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MÚSICA

Qué fue de Javier Gurruchaga, el iconoclasta y provocador artista vasco que fundó la Orquesta Mondragón

El cantante y actor, que empezó trabajando de botones en un banco, triunfó en la industria musical y a finales de los 90 fue juzgado y absuelto en el caso Arny

Javier Gurruchaga está celebrando los 50 años de la Orquesta Mondragón.

Javier Gurruchaga está celebrando los 50 años de la Orquesta Mondragón. / EUROPA PRESS

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Madrid

A principios de 1996 saltaba a la luz la investigación sobre una trama de corrupción de menores en un pub de ambiente gay de Sevilla. Durante meses, nombres de acusados fueron sumándose a una larga lista, produciéndose una auténtica caza de brujas y un gran revuelo mediático porque entre el casi medio centenar de imputados se encontraban personajes conocidos como Jesús Vázquez, Jorge Cadaval y Javier Gurruchaga. Claro que el llamado Caso Arny dio un giro radical cuando su principal testigo, un joven toxicómano y delincuente llamado José Antonio Sánchez Barriga, se retractó de todas sus acusaciones en televisión. En concreto confesó que se animó a interponer aquella primera denuncia bajo presión policial y que el jefe de policía del Grupo de Menores de Sevilla le había encargado un “trabajito” que consistía en acusar a una serie de famosos a cambio de dinero. Vamos, una infamia en toda regla.

Sorprendentemente, la jueza de instrucción del caso se negó a incorporar al sumario esa nueva declaración suya, lo que obligó a todos los acusados a sentarse en el banquillo. Aunque hubo una periodista, Inmaculada Casal, esposa de la cantante María del Monte, que entonces cubría Tribunales en Canal Sur y logró llevar el nuevo testimonio de Sánchez Barriga a los informativos de la cadena pública andaluza. Esto fue decisivo a la hora de empezar a desmontar toda aquella mentira. De hecho, la sentencia de la Audiencia de Sevilla terminó absolviendo a 33 de los 49 procesados, entre ellos los nombrados unas líneas más arriba, y quedó demostrado que todo fue una farsa para inculpar a famosos gais (todavía hoy no está claro del todo con qué motivo).

03.12.2025. MADRID. El actor y cantante Javier Gurruchaga en Madrid. Foto: Alba Vigaray

Javier Gurruchaga, fotografiado en Madrid. / ALBA VIGARAY

Tras ser absueltos de un delito de prostitución de menores, varios de los implicados dijeron cómo habían vivido todo. El cantante y actor Javier Gurruchaga dio por ejemplo una rueda de prensa criticando la “chapucera” instrucción del caso y cargando contra los periodistas por el “linchamiento” que había sufrido como consecuencia de ello, aunque acabó cantándoles Imagine, la canción de John Lennon, para reconciliarse con ellos. "He vivido una caza de brujas que espero que no afecte a mi carrera", comentó poco después, a lo que añadió que su mejor terapia consistiría en seguir trabajando. “Mi mayor preocupación era cómo podía afectar todo el proceso y el juicio del caso Arny a mi carrera profesional. Porque yo vivo del favor de un público que afortunadamente no he perdido, pese a las falsas imputaciones y a una especie de juicio popular y paralelo que hemos padecido los implicados en el caso Arny".

Por suerte, aquella pesadilla no pudo con el artista vasco, nacido en San Sebastián en 1958. Hijo único de un matrimonio humilde, cuando tenía siete años su madre, hija de txistularis, lo apuntó al conservatorio para que estudiara solfeo. Además, desde pequeño cantaba en el coro de niños de una iglesia local, y a los 12 descubrió su pasión por el escenario tras ser elegido para presentar un concurso de cuentos infantiles en la Biblioteca Municipal de San Sebastián. Tras acabar el bachiller entró de botones en un banco para ayudar a sus padres y luego llegó a hacer hasta segundo de Filosofía y Letras, al tiempo que estudiaba saxofón. Lo que nunca se le pasó por la cabeza fue dejar de cantar. Al principio ensayó con un efímero grupo que se llamaba Gargantúa, y más tarde estuvo actuando por distintos pueblos de su zona con otra banda que habían bautizado con el nombre de Calígula. Cuando esta aventura acabó entró en Orfeo, un grupo de Donosti del que lo echaron porque decían que era muy joven y no tenía imagen.

Saltar tabúes

En 1976 fundó junto con varios amigos la Orquesta Mondragón, grupo musical pionero en hacer espectáculos que mezclaban rock, humor absurdo y teatro, y dos años después se marchó a Madrid para seguir creciendo como artista. “Éramos conscientes de que salíamos de una dictadura, de que había temas tabú y de que nosotros nos saltábamos bastante los tabúes”, contaría al respecto. “Aquello era un disparate, yo vestido de novia con un oso de peluche y repartiendo pollitos teñidos de colores, cantando en inglés macarrónico, Popotxo [Ayestarán] en una silla de ruedas, los enanos, la ambigüedad hombre-mujer. Era todo muy Fellini. A mí el cine me ha influido muchísimo: Fellini, los hermanos Marx, Charlot… Igual que los Beatles, los Rolling Stones, Elvis, el jazz… Pero eso no se había visto en España, y yo diría que ni en Europa”.

03.12.2025. MADRID. El actor y cantante Javier Gurruchaga en Madrid. Foto: Alba Vigaray

Javier Gurruchaga participó en 'La bola de cristal' a finales de los 80. / ALBA VIGARAY

La Orquesta Mondragón llamó la atención del público desde el principio, aunque su gran despegue comercial se produjo a comienzos de los 80, cuando lanzaron su segundo trabajo, Bon voyage, al que pertenecen temas como Viaje con nosotros o Caperucita feroz, del que vendieron alrededor de 300.000 copias. Y en cierto modo, con el éxito comercial llegó la moderación. “Llegué a cansarme de llevar siempre esa tónica ácida contra la Iglesia, contra los esquemas demagógicos de los políticos, contra los típicos programas de televisión, etcétera”, explicó su fundador. “Es posible que entonces pareciera más valiente, pero yo creo que ahora lo sigo siendo igualmente, aunque desde otras perspectivas”. En 1982, el grupo grabó la BSO de Bésame, tonta, película que además Gurruchaga protagonizó junto a Esperanza Roy y Paola Dominguín, y durante el resto de esa década siguió siendo uno de los negocios más prósperos de nuestra industria discográfica amén de discos como Ellos las prefieren gordas.

50 años de Mondragón

También en los 80, nuestro protagonista participó en el programa infantil La bola de cristal, actuó en el filme de Fernando Colomo La vida alegre, y estuvo al frente de Viaje con nosotros, un espacio de TVE que alternaba números musicales con entrevistas a personajes de actualidad, que recibió un Premio Ondas. Luego probó a publicar un disco en solitario, siguió lanzando álbumes y dando conciertos junto a su banda y volvió a aparecer en un puñado de programas y largometrajes (gracias a dos de esas cintas, El rey pasmado y Tirano Banderas, estuvo nominado al Goya en la categoría de mejor interpretación masculina secundaria). Semejante racha le permitió reunir el dinero suficiente para comprarse un señor piso en la calle de la Libertad, en el madrileño barrio de Chueca, donde rodaron Berlanga y Almodóvar (y en el que aún sigue residiendo). El caso Arny le sumió en una profunda crisis personal y frenó sus proyectos artísticos durante una temporada, pero, con ayuda y paciencia, Gurruchaga encontró la forma de salir a flote y en las últimas décadas no ha dejado de idear y poner en pie proyectos e ideas. De hecho, cuando estalló la Guerra de Ucrania lanzó la canción No dispares más, que reivindica la paz en estos tiempos convulsos, y este 2026 está celebrando con una gira los 50 años de la Orquesta Mondragón.

Barcelona 02/03/2022  Entrevista con Javier Gurruchaga  FOTO de FERRAN NADEU

Javier Gurruchaga, en 2022. / FERRAN NADEU

“Hay gente que me dice: ‘¿Qué, cuándo te vas a jubilar?’. Pero yo he tenido la suerte de haber elegido una profesión en la cual no soy ningún numerito que dependa de ningún ente. No. Yo soy señor y dueño de mi propia historia. Y tengo ejemplos maravillosos de gente que no quería jubilarse de esto: Sinatra, Aznavour… Esta profesión no se puede dejar, quieres seguir ahí, quieres que te quieran, quieres entretenerlos. Es lo que he sido yo, un entertainer”, comentó recientemente a El País Semanal, donde también aseguró estar convencido de que, de no haber sido el showman y el actor que fue, le habrían valorado más en lo musical. “Yo, cuando empecé, era un cantante de rock duro. Lo que pasa es que, con el tiempo, uno intenta llegar al mayor público posible. No es que te vendas, es que quieres agradar a cuanta más gente mejor. Yo me abrí poco a poco a estilos más melosos, más comerciales, pero sin dejar de hacer rock. Yo soy muchos yoes. La vida es una ocasión única, vamos a desaparecer, hay una duración, como en los relojes, y de repente el reloj se avería y se para. Y antes de que eso pase hay que sacar todas las potencialidades y todos los personajes que lleva uno dentro, y cantar, y soñar”.