ENTREVISTA
Elena Hormiga y Carla Novillo, las ilustradoras de Madrid que trascienden fronteras con sus diseños para libros infantiles
Seleccionadas entre 827 candidatos de 20 países, las dos ilustradoras repasan con EL PERIÓDICO DE ESPAÑA su proceso creativo y, de paso, su mirada sobre la inteligencia artificial

Obras de Elena Hormiga y Carla Novillo / IBEROAMERICA ILUSTRA
Madrid estará representada por Elena Hormiga y Carla Novillo en la 17.ª edición del Catálogo Iberoamérica Ilustra, el proyecto que desde 2010 impulsan la Fundación SM y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) para dar visibilidad al trabajo de los ilustradores de libros infantiles y juveniles en todo el ámbito iberoamericano. Las dos creadoras vinculadas a la región figuran entre los 43 artistas seleccionados de un total de 827 candidatos de 20 países en esta convocatoria.
España aporta siete nombres a la selección final: Anna Aparicio, Neus Caamaño, Andrea Carreras Espier, Pau Santiago Roda, Nuria Pocero Nuppita Pittman, además de Hormiga y Novillo. El premio principal, dotado con 5.000 dólares, ha recaído en el mexicano Luis Miguel San Vicente Oliveros y la entrega tendrá lugar el próximo 29 de noviembre durante la FIL de Guadalajara.
EL PERIÓDICO DE ESPAÑA ha hablado con ambas ilustradoras sobre su proceso creativo, su relación con Madrid y los retos de un oficio que atraviesa un momento de plena transformación, marcado también por la irrupción de la inteligencia artificial.
Dos trayectorias con caminos poco convencionales
Ni Hormiga ni Novillo llegaron a la ilustración siguiendo un recorrido especialmente previsible. Hormiga es ingeniera superior informática por la Universidad Pontificia Comillas ICAI y posteriormente se formó en diseño gráfico, diseño editorial y literatura infantil. Durante años, explica, convivieron en ella la parte analítica y la pulsión artística, aunque no sabía cómo canalizar esta última.
"Las dos facetas han convivido siempre dentro de mí, pero sí es cierto que esa pulsión artística, antes, hace muchos años, no tenía ni idea de cómo darle salida y eso me frustraba y hacía que me sintiera perdida", recuerda. El punto de inflexión llegó cuando tenía 25 años y trabajaba en un empleo que no la hacía feliz. "Jo, algo tengo que hacer, tengo que buscarme un objetivo, un sueño, un algo… así no puedo seguir", pensó entonces. La respuesta fue un propósito que en aquel momento le pareció "muy naïf": ilustrar un libro infantil. "Pasaron años hasta que lo conseguí y no fue para nada un camino en línea recta, pero de alguna manera esa idea, ese propósito, cambió radicalmente mi vida", asegura.
Novillo, licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, se especializó posteriormente en álbum ilustrado con Javier Zabala en Laboratorio Emilia y La Casa Oblicua, después de desarrollar durante más de veinte años una trayectoria como diseñadora multimedia. En 2022 ganó el Premio APIM de Editorial Infantil y Juvenil por La excursión, incluida posteriormente en la selección internacional The White Ravens 2023. Su entrada en el mundo del libro ilustrado es, sin embargo, bastante más reciente que su carrera como diseñadora visual, por lo que todavía evita hablar de una trayectoria consolidada en este ámbito.
Cartón, monedas y espacio para aburrirse
Los procesos creativos de ambas muestran dos formas muy distintas de llegar a una imagen. Uno de los rasgos más reconocibles del trabajo de Novillo es la construcción de personajes y escenarios a partir de materiales cotidianos. Ha utilizado monedas de céntimo, plastilina, plumas de gallina y cuerdas; también arcilla que recoge en el monte y machaca en un mortero para obtener pigmento, además de hojas y plantas que encuentra mientras pasea. Incluso ha escaneado su propio pijama para simular una colcha en La excursión.
El cartón ocupa un lugar central en su trabajo porque le permite cortar, manipular y construir volumen, alejándose del lápiz y el pincel tradicionales. Esa elaboración física supone también una forma de recuperar lo manual frente a un trabajo cotidiano como diseñadora marcado durante años por las herramientas digitales.
Hormiga sitúa el origen de sus imágenes en otro lugar: el tiempo y el espacio mental necesarios para que aparezcan las ideas. "Las ideas surgen cuando les das un poquito de espacio", afirma. En los últimos años, entre "las prisas del día a día, la maternidad, los encargos, los talleres", reconoce haber vivido acelerada y haber dejado "poco margen al aburrimiento". Ahora intenta recuperar esos momentos. "Ahí todo fluye de manera muy orgánica. Sale solo. Pero tienes que cuidar y cultivar esos momentos, apartar el móvil, pasear, aburrirte… A veces es increíblemente difícil. Qué absurdo, ¿no?", reflexiona.
Esa búsqueda también está detrás de su participación en Iberoamérica Ilustra. Para Hormiga, presentarse al certamen supone experimentar con materiales, técnicas y formas de componer que no ha probado anteriormente, aunque admite que no siempre da resultado: "A veces de esos tanteos no sacas nada, no surge nada interesante. La experimentación tiene esto también, la incertidumbre". "Intento sorprenderme a mí misma", explica. "Que seleccionen y destaquen mi trabajo es algo así como recibir un mensaje de aliento, algo como: 'Sigue explorando, Elena, sigue jugando'".
