defender este Bolero hace falta versatilidad, porque hay que defender todos los estilos y todas estas técnicas diferentes", explica. Para Najarro, la danza española es uno de los lenguajes más complejos del mundo porque exige dominar varias disciplinas a la vez: escuela bolera, danza estilizada, folclore español y flamenco, además de una sólida base de ballet clásico e interpretación escénica.

"El bailarín de danza española tiene que dominar el ballet clásico como un bailarín de ballet clásico, todo el folclore español, el flamenco y la danza estilizada", resume. Ese es, precisamente, el perfil que busca en su compañía: intérpretes capaces de sostener la precisión técnica, la fuerza escénica y la carga emocional de una pieza marcada por la repetición y la acumulación.

La danza española viaja a Japón con el estreno mundial de Bolero, la nueva propuesta de Antonio Najarro.

La danza española viaja a Japón con el estreno mundial de Bolero, la nueva propuesta de Antonio Najarro. / Cedida

El coreógrafo ha concebido el Bolero como una sucesión de escenas con distintas emociones. La repetición musical de Ravel no se traduce en monotonía, sino en una acumulación de imágenes. "He querido crear diferentes escenas, cada una con un mensaje, y que cada una hipnotice y emocione al público por algo concreto", explica. Las batas de cola, las capas que parecen flotar solas y el choque sonoro entre castañuelas y chácaras construyen esa progresión.

Del Mira Teatro de Pozuelo al Teatro Nacional de Tokio

El último ensayo general tendrá lugar este lunes en el Mira Teatro de Pozuelo, donde la compañía es residente. Allí no solo prepara sus estrenos, sino que desarrolla una labor de divulgación de la danza en el municipio, con actividades en colegios, trabajos con personas con discapacidad y ensayos abiertos para acercar al público el proceso creativo.

"Somos compañía residente de El Mira", recuerda Najarro. Eso les permite realizar ensayos técnicos, pruebas de vestuario, iluminación y escenografía antes de viajar o estrenar. También mostrar al público lo que suele quedar fuera del escenario: el trabajo del coreógrafo, del compositor, de los músicos, de los bailarines y de los diseñadores. "En cuanto el público conoce el valor, el trabajo y el sacrificio que hay en una profesión, eso crea mucho interés", defiende.

La gira arrancará el 22 de agosto en Kawaguchi, continuará el 25 de agosto en Nagoya y llegará después a Tokio, donde habrá funciones los días 28, 29 y 30. La última cita será en el Teatro Nacional de Tokio, un espacio de gran formato que cerrará el recorrido japonés. "La venta va muy bien", avanza Najarro, que ya grabó hace unos meses material profesional de la obra en el Mira Teatro para la promoción en televisiones, medios y soportes gráficos en Japón.