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ENTREVISTA

Marta Francés, la medallista paralímpica que volvió a aprender a caminar: "Retirarme no fue rendirme, fue protegerme"

La triatleta paralímpica relata cómo el deporte fue su refugio y salvavidas tras sufrir bullying y un tumor cerebral, permitiéndole reconstruir su vida

Marta Francés, de volver a aprender a caminar tras un tumor cerebral a conquistar una medalla paralímpica en París.

Marta Francés, de volver a aprender a caminar tras un tumor cerebral a conquistar una medalla paralímpica en París. / Cedida

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Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

El 2 de septiembre de 2024 quedó grabado para siempre en la memoria y en la piel de Marta Francés. Ese día cumplió el sueño que había perseguido durante años: participar en unos Juegos Paralímpicos. Pero no solo llegó a París. También cruzó la meta como medallista de plata, después de una vida en la que el deporte fue mucho más que competición: fue refugio, rehabilitación, motor y salvavidas.

Antes de esa medalla hubo bullying en el colegio, un tumor en el cerebelo a los 16 años, cirugías, dolores, incertidumbre, una recuperación en la que tuvo que volver a aprender a hablar y caminar, años de depresión y una nueva etapa en Madrid que le permitió estudiar, entrenar y reconstruirse. La natación apareció primero como terapia. Después llegó el triatlón, el deporte que la llevó a convertirse en campeona de Europa, subcampeona mundial y medallista paralímpica.

Marta Francés, de volver a aprender a caminar tras un tumor cerebral a conquistar una medalla paralímpica en París.

Marta Francés, de volver a aprender a caminar tras un tumor cerebral a conquistar una medalla paralímpica en París. / Cedida

En 2025, Francés tomó una de las decisiones más difíciles de su carrera: retirarse. No porque hubiera dejado de amar competir, sino porque entendió que proteger su salud mental también era una forma de ganar. Hoy está centrada en los entrenamientos personales y en ayudar a otras personas a encontrar en el deporte lo mismo que ella encontró: una manera de seguir. Su lema, también título de su libro, resume su historia: Siempre palante.

¿Cuándo entendió que el deporte podía salvarla más de lo que podía exigirle?

Entendí que el deporte podía salvarme desde bien pequeña, después de sufrir bullying en el colegio en Cartagena. Desde los 13 años me refugié en el deporte y ahí descubrí que no solo valía para ello, sino que además me sanaba y me hacía desconectar del sufrimiento.

Tras la operación del tumor en el cerebelo, tuvo que volver a aprender a hablar y a caminar. ¿Cuál fue el primer avance que le hizo pensar: "voy a poder con esto"?

Lo primero que me hizo pensar que podía superar el cáncer y, sobre todo, recuperar la movilidad de mi cuerpo e intentar volver a ser la chica que era anteriormente, o lo más parecido a ello, fue recibir la unción de enfermos por parte de un sacerdote de la iglesia a la que iba todos los domingos con mis padres. Ese sacerdote me explicó que no me la otorgaba para hacerme ver que iba a morir, sino todo lo contrario: era para darme fuerzas y refugiarme en el poder de Dios. Yo nunca había sentido esa fe, pero ahí comprendí que no estamos solos, que todo pasa por algo y que yo podía trabajar mi resiliencia y mi fuerza interior, aunque sola no podía con ello. Ahí fue cuando empezaron a fortalecerse mis creencias.

Ha contado que salir de una depresión le llevó más de cinco años. ¿Qué le ayudó a seguir cuando no veía salida?

Mi perro Pumba fue fundamental. Me lo regalaron mi hermano y mis padres, y era lo único que me hacía salir de la cama para pasearle y que pudiera hacer sus necesidades. Era la única manera de sacarme de la habitación. Además, volvió a aparecer esa fuerza y ese sentido de la vida que encontré en Dios. Y, por supuesto, el deporte. Aunque estaba muy deprimida, sin querer salir del baño ni de la cama y sin dejar de llorar, no era capaz de dejar de pensar en el deporte. Cuando la medicación de los psiquiatras empezó a hacer efecto, lo primero que pedí fue volver a nadar. Y así empezó todo.

Marta Francés, una historia de superación en la que el deporte, la familia y el amor por los animales han sido claves.

Marta Francés, una historia de superación en la que el deporte, la familia y el amor por los animales han sido claves. / Cedida

¿Qué papel ha tenido su familia en los momentos en los que usted no podía sostenerse sola?

Mi familia, mis padres y mi hermano, han sido lo más importante que tengo en mi vida. Desde que empecé a superar estos baches hasta hoy, con 31 años, siempre digo que son mis tesoros. Sin ellos no habría sido capaz de hacer nada de lo que he hecho. Ellos siguen diciendo que la fuerza ha sido mía, y no lo niego. Pero yo sé que, aunque quizá habría salido de alguna manera sola, nunca habría salido tan bien ni habría superado cada obstáculo como lo he hecho sin su apoyo incondicional.

Mirando atrás, con todo lo vivido, ¿cambiaría alguna etapa de su vida o siente que incluso las más duras la han construido?

No cambiaría ninguna, a pesar de tanto dolor, tanto daño y tantas veces que me pregunté por qué me pasaba todo a mí. No cambiaría nada porque no sería la mujer que soy ahora: fuerte, decidida, con sueños y objetivos. Los valores que tengo hoy no se construyen con una vida fácil. Se obtienen luchando y no renunciando nunca.

En plena competición, cuando el cuerpo ya no da más, ¿qué se dice para seguir?

Me digo: Marta, sientes dolor, pero ¿qué es esto comparado con todo lo que has superado y sufrido? Además, estás haciendo esto porque lo amas, porque es tu pasión y porque disfrutas. Con esas preguntas me echo hacia delante y lo doy todo. Me exprimo y no dejo nada dentro que luego me pueda hacer arrepentirme. En cada competición, sea más o menos importante, no dejo nada dentro de mí.

¿Qué se ve desde dentro de unos Juegos Paralímpicos que no se entiende desde fuera?

Es muy difícil explicar con palabras lo que siente un deportista cuando pisa la Villa Olímpica y el circuito de competición. Llevas toda la vida soñando con ese momento. Muchísimos deportistas se quedan en el camino, incluso siendo muy buenos. Cuando eres olímpico, lo más importante no es solo el físico, sino la mente. Lo que he aprendido en competición es que lo que más diferencia a un deportista no son unos segundos de carrera, sino que tu mente sea un poco más fuerte que la de tu mayor rival. Eso no se ve desde casa. En mi prueba, durante una hora y cuarto, se te pasan muchísimas cosas por la mente, bonitas y feas, y tienes que superar cada una de ellas. También está el orgullo de saber que nadie te ha regalado nada. En mi caso, después de superar un bache tras otro en una vida muy corta, llegar a ser paralímpica y ganar una medalla me hizo sentir un orgullo y un agradecimiento que no se pueden explicar.

La deportista Marta Francés, que ha convertido el lema "Siempre palante" en una forma de vida.

La deportista Marta Francés, que ha convertido el lema "Siempre palante" en una forma de vida. / Cedida

Cuando cruzó la meta en París y supo que era medallista paralímpica, ¿qué fue lo primero que se le vino a la cabeza?

Agradecimiento. A mis padres, a mi hermano, a mi abuela, a Dios y a la vida por haberme dado otra oportunidad. Y también orgullo de mí misma. Orgullo de haber sido esa persona que siempre soñé ser, de poder dar ejemplo a otros y ayudarles cuando estén en sus peores momentos, para que vean que la vida no acaba en ese bache tan grande que están pasando.

¿En qué momento decidió que retirarse no era rendirse, sino protegerse?

Me retiré en 2025 y fue una decisión muy difícil. Amo mi deporte, amo competir, esa adrenalina y esa sensación de darlo todo. Además, podía vivir de ello, que no todo el mundo puede decirlo. Era mi trabajo y mi sueño. Sabía que esos 30 segundos que me faltaron para conseguir el oro en París los tenía en la palma de mi mano para luchar en Los Ángeles 2028. Pero hablé con mis padres y con mi psicóloga, Ana, y tras valorarlo muchísimo decidimos que no estaba bien para continuar cuatro años más. Ya había vivido una depresión muy dura, muy grave, que habíamos dejado atrás después de mucho tratamiento psiquiátrico, psicológico, amor propio y dedicación al deporte. No podíamos arriesgarnos a volver a caer por el bullying que estaba recibiendo en el triatlón. Tomar esa decisión fue muy duro, pero también me abrió paso a desarrollar mi profesión como entrenadora. Ahora soy muy feliz y no me arrepiento.

¿Cómo de importante es la salud mental en una deportista de élite?

Para mí, la salud mental en un deportista de élite es el 99%. El físico lo tenemos muy trabajado todos, pero la mente no la tiene igual de trabajada todo el mundo. Tampoco todo el mundo tiene ese don de resiliencia y superación. Ahí está la diferencia entre un deportista de oro, plata o bronce, y también entre quienes llegan a los Juegos y quienes no. La mente rige todo tu cuerpo. Cuando el cuerpo dice que no puede más, si tu mente dice que sí y sigue luchando, acabas consiguiéndolo.

Marta Francés, junto a su familia en París, tras cumplir el sueño de competir en unos Juegos Paralímpicos y ganar la medalla de plata.

Marta Francés, junto a su familia en París, tras cumplir el sueño de competir en unos Juegos Paralímpicos y ganar la medalla de plata. / Cedida

Habla de medallas, esfuerzo y resiliencia, pero también de momentos en los que no sintió el respaldo institucional necesario. ¿Qué apoyo echó de menos y qué debería cambiar para las próximas generaciones de deportistas paralímpicos?

Es una pregunta difícil. Yo no digo nombres ni en mi libro ni en ninguna entrevista, porque no puse una denuncia previa para poder decirlos. Tampoco hablo del nombre de instituciones.

Durante toda mi etapa de bullying, que fueron casi siete años de mi etapa como deportista profesional, eché de menos todo tipo de ayuda. Me quejé, tuve reuniones y pedí ayuda a personas que estaban por encima de mí, pero nunca me ayudaron. Me prometían muchas cosas, pero nunca las llevaron a cabo.

Mi única ayuda fue mi psicóloga privada, que me pagaba yo cada vez que volvía de un viaje de competición, de una concentración o de cualquier acto en el que tenía que rodearme de esas personas.

Vivió una etapa importante en Madrid. ¿Qué le dio Madrid y qué le quitó?

Madrid me ha dado muchísimo, aunque no era una ciudad en la que me quisiera quedar a vivir. Me dio mis estudios, mi carrera, mis tres másteres y cursos que no habría podido hacer en otro sitio compaginándolos con el deporte. También me unió más a mi familia. Mi hermano vivía allí y a mi padre lo volvieron a trasladar a Madrid con mi madre. Nos volvimos a unir después de años separados por su trabajo. Madrid también es una ciudad muy grande, con agobio por el transporte, los atascos y las distancias. Pero esa sensación común de llegar nuevo a una ciudad así también te une a la gente. Estoy agradecida a esa etapa.

Ahora está centrada en los entrenamientos personales y en ayudar a otras personas a encontrar su mejor versión física. ¿Qué tipo de entrenadora quiere ser para quienes lleguen con miedo, inseguridad o una historia difícil detrás?

Quiero ayudar. Mi pasión por el deporte me llevó a estudiar INEF y un máster en biomecánica deportiva, pero lo que de verdad me movió a montar mi centro de entrenamiento personal fue la necesidad de contagiar a otros mi pasión por el deporte. El deporte me ayudó a salir de cada uno de mis baches. Los valores deportivos pueden ayudar a cualquier ser humano a enfrentarse a sus problemas de una manera que quizá no conocía. Eso lo enseña el deporte.

Marta Francés, la medallista paralímpica que volvió a aprender a caminar: "Retirarme no fue rendirme".

Marta Francés, la medallista paralímpica que volvió a aprender a caminar: "Retirarme no fue rendirme". / Cedida

Después de todo lo vivido, ¿qué le gustaría que pensara una niña o un niño que hoy sufre bullying al conocer su historia?

Me gustaría dirigirme a niños, pero también a adultos, porque yo también he sufrido bullying siendo adulta. Cuando una persona sufre bullying se siente menospreciada, inútil, sola, amargada, como si no valiera nada. Así me hicieron sentir a mí. Quiero que vean que tienen un ejemplo de alguien que salió de ello con ayuda de profesionales. Eso es imprescindible. Tenemos que dejar de hablar de psicólogos y psiquiatras como si fueran un tema tabú. Los necesitamos en nuestra vida, porque no siempre sabemos enfrentar problemas como este y nos tienen que enseñar. También quiero decirles que valen mucho. No eres menos que nadie. Eres una persona con sus sueños, sus metas y sus objetivos, igual que todas las demás. Seas como seas física, psicológica o personalmente, tú vales mucho. Que no te hagan sentir lo contrario.

¿Dónde se ve en diez años?

Me gustaría verme con mi negocio, que he abierto hace un mes, funcionando muy bien, incluso ampliado. Me gustaría haber hecho feliz a mucha gente gracias al deporte y haber construido personas con valores, como el deporte me construyó a mí. También me veo formando una familia en mi tierra, dedicando mi tiempo libre a mi hobby, que es bucear, y viajando por el mundo y por el mar. Sobre todo, agradeciendo a Dios todo lo que me ha dado.

¿Hay algo más que le gustaría destacar o dar a conocer?

Sí. Me gustaría decir que el título de mi libro, Siempre palante, me identifica muchísimo como persona. Quiero que también marque a todo el mundo. Siempre hay que mirar hacia delante, nunca hacia atrás, ni para coger impulso. El camino está delante de ti. Lo que ya has caminado, por muchos errores que hayas cometido, ya es pasado. Solo tienes un futuro muy bonito si le echas las ganas suficientes para luchar.