El juego como método de trabajo
Esa idea del juego aparece también en la relación de Hormiga con los más pequeños y en su propia experiencia como madre. "Los niños y niñas son lo mejor, alucino con ellos. ¡Son tan libres!", afirma. El cambio más profundo, explica, llegó con la maternidad. "Todo cambia porque entiendes los espacios de una manera nueva: los vives con el cuerpo. Vuelves a tomar el suelo, por ejemplo. Recuperas perspectivas que habías olvidado". Esa transformación ha terminado trasladándose también a su manera de crear. "Por eso hablo tanto del juego en mi trabajo, creo", señala.
Novillo comparte esa cercanía con el público infantil a través de los talleres y sesiones de cuentacuentos que organiza en bibliotecas, librerías y colegios —también ha estado en el Museo Naval—, siempre ligados a sus propios libros. "Cuando empecé a trabajar con libros no había imaginado toda esta actividad paralela", reconoce. Suele acompañar cada sesión con un taller manual, la parte del oficio que más le divierte: construir barcos, gallinas o cualquier otro elemento relacionado con la historia que está contando. "Estás con los niños pegando, cortando y dibujando, y siempre aprendes de ellos", explica.
Madrid, entre conversaciones de autobús y naturaleza
La relación con Madrid también termina entrando en el trabajo de las dos creadoras, aunque de maneras diferentes. Para Hormiga, la ciudad funciona como una fuente constante de historias. "Me encanta mi ciudad, me encanta callejear por los barrios, me encanta el río, la Casa de Campo…", explica. Frente al carácter solitario de su trabajo, salir a la calle se convierte también en una forma de observar.
"Me divierte mucho escuchar conversaciones en el bus, por ejemplo, quedarme con algunos datos, inventarme otros, reconstruir las vidas de esas personas… Todo eso acaba en mis cuadernos y a veces también en mis dibujos", cuenta. Novillo vive actualmente en la sierra de Guadarrama. En su obra también aparece esa atención a lo cotidiano, a los objetos cercanos y a los materiales encontrados, convertidos después en elementos de sus composiciones.
IA: ¿una herramienta más o un riesgo cultural?
La llegada de la inteligencia artificial generativa abre, además, un nuevo frente en un oficio que ya convive con dificultades para sostenerse económicamente. Novillo reconoce que el sector del diseño visual ha vivido "unos meses extraños y complicados" por el desajuste que ha traído la IA generativa, con empresas cambiando su forma de trabajar. Pero insiste en que, de momento, sigue siendo una herramienta más, comparable en cierta medida a otras transformaciones que ya experimentó el sector con la llegada de programas como Photoshop: "Todo el conocimiento acumulado durante años de trabajo continúa siendo fundamental. Eres tú quien dirige a la inteligencia artificial y quien realiza y supervisa el trabajo. Al final siempre hay una persona detrás manejando esa herramienta".
Hormiga se muestra mucho más preocupada por sus posibles consecuencias, especialmente si el uso de sistemas generativos termina sustituyendo encargos que hasta ahora realizaban profesionales. "Lo pone en peligro, desde luego", sostiene sobre el trabajo de los artistas. Y va más allá de la pérdida de empleo: "No me refiero solo a la pérdida de trabajos —estamos viendo que se van a perder muchísimos y esto es ya muy dramático—. Hablo de otra cosa más profunda, hablo de perder la cultura, que es la esencia humana". También le preocupa la velocidad con la que estas herramientas están entrando en la sociedad "sin cuestionamiento crítico", advierte.
A la hora de aconsejar a quienes empiezan en la ilustración, ambas vuelven a colocar la vocación y la experimentación en el centro. Novillo anima a seguir esa necesidad creativa y a asumirla como algo que forma parte de uno mismo, mientras que Hormiga condensa su recomendación en tres palabras que recuperan una de las ideas que atraviesan toda su forma de entender el oficio: "Experimentar mucho. O lo que es lo mismo: jugar, jugar, jugar".
- Este pueblo de Madrid se transformará en un mundo de Navidad durante casi dos meses: las entradas ya se están agotando
- El refugio de Tamara Falcó en la Sierra de Madrid: palacio deteriorado que fue una residencia señorial a finales del siglo XIX
- Manifestación en apoyo a Ceuta en Alcalá de Henares: a qué hora es, recorrido y calles cortadas al tráfico
- El nombre de niño que vuelve a estar de moda en Madrid: está relacionado con la inteligencia en la mitología nórdica y se remonta a la Edad Media
- Entramos en las obras del estadio que Shakira levantará en Madrid para cerrar su gira mundial: 'Marcará el futuro
- Manifestación por Ceuta en Pozuelo de Alarcón: hora y dónde tendrá lugar
- Manifestación en apoyo a Ceuta en Móstoles hoy, miércoles 2 de septiembre: hora y lugar
- La calle de Madrid con más famosos por metro cuadrado: de Pedro Almodóvar a Anabel Alonso o Roca Rey