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CONSUMO

Ni a 20 grados ni apagándolo cada rato: cómo usar bien el aire acondicionado para ahorrar durante la ola de calor en Madrid

Jesús Pozo, jefe de ventas de aires acondicionados y calefacción de Hisense, recomienda fijar el aire acondicionado en torno a los 26 grados, anticipar el mantenimiento de los equipos y apoyarse en toldos, persianas y ventiladores para reducir el consumo

El aire acondicionado: un aliado frente a las altas temperaturas, pero que también conlleva riesgos cuando no existe mantenimiento y control de los sistemas.

El aire acondicionado: un aliado frente a las altas temperaturas, pero que también conlleva riesgos cuando no existe mantenimiento y control de los sistemas. / Crédito: u_ssfofehsaj en Pixabay.

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Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

Cuando llega una ola de calor, el gesto es casi automático: cerrar ventanas, encender el aire acondicionado y bajar el mando hasta que la casa parezca una nevera. El problema llega después, cuando el alivio de unos días se convierte en una factura mucho más alta. Mantener una vivienda fresca en verano no depende solo de poner el aire, sino de usarlo bien.

Jesús Pozo, jefe de ventas de aires acondicionados y calefacción de Hisense, defiende que el confort térmico y el ahorro energético pueden ir de la mano si se aplican algunas pautas sencillas: no enfriar en exceso, evitar encendidos y apagados constantes, ayudar a la máquina con toldos y persianas, revisar los filtros y controlar la humedad interior.

La primera clave está en el termostato. Según Pozo, una de las recomendaciones más efectivas es seleccionar una temperatura en torno a los 26 grados. "Es suficiente para garantizar confort y consumo equilibrado", explica.

Bajar mucho más el aire acondicionado puede dar una sensación de frescor rápido, pero también obliga al equipo a trabajar más. Y eso se nota en el consumo. "Cada grado que reducimos aumenta bastante la factura", advierte el experto.

Mejor estable que encender y apagar

Otro error habitual es apagar y encender el aire varias veces al día pensando que así se ahorra. Pozo sostiene que, en los momentos de más calor, puede ser más eficiente mantener el equipo funcionando a una temperatura moderada y estable. "El pico de encender y apagar constantemente consume más que mantenerlo de manera prolongada durante el momento de mayor demanda", señala.

La tecnología inverter, habitual ya en muchos equipos, ayuda precisamente a ajustar la potencia a la demanda real de la estancia. Es decir, el aparato no trabaja siempre al máximo, sino que modula su funcionamiento para mantener la temperatura.

Persianas, toldos y cortinas: el truco más sencillo

El aire acondicionado no debería trabajar solo. Cuanto menos calor entre en casa, menos esfuerzo tendrá que hacer el equipo para enfriar. Por eso, Pozo recomienda recurrir a gestos básicos: bajar persianas, correr cortinas, usar toldos o reforzar las protecciones solares durante las horas de más sol.

"Cuanto menor sea la carga térmica que tenga la vivienda, menor va a ser el esfuerzo del equipo y, por tanto, el consumo eléctrico que necesite para llegar a esos 26 grados", explica.

En plena ola de calor, cerrar bien la casa durante las horas centrales del día puede ser tan importante como elegir una buena temperatura en el mando.

Ventilador y aire acondicionado: una buena combinación

El ventilador no enfría el aire, pero sí puede mejorar la sensación térmica y ayudar a reducir las horas de uso del aire acondicionado. Pozo recomienda combinar ambos sistemas según el momento del día.

Durante las horas de mayor calor, el aire acondicionado puede mantener la vivienda en una temperatura confortable. Por la noche, en cambio, un ventilador de techo puede ser suficiente para muchas personas y consume mucho menos.

"Si el usuario puede en determinados momentos equilibrar el consumo mediante ventiladores y aire acondicionado, mucho mejor, porque va a seguir estando confortable y va a reducir seguro la factura de la luz", apunta.

Los filtros, mejor antes de junio

El mantenimiento también influye en el consumo. Un aire acondicionado con filtros sucios funciona peor, filtra menos y necesita más esfuerzo para climatizar la estancia. La recomendación de Pozo es revisar los equipos al menos una vez al año.

Eso sí, conviene no esperar al primer golpe de calor. "Muchas veces nos acordamos de esa limpieza de filtros o incluso de instalar el aire acondicionado ya en mayo o junio, cuando los instaladores están en plena ola de instalación", explica. Su consejo es adelantarse y hacerlo en febrero, marzo o abril.

En un split, algunos filtros pueden lavarse en casa y dejarse secar correctamente antes de volver a colocarlos. En sistemas de conductos, lo recomendable es acudir a una empresa especializada.

La humedad también da calor

No todo depende de los grados. La humedad relativa puede aumentar mucho la sensación de agobio dentro de casa, especialmente en zonas costeras. Pozo recomienda mantenerla alrededor del 50%.

Si el equipo de aire acondicionado incorpora control de humedad o función de deshumidificación, puede ayudar a mejorar el confort sin necesidad de bajar demasiado la temperatura. También hay gestos cotidianos que empeoran el ambiente interior. Uno de ellos es tender ropa dentro de casa. "Secar ropa en el interior aumenta mucho la humedad y la sensación de agobio", advierte.

Equipos eficientes y aires portátiles

Para quienes estén pensando en comprar un aparato nuevo, el experto aconseja fijarse en la eficiencia energética. Un equipo más eficiente puede ser más caro al principio, pero consume menos y se amortiza con el uso.

Pozo también destaca el auge de los aires acondicionados portátiles, que han crecido con fuerza en los últimos veranos. Su ventaja principal es que no requieren una instalación compleja y pueden moverse de una estancia a otra o incluso llevarse a una segunda vivienda.

La fórmula no pasa por renunciar al aire acondicionado, sino por usarlo con cabeza: temperatura en torno a los 26 grados, funcionamiento estable en las horas de más calor, filtros limpios, persianas y toldos durante el día, ventiladores como apoyo y control de la humedad.

En una ola de calor, la casa puede mantenerse fresca sin convertir el aire acondicionado en el enemigo de la factura. El secreto está en no pedirle a la máquina que haga sola todo el trabajo